Decía José María Pozuelo Yvancos que el debate sobre el canon sería bienvenido siempre y cuando este fuera un debate sano que viniera a repensar las fronteras de lo que conocemos como Historia de la Literatura y de su enseñanza en la sociedad actual. No obstante, el propio concepto de canon implica, y esto pone trabas a la concordia, restringir una serie de obras que en una sociedad y época determinadas se consideran como “las mejores”. La situación se agrava si, para colmo, ese estatus de aristocracia literaria viene dado por unos criterios humanos que, a pesar de pretenderse sólidos, objetivos e imparciales, siempre vienen determinados por unas estructuras de poder y una ideología dada...
Puedes leer el artículo de Paula Barba del Pozo pulsando aquí.
.webp)



.webp)




.jpg)

.webp)


.webp)