Egipto ha sido para mí una fuente de fascinación e inspiración desde la infancia. Recuerdo que, siendo muy pequeña, quedé cautivada por la imagen de la máscara de oro de Tutankamón en la portada de un libro, una visión que despertó mi imaginación y me abrió las puertas de un mundo lleno de misterio, belleza y grandeza. Me pedí aquel libro para Navidad y comenzó a calarme hondo...
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