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domingo, 16 de agosto de 2026

El agujero

 



Yo creo que el fascismo entra tan fácilmente por cualquier resquicio en la vida cotidiana de algunas personas porque es profundamente inhumano e inculto. Ser inculto es más fácil que no serlo, porque basta con dejarse llevar por los impulsos más primarios y más gratificantes para uno mismo. 

La cultura no consiste en saber muchas cosas, sino en encontrar una manera de que las vidas de cada uno y la de la colectividad sean cada vez más humanas. Eso implica, entre otras cosas, tener en cuenta al otro, a los otros, respetarlos, valorarlos, cuidarlos, tratarlos como iguales a nosotros, aprender de las diferencias, darles voz y escucharles.

El neoliberalismo que padecemos, que nos obliga a competir constantemente para ganar no se sabe qué, hace que el complejo de inferioridad que produce se extienda como una mancha de aceite sucio por las mentes de cada vez más personas. Estas intentan defenderse sacando a la luz sus egos, cayendo en un egoísmo burdo y creciente. El otro, sus derechos y su humanidad caen pronto, y, con ellos, el respeto, la igualdad y los valores humanos, dejando abierto un agujero vital por el que entra la forma más embrutecida del egoísmo, un fascismo cotidiano y muchas veces inconsciente.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Dicho en el pasado. Negocios




11 de noviembre de 2018

 Una de las características de este mundo -o lo que sea- actual que más me desgarra la mente es que todo se está convirtiendo en un negocio. El amor se entiende con demasiada frecuencia como un negocio. La cultura es tratada como un negocio. El ocio, que comenzó siendo lo contrario del negocio, ha caído también en las redes de su oponente. La política se desenvuelve demasiadas veces no en clave de pacto, sino en la de negocio agresivo. El triunfo en la vida se entiende cada vez más como el triunfo en algún negocio. Esta sociedad necesita vendedores de amor, de cultura, de ocio, de política, de cualquier cosa para que triunfen los negocios. Las calles, la televisión o internet están rebosantes de oportunidades de negocios. El solitario que se pare y observe el paso de la comitiva de los negociantes se dará cuenta de que las orillas del camino quedan llenas de valores humanos maltrechos, que no se pueden comprar ni vender.


jueves, 19 de diciembre de 2019

Buenos días. Siguió




Siempre se fijó en quienes eran razonables pensando y actuando, en quienes intentaban un mundo mejor para todos, más justo, con más libertad y con más valores humanos en sus vidas. 
Reflexionó mucho sobre lo que veía y procuró aprender lo necesario para vivir con esa actitud. 
A lo largo de su vida cosechó pequeños éxitos, alguna que otra alegría y bastantes decepciones. 
Cuando fue mayor, constató algo que ya venía observando desde hacía tiempo: que la actitud contra la que iba luchando con la palabra y con sus actos iba creciendo, iba triunfando y se iba presentando con atrevimiento como la única admisible. 
Se sintió solo y triste, pero, según me confesó, siguió. 
Buenos días.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Buenas noches. Ser grandes




Hay quienes no aspiran a ser grandes. 

Hay quienes no saben qué es ser grande, porque no saben qué es estar vivos, ni saben qué es un ser humano, ni saben qué es ser uno mismo ni una misma, ni saben descubrir valores humanos ni asumirlos. 

Hay quienes podrían ser grandes si supieran que lo son y que sólo tienen que querer llegar a serlo. 

Ser muy humano es ser grande. 

Buenas noches.