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miércoles, 5 de abril de 2017

Buenas noches. Cariñoso



Me produce pena existencial y asco antropológico que le echen a alguien en cara que sea demasiado cariñoso con los demás. ¡Con qué facilidad se hacen algunas personas un autorretrato usando solo palabras! 

Buenas noches.

lunes, 5 de mayo de 2014

Lo que veo cuando miro. La incultura y el asco

Tener cultura no consiste en haber estudiado, ni en saber cosas, ni en tener títulos. Tener cultura es haberse dado cuenta de lo que significa vivir como un ser humano, haber comprendido ideas tan sencillas como el respeto, la solidaridad, el amor, la libertad y la igualdad. Una persona culta sabe que el respeto se lo debemos a las personas, a los animales y, en general, a toda la Naturaleza. Una persona culta sabe que somos un tipo peculiar de animales, que llevamos una bestia dentro y que tenemos que aprender a controlarla. A una persona culta no le gusta el sufrimiento, sino el placer; prefiere la igualdad a la libertad; lucha por la justicia y evita las atrocidades. Para ser culto basta con preguntarse con limpieza y con generosidad en qué consiste un ser humano.


Pongo aquí este vídeo que contemplé días pasados con estupor. Te aviso de que es un vídeo muy duro. Si eres muy sensible, no lo veas. La ausencia de cultura es total y absoluta en él. Todos los que aparecen son bestias con aspecto humano. No se han dado cuenta de lo que significa vivir. Estas personas dan asco. Buenas tardes.

Puedes verlo aquí.

miércoles, 5 de junio de 2013

Buenos días. Asco






Es la observación de una mezcla de falta de ética y de mala educación lo que me está preocupando mucho últimamente y me está dando unas sensaciones de algo así como asco con bastante frecuencia. Veo que cada vez más la gente en la vida diaria va a lo suyo con descaro, que hay una baja moral ambiental enorme, que no se tiene en cuenta a los demás ni por equivocación, que las mínimas normas humanas no se cumplen. Nadie se tapa la boca al toser, los camareros estornudan encima de los alimentos, la gente escupe en el suelo o desde la ventanilla del coche, por las aceras hay veces que parece que te tienes que desintegrar, porque ni te dejan pasar ni te dejan estar, la mentira se justifica con cualquier cosa o ni siquiera se justifica, hay locutores de radio que no saben hablar ni leer, oyes a ministros y a gente de poder y notas que por ellos no ha pasado la Ilustración, hay que estar muy pendientes de lo que te cobran en cualquier sitio, tienes que pasear sorteando a multitud de pobres personas que se ganan la vida intentando que entres en su bar a tomar algo, la gente pone en el autobús sus pies en el asiento de enfrente con la misma naturalidad con la que Aznar y Bush los ponían en la mesa en la célebre foto, te acosan por el teléfono sin misericordia, los operarios no tienen el menor cuidado con lo que hacen, lo mismo se les cae una tabla a la calle desde un tercer piso que vienen a arreglar algo y desarreglan otra cosa. Hay un deterioro de la vida cotidiana que no sé si se va a poder recuperar. Desde hace bastante tiempo observo un despiste monumental en las familias que, en general y salvo honrosas excepciones, han abandonado sus funciones educativas. Muchas de ellas las han entregado ingenuamente a los colegios privados, que se forran a su costa, porque ellas no tienen tiempo o porque no saben qué hacer con los hijos. El sistema educativo, por otra parte, busca cada vez más crear este tipo de ciudadano individualista, que no sabe pensar, que no sabe ser ciudadano, que va a lo suyo y que no quiere más que dinero. Ojalá esté yo muy equivocado. Me gustaría poder convencerme de que realmente lo estoy. Que tengas un buen día.

miércoles, 18 de enero de 2012

Asco y pena


Escultura de Marino Marini

Miro hacia arriba y siento asco. Miro a mi alrededor y me da pena y, en algunos momentos, miedo. Y lo malo es que tengo que mirar para vivir.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Malos olores / 4



Hace días que no tengo ocasión de ponerme a escribir en el blog, que sobrevive de inspiraciones pasadas. Hoy me doy cuenta de que un hedor descomunal se ha instalado en el ambiente y tengo que quitar de delante la podredumbre que lo ha producido.

Resulta que un apestoso viejo de mente y demente cuenta de nuevo y sin rubor que se ha acostado en Japón con dos niñas de 13 años, a las que llama “las muy putas”, como si supiera lo que dice y lo que hizo con eso. La apestosa, antipática e ignorante dirigente de una Comunidad Autónoma justifica al viejo machista y pedófilo diciendo que la literatura es la literatura y que a otra cosa, mariposa. El apestoso encargado de comunicación del mismo partido de la dirigente añade, con dureza en la cara y en el alma y con los mismos afanes exculpatorios, que la política no debe confundirse nunca con la literatura. Parece que quieren dar a entender que los polvos japoneses eran simples polvos literarios imaginados por una mente desocupada y ocurrente. Por otra parte un apestoso escritor, que definitivamente se va a morir sin que yo lo lea, se atreve a insultar a un ministro porque lloró en el acto de su despedida. Ayer lloré yo y, mientras me secaba los ojos con el pañuelo, aproveché para mandar a hacer puñetas a este ilustre y estúpido usuario del lenguaje para decir tonterías. Y otro apestoso, un alcalde castellano, machista, irrespetuoso, zafio, basto y ordinario, confunde a una ministra con un objeto de deseo y lo dice en público como el que hace una gracia, haciendo realmente alarde de lo que de verdad es y sin que tengan ningún valor las barbaridades que escupió por su apestosa boca.

Hay una buena parte del país que tolera esto. Incluso que lo aplaude. Es una de las razones por la que me duelen mucho los recortes en educación. Mal futuro nos espera como no intentemos que se vaya tomando conciencia de lo que es una vida realmente humana y de los brutos que van copando los predios mediáticos y cuyas babas malolientes se van colando mansamente por cualquier resquicio que encuentran en su camino.



viernes, 6 de noviembre de 2009

PP


Me sigue dando asco la desvergüenza y la falta de sensibilidad del PP en estos momentos. Me da pena la gente que se sigue dejando engañar por esta gente irresponsable, egoísta y mentirosa. Me da miedo que esta gente tan insolente pueda llegar al poder. Esto que hacen no es una democracia. Esto no es sano. Esto no es humano.
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viernes, 4 de septiembre de 2009

Ascojonado / y 3


Cuando terminó el episodio de la Gran Vía, me vino a la mente en seguida lo que está pasando desde hace tiempo con un partido político muy popular en España. Anda metido, al parecer, en corrupciones varias que afectan hasta a altos cargos del partido, pero no reconoce nada de eso. Por el contrario, sale todos los días en los medios de comunicación hablando de una versión de los hechos en la que la corrupción ni se menciona, pero, en su lugar, se acusa a jueces, fiscales, policías, prensa, Gobierno y a todo el que pase por allí de tramas imaginarias, delitos sin pruebas, conspiraciones supuestas, cruzadas de izquierdas y fábulas más o menos burdas. Parece que el intento consiste en montar un espectáculo llamativo y duradero para que nadie mire a la acera de enfrente, en donde están el botín y los protagonistas, o para que incluso algún ingenuo interesado se ponga en contra de la víctima porque se crea la historia que estos actores representan en medio de la plaza pública. Se trata, no de reconocer la realidad, sino de crearla de acuerdo con los propios intereses, como el que elabora un anuncio con el fin de vender algo. Sólo que aquí lo que se vende es la realidad, la vida misma.

Las veo como historias paralelas, formalmente iguales, en donde se confunden una pandilla de niñatas maleducadas y, por tanto, no preparadas para vivir en la sociedad sin molestar ni hacer sólo que les conviene, con un grupo político que aspira a gobernar este país.

Me pregunto quién habrá enseñado a quién, donde habrán aprendido esa manera de proceder. Me gustaría comprobar si cuando un ciudadano ve lo que hace un partido político tan popular, no entenderá que él puede hacer lo mismo. Si este partido tan popular es capaz de montar denuncias de jueces que luego se archivan, denuncias mediáticas sin pruebas que no se traducen en denuncias en el juzgado, si no tiene el menor pudor en no respetar las instituciones, ni en generar fantasmagorías interesadas, ni en mentir burdamente, ni en poner toda la sociedad al servicio de sus deseos, ¿por qué una niña no va a poder encararse con una guardia de seguridad en plena Gran Vía, a las 6 de la tarde, y con todo el pueblo a su alrededor?

Cuando unas niñas son capaces de copiar los métodos de los delincuentes, y un partido político reproduce los comportamientos de estas niñas, a mi me viene una tremenda sensación de asco. Y cuando me doy cuenta de que ese partido político tan popular y que cuenta con tantos adeptos y votantes puede gobernar el país, lo que me entra es miedo, me acojono. Entenderás ahora por qué estoy ascojonado.

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jueves, 3 de septiembre de 2009

Ascojonado / 2


En el semáforo en el que ocurrieron los hechos suelen parar dos individuos vestidos como de rockeros, con unas greñas lacias y canosas que le cuelgan hasta los hombros, con muchas tachuelas y cueros, calzando unas botas, tanto en verano como en invierno, y con unos brazos profusamente tatuados en colores. Deben tener gran afición a respirar el aire puramente contaminado propio de la Gran Vía madrileña, pero en el momento del episodio sólo estaba allí uno de los dos. Lucía anillos de color plateado en todos los dedos y unas uñas crecidas y marrones que me hicieron desviar rápidamente la mirada y preferir la visión de la chica gritona o, incluso, de la guardia de seguridad, ya ausente. El tipo echó un paso adelante y con la intención de que la pequeña que había gritado la oyera, le dijo: “Oye, chica, vaya cojones que tienes ¿eh?”. La chica parece que no lo oyó, porque más bien estaba a otra cosa.

La chica iba con una compañera un poco más alta, con un tatuaje en el escote y un blusón sobre el pantalón. Su cara me llamó la atención porque no supe distinguir con nitidez si correspondía a un chico o a una chica, aunque probablemente fuera vestida de chica. Cuando, por fin, el semáforo se abrió, las dos cruzaron con paso acelerado. En una calle que desembocaba a esa altura la esperaban su presunta hermana y otra más, discretamente semiescondidas y supuestamente con el botín en las manos. Las recibieron con enorme alegría, como si hiciera mucho tiempo, al menos unos tres o cuatro larguísimos minutos, que no las hubiesen visto.

La técnica la he presenciado yo en otra ocasión en la Puerta del Sol y es muy simple. A está paseando y B le roba algo que rápidamente le entrega a C. Éste sale corriendo con el botín, pero B se queda allí para que A crea que es él el que tiene lo que le ha robado. B, ante la exigencia de A de que le entregue lo que le acaba de quitar, pone cara de ofendido y reacciona a gritos contando una historia mentirosa en la que él dice que no ha hecho nada y en la que le echa en cara a A el atrevimiento de insinuar que ha sido él quien le ha robado. Los gritos de B tienen que ser bien sonoros y su actitud, muy agresiva, de forma que A quede sorprendido, bloqueado, estupefacto y hasta asustado. El botín ya estará lejos, tanto más lejos cuanto más dure el discurso histriónico que B le esté escupiendo en las narices a la pobre víctima.

Como se puede observar, la maniobra consiste en sustituir la verdadera realidad por una sonora y llamativa mentira, en construir una realidad falsa para ponerla en el lugar de lo que realmente ha sucedido. Lo real no es lo que ha ocurrido, sino lo que a mí me interese que haya ocurrido.

(continuará)