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sábado, 30 de septiembre de 2017

Buenas noches. Argumentos



Hay momentos en los que, en lugar de sacar las banderas, que expresan sentimientos y emociones y se dirigen a ellos, habría que buscar buenos argumentos y sentarse a discutirlos, que es lo propiamente humano. Pero para eso hay que querer. 

Buenas noches.


sábado, 9 de septiembre de 2017

Buenas noches. Lo que veo / y 3



Si a esta sobrevaloración de los sentimientos, en detrimento de una razón que analice la realidad y que nos dé argumentos para explicarnos lo que ocurre, le añadimos el lema que con tanto éxito ha instaurado entre nosotros el neoliberalismo dominante, eso de que 'Todo vale', la mezcla resultante es tremendamente eficaz para desintegrar una sociedad que pueda resultar humana e ilusionante.

Te sugiero que analices desde este punto de vista cualquiera de los fenómenos que ocurren en el panorama político mundial y español. Intenta leer buena prensa y escuchar buena radio, a ver si encuentras alguna 'razón' que explique cualquiera de las medidas que está tomando Trump. Haz lo mismo con King John-un, o con las medidas económicas restrictivas tomadas en España y en otros países y sus terribles resultados, o con las medidas que toman por su cuenta Rajoy y los de su cuerda, o con los sucesivos y ruborizantes apoyos de ciertos votantes a partidos políticos podridos por la corrupción hasta las trancas, o con las inauditas actuaciones de ciertos independentistas en Cataluña, o con cualquier fenómeno que se te ocurra. Yo no veo racionalidad por ninguna parte y sí observo, en cambio, una exaltación de sentimientos, de apetitos, de deseos o hasta de obsesiones. Y como nadie entre nosotros se preocupa de que pensemos, de que analicemos y de que argumentemos racionalmente nada, tendemos a reproducir lo que vemos y nos vamos dejando llevar poco a poco por nuestras apetencias, por lo que sentimos o por lo que vemos, sin que preguntas como ¿por qué? ¿cómo? ¿está justificado? ¿qué consecuencias tendrá? o ¿y después qué? nos aparezcan en la mente y nos empujen a intentar contestarlas.

Fíjate, si te parece, en el estilo que muestran los grandes espacios de la televisión, en el papel que ocupan en la sociedad el fútbol y los deportes mayoritarios, en la evolución de los planes de estudios, de los que desaparece cualquier materia que nos invite a pensar. Quieren exaltar nuestros sentimientos, quieren que suframos, que nos emocionemos, que nuestros apetitos estén siempre alerta, que situemos la apariencia sensible por encima de cualquier otro criterio, pero no quieren que pensemos, no sea que nos empecemos a explicar lo que ocurre y algún día intentemos cambiar de verdad el mundo. Son malos tiempos estos para el ser humano y para la racionalidad.


Buenas noches.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Buenas noches. Lo que veo / 1



Está ocurriendo y me parece que cada día lo estamos aceptando con más facilidad. Lo están haciendo delante de ti y creo que quieren que tú también lo hagas. Me explico.

Somos seres racionales. Como tales, tanto en nuestros análisis de la realidad como en nuestros comportamientos, debemos actuar racionalmente. Esto no quiere decir que debamos hacerle caso solamente a una hipotética razón aislada de la realidad concreta, que pudiera argumentar y explicar por sí sola lo que ocurre o lo que deba ocurrir. Una razón así de 'pura' no existe. La razón que proporciona argumentos va siempre acompañada de sentimientos, de emociones, de deseos y de todas las circunstancias en las que vivimos, que influyen, cada una a su manera, en lo que razonamos. Si alguien intenta pensar sin tener en cuenta ni el mundo concreto en el que vive ni su propia realidad personal, no se enterará de nada y posiblemente actúe haciendo fundamentalmente tonterías.

Hubo una época en la que los sentimientos, las emociones y, en general, todo lo que no fuera la pura razón estaban mal vistos. Se definía al ser humano como un ser racional, pero esto se entendía como que era un ser exclusivamente racional. Hoy, como si la historia se moviera siguiendo la trayectoria oscilante del péndulo de un reloj, creo que hemos caído en el extremo opuesto. Quiero decir que si hoy intentamos explicarnos lo que ocurre en nuestra vida y en el mundo, tendemos a hacerlo basándonos sobre todo en los sentimientos y en las emociones, no en los argumentos racionales. Y cuando actuamos, lo hacemos dejándonos llevar por lo que sentimos, por lo que nos apetece, por lo que se hace o por lo que nos gusta más. La racionalidad, que nos podría aportar un punto de vista importante para entender lo que ocurre o un criterio más justo para actuar de determinada manera, ha caído en desuso. Un desuso que está resultando ya muy peligroso.

Buenas noches.




martes, 26 de julio de 2016

Buenos días. Distinguir



Hay quienes hablan con simples juicios. 

Hay, también, quienes ofrecen argumentos. 

Debemos aprender a distinguirlos. 

Buenos días.


miércoles, 11 de febrero de 2015

Lo que veo. Mediocridad




Tengo un desagradabilísimo olor a mediocridad metido en la mente. Miro por la ventana y veo la cosa política hecha un desastre. 

Que la izquierda luche contra la derecha me parece muy importante, pero sólo veo batallitas internas mientras la gente sufre por ahí fuera. 

Veo una víctima débil, necesitada de apoyos fuertes y robustos, mucho más importantes que los de la lucha de partidos. Es la democracia, tan frecuentemente atropellada casi por cualquiera. 

No veo argumentos claros, ni racionalidad sana, ni reflexión que enamore, ni estrategia útil, ni grandeza humana, ni espíritu constructivo, ni visión de Estado. Sólo veo intereses, rencillas, despistes, empujones, contradicciones, negocios, egos, mediocridades. 

El pueblo, abandonado. El poder, vendido. La oposición, despistada. Los salvadores, metidos en la Thermomix sin que tengan clara la receta. Este jodido invierno me huele muy mal a mediocridad.

Buenas tardes.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Buenas noches. Hijos




Cuando nazca tu hijo o tu hija, cómetelo a besos el primer día y todos los siguientes, pero, a partir del segundo día, dile lo que debe hacer y explícaselo con razones, intenta convencerlo con argumentos. Dialoga con él. Procura que no conozca la violencia. Háblale de los valores importantes. Sonríele. El primer día, déjalo descansar, pero el segundo día ya debe empezar a oír lo que debe hacer y por qué. No te preocupes si no lo entiende. Ya lo irá entendiendo. Lo importante es que tú te acostumbres a tratarlo así y que él se vaya acostumbrando también a un mundo razonable y humano. 

Buenas noches.

jueves, 23 de mayo de 2013

Buenas noches. La belleza de las ideas




Hay veces que le prestas tu atención más a lo que no se ve que a lo que se ve. Te preguntas entonces cómo es posible que lo que no captas con los sentidos -las ideas- sea tan importante para tu vida. La belleza que encierran a veces estas construcciones mentales es estremecedora. Y la que encierran y puede que muestren las sucesiones de ideas, los argumentos y los razonamientos que demuestran algo pueden ser de una calidad sublime. Imagínate que te enfrentas con un problema que te interesa resolver. Si, después de pensarlo mucho, de ensayar diversas posibilidades, encuentras el hilo argumental que resuelve el asunto encadenando una serie de ideas, entonces podrás degustar la belleza de la que te hablo. O cuando, después de leer una novela o de ver una película, recuerdas el argumento y compruebas cómo encajan en él todas las piezas que recuerdas. En el fondo, somos sensibles a la belleza de las ideas porque somos seres racionales y sólo lo que encaja en nuestra forma de ser es lo que valoramos.

Cuando cierras los ojos, lo que tienes en tu mente son sólo ideas. Escoge entre ellas las más bellas que recuerdes. Recréate en ellas. Disfrútalas. Y, acto seguido, reparte todo el cariño que te salga del alma entre quienes quieras. La nube de amor que fabricas cada noche es también una idea, una bella idea. Buenas noches.

sábado, 17 de marzo de 2012

No a la verdad




No aspiro a conocer la verdad de nada. Me parece que la verdad no existe en ningún sentido. A lo que aspiro es a tener mis opiniones cada vez más fundamentadas con argumentos racionales y, en la medida en que se pueda, constatables.

Por otra parte, dudo profundamente de todo el que aparece diciendo que tiene alguna verdad. Normalmente, me callo y, a ser posible, me voy a otro lado. Por salud y por economía.