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martes, 6 de septiembre de 2016

Encuentro


Cuando hay cariño, cuando hay ganas de querer al otro o a la otra, da igual que sea en vivo, en directo, por internet o por correo. Hoy he visto por primera vez a una amiga en vivo y en directo. Ha sido como si ya nos hubiésemos visto ayer Y siempre. Hoy ha sido una fiesta de cariño con los besos y los abrazos que nos hemos dado, con las miradas y las sonrisas que nos hemos regalado, pero como si hubiese sido una continuación de una etapa en la que hemos sido sin estar, sin hablar, hablando y estando, pero siendo. Un verdadero gusto. Demasiado cortos han sido los abrazos. Su marido es un ser humano bueno, con una humanidad de la que ya no se encuentra. Ha merecido mucho la pena el encuentro.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Buenas noches. Encuentro




La alegría, 
la naturalidad, 
los olores, 
el tacto, 
los besos, 
los abrazos, 
las sonrisas, 
las miradas, 
las palabras, 
los titubeos, 
las manos, 
el mundo nuevo, 
los deseos, 
el cariño, 
los recuerdos, 
las risas, 
las sorpresas, 
la suerte, 
las confidencias, 
la buena predisposición, 
la espontaneidad, 
el contacto, 
el futuro y 
el presente 
del encuentro. 
Buenas noches.

viernes, 21 de marzo de 2014

martes, 13 de agosto de 2013

Buenas noches. Desnudos





En el mundo hay ya siete mil millones de personas. En tu mundo hay muchas menos, seguro. En principio, todas son seres mudos en mitad del ruido ensordecedor que se oye, aunque no nos diga nada. Haz la prueba de lanzarte al mundo sin convenciones, sin poses, sin prejuicios, sin exclusiones, sin ir a la defensiva, siendo tú, siendo como eres. Verás como hay personas dispuestas a encontrarse contigo. Las almas desnudas tienden a acercarse. Es una de las grandes gozadas de la vida. Buenas noches.

martes, 3 de mayo de 2011

Encuentro




La alegría de la mirada deseada. El optimismo de las cejas que suben. La aceleración de los latidos del corazón. La carrera de los dos hacia el encuentro. Los brazos que vuelan para agarrar todo el ser de quien viene hacia ti. La llegada esperada. La cercanía de dos cuerpos que encajan mutuamente. Las manos que hablan por detrás. Los dedos que quieren entrar en la carne sin hacer daño. Las mejillas que se rozan hasta terminar en besos. Los cuerpos que se separan para que vean los ojos. Los ojos que se retiran para que se unan los labios en un beso profundo. La sonrisa intensa que transmite la alegría a los ojos y al alma. Las manos que se unen y dialogan con calor y con aprietos. Una mano que va a la nuca de quien está delante y arrastra la cabeza hacia sí. La mirada que baja y la boca que se diluye en otro beso penetrante, ardiente. La mirada que sube al separarse para encontrar cariño en los ojos. Las manos que sujetan dulcemente las mejillas. La cara que se tuerce para besar. Los ojos que se cierran para sentir sin distracción. Las mejillas que vuelven a rozarse, a apretarse, a fundirse. Y, luego, una mano que va al hombro. Otra mano que va a la cintura. Dos cuerpos que caminan unidos. Dos cabezas inclinadas. El paso acompasado. El amor. La alegría.  La vida. La ternura.