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viernes, 6 de marzo de 2015

Los viernes, etimologías. Hielo, nieve



Son muy divertidas las hipótesis sobre el origen geográfico de nuestra primigenia tribu indoeuropea, a partir de las palabras compartidas por las lenguas actuales, de fenómenos climáticos o de animales y árboles. Los términos para oveja, vaca o caballo son parecidos en muchas lenguas, desde Irlanda a la India; oso, lobo o ciervo, casi igual; haya y salmón dan pistas, pero ¿y si han cambiado la flora y la fauna?

El retrato robot de nuestro hábitat ancestral sería un territorio montañoso, con encinas y robles, con lagos de montaña, con ríos de corriente rápida, cielos cubiertos, tormentas y ventarrones, lluvioso, frío y con copiosas nevadas, pero con veranos calurosos. Sin tomar todo esto muy en serio, la hipótesis más barajada es la de las estepas del sur de Rusia, pero según otros, al sur del Cáucaso. Y hay otras muchas teorías.

Veamos el clima.


HIELO

En latín gelu es frío y glacies, hielo. En español tenemos a partir de gelu, helar, helada, gélido (los adjetivos siempre tan fieles al origen etimológico), helado, deshelar, deshielo, congelar, congelador y anticongelante; gelatina, del italiano gelatina, derivado del gelato (el helado es una de las grandes aportaciones de Italia a la cultura universal, junto con el arte renacentista); jalea, antes jelea, del francés gelée. Y a partir de glacies, glacial y glaciar. Hay una sustancia, el GEL, que cada día tiene más importancia en la industria, término acuñado por la química moderna, a partir de gelatina, para eso que ya llaman algunos el cuarto estado físico de la materia; no es ni sólido ni líquido, ni gaseoso, claro. Hiel se parece, pero no tiene nada que ver, viene de otra raíz, el latín fel, de la familia de ciertas palabras relacionadas con colores entre amarillo y verde claro. En griego el hielo se llama krýstalos, de donde, por la semejanza, viene nuestro cristal. Así que, si decimos: "Mira qué cristales de hielo", hacemos sin darnos cuenta una semejanza en sentido contrario al verdadero. En euskera es izotz, agua fría, de iz, agua y hotz, fría.


NIEVE

En latín nix-nivis. Y tenemos nevar, nevera. Se relaciona con el inglés snow y la raíz está en todas las lenguas indoeuropeas. La nieve es tan blanca, tan hermosa... Y el nombre también es hermoso: nix, nieve, neu, neve, elurra, neige, italiano neve, griego nifás, inglés snow, ruso sneg, alemán schnee, lituano sniegas, polaco s'nieg...

De ez (no) y lur (tierra), elurra sería no tierra, que impide ver la tierra, qué bonito. ¡Estoy oyendo a Jacques Brel cantando "Il neige sur Liège"!


Claro, que en ocasiones el invierno es duro y peligroso. Pero, tranquilidad, que ya se va acabando.