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martes, 26 de julio de 2016

Buenos días. Distinguir



Hay quienes hablan con simples juicios. 

Hay, también, quienes ofrecen argumentos. 

Debemos aprender a distinguirlos. 

Buenos días.


miércoles, 11 de febrero de 2015

Lo que veo. Mediocridad




Tengo un desagradabilísimo olor a mediocridad metido en la mente. Miro por la ventana y veo la cosa política hecha un desastre. 

Que la izquierda luche contra la derecha me parece muy importante, pero sólo veo batallitas internas mientras la gente sufre por ahí fuera. 

Veo una víctima débil, necesitada de apoyos fuertes y robustos, mucho más importantes que los de la lucha de partidos. Es la democracia, tan frecuentemente atropellada casi por cualquiera. 

No veo argumentos claros, ni racionalidad sana, ni reflexión que enamore, ni estrategia útil, ni grandeza humana, ni espíritu constructivo, ni visión de Estado. Sólo veo intereses, rencillas, despistes, empujones, contradicciones, negocios, egos, mediocridades. 

El pueblo, abandonado. El poder, vendido. La oposición, despistada. Los salvadores, metidos en la Thermomix sin que tengan clara la receta. Este jodido invierno me huele muy mal a mediocridad.

Buenas tardes.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Buenas noches. Hijos




Cuando nazca tu hijo o tu hija, cómetelo a besos el primer día y todos los siguientes, pero, a partir del segundo día, dile lo que debe hacer y explícaselo con razones, intenta convencerlo con argumentos. Dialoga con él. Procura que no conozca la violencia. Háblale de los valores importantes. Sonríele. El primer día, déjalo descansar, pero el segundo día ya debe empezar a oír lo que debe hacer y por qué. No te preocupes si no lo entiende. Ya lo irá entendiendo. Lo importante es que tú te acostumbres a tratarlo así y que él se vaya acostumbrando también a un mundo razonable y humano. 

Buenas noches.

jueves, 23 de mayo de 2013

Buenas noches. La belleza de las ideas




Hay veces que le prestas tu atención más a lo que no se ve que a lo que se ve. Te preguntas entonces cómo es posible que lo que no captas con los sentidos -las ideas- sea tan importante para tu vida. La belleza que encierran a veces estas construcciones mentales es estremecedora. Y la que encierran y puede que muestren las sucesiones de ideas, los argumentos y los razonamientos que demuestran algo pueden ser de una calidad sublime. Imagínate que te enfrentas con un problema que te interesa resolver. Si, después de pensarlo mucho, de ensayar diversas posibilidades, encuentras el hilo argumental que resuelve el asunto encadenando una serie de ideas, entonces podrás degustar la belleza de la que te hablo. O cuando, después de leer una novela o de ver una película, recuerdas el argumento y compruebas cómo encajan en él todas las piezas que recuerdas. En el fondo, somos sensibles a la belleza de las ideas porque somos seres racionales y sólo lo que encaja en nuestra forma de ser es lo que valoramos.

Cuando cierras los ojos, lo que tienes en tu mente son sólo ideas. Escoge entre ellas las más bellas que recuerdes. Recréate en ellas. Disfrútalas. Y, acto seguido, reparte todo el cariño que te salga del alma entre quienes quieras. La nube de amor que fabricas cada noche es también una idea, una bella idea. Buenas noches.

sábado, 17 de marzo de 2012

No a la verdad




No aspiro a conocer la verdad de nada. Me parece que la verdad no existe en ningún sentido. A lo que aspiro es a tener mis opiniones cada vez más fundamentadas con argumentos racionales y, en la medida en que se pueda, constatables.

Por otra parte, dudo profundamente de todo el que aparece diciendo que tiene alguna verdad. Normalmente, me callo y, a ser posible, me voy a otro lado. Por salud y por economía.