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jueves, 24 de noviembre de 2016

Buenas noches. Aislantes


Los auriculares, el móvil, el ordenador, la playstation, la televisión, los lenguajes de argot, hablar a gritos, la música a un volumen altísimo, la música cansina y repetitiva, el acoso, la sobreprotección, el exceso de trabajo, el incumplimiento de las normas, el individualismo y la falta de empatía nos pueden aislar de la sociedad. 

Incluso, pueden causar repulsión. 

Buenas noches.


viernes, 4 de noviembre de 2016

Buenos días. Molestos



Quienes menos practican la empatía son quienes más molestan. 

Hay que empatizar. 

Buenos días.


lunes, 31 de octubre de 2016

Buenos días. Empatía



La empatía es un valor en peligro de extinción. 

Buenos días.


miércoles, 6 de mayo de 2015

Buenas noches. Sentir



Sentir es establecer un contacto con la realidad procurando vivir con ella, ponerse en su lugar, interiorizar lo que ocurre y dejar que se manifiesten los afectos que sean provocados por nuestra vivencia.

Deberíamos sentir lo que sienten los otros, lo que siente la Naturaleza, lo que sienten quienes están a tu lado, lo que pueden sentir quienes están lejos, pero que pueden ser objeto de nuestras decisiones.


Creo que deberíamos sentir y procurar, además, entender lo que sentimos. Buenas noches.

domingo, 22 de febrero de 2015

Buenos días. El lugar




Ponte en el lugar de cada uno de ellos, a ver cómo se ve la vida desde ahí. 

Buenos días.

sábado, 10 de mayo de 2014

Buenos días. Empatía




No hay nada más necesario para establecer una relación de calidad humana con una persona, ni nada tan difícil y poco frecuente de encontrar que la empatía, la capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona, de preocuparse por lo que pueda estar sintiendo. Buenos días.

jueves, 25 de julio de 2013

lunes, 10 de junio de 2013

Buenas noches. Sensibilidad 2





Una manera eficaz de adquirir y de mantener un buen nivel de sensibilidad es la de adoptar la costumbre de ponerse en el lugar del otro, lo que se denomina tener empatía. Digo acostumbrarse porque mucho de lo que somos se debe a nuestras costumbres y porque por hacer algo una vez no podemos afirmar que eso pertenezca a nuestra forma de ser. Poniéndonos en el lugar del otro, podremos anticipar cómo se podrá sentir la otra persona cuando hagamos lo que queremos hacer, lo cual debe ser un criterio a tener en cuenta para decidir nuestra acción.

Además de esta empatía, creo que convendría que nos preguntáramos qué pasaría si todos quisieran hacer lo mismo que nosotros queremos hacer. Por ejemplo, ayer bajaba yo andando por la acera de la Cuesta de San Vicente, en Madrid, la que va desde la Plaza de España a la estación de Príncipe Pío. Al mismo tiempo lo hacían cuatro ciclistas, también por la acera y a la velocidad que la gravedad les empujaba a hacerlo, o sea, a toda pastilla. Si yo me hubiese desviado un poco de mi trayectoria recta de bajada, me hubiesen atropellado. Ni siquiera iban en fila, sino por donde sus veloces neuronas les indicaban, es decir, por donde les daba la gana. No hacían ningún ruido, con lo que no se les oía. Simplemente, mirabas hacia la acera de enfrente y te salía de detrás un individuo montado en un velocípedo que daba la impresión de que tenía prisa por llegar a su ansiado destino. La pregunta es ¿qué le pasaría a un peatón si a todos los demás les diera por bajar en bicicleta a toda velocidad por la acera de la Cuesta de San Vicente? ¿Sobreviviría?

La conclusión me parece clara. Si lo que yo quiero hacer no lo deberían poder hacer todos los demás, entonces yo no debo hacerlo.

Creo que pensar en estas cosas y con estos criterios nos hace más cuidadosos y más sensibles.

Lo que sí podemos hacer todos es querernos. No dejes pasar esta noche sin derrochar cariño. La nube se está formando ya. Buenas noches.