
A inicios de la década de los cincuenta, en pleno franquismo, una joven actriz muy reconocida se encerró en un chalet, a las afueras de Madrid, por una buena temporada. Estaba soltera y no quería que su embarazo se convirtiera en un escándalo, aunque sabía que, antes o después, tendría que hacer oídos sordos a los dardos morales de la época. Parió a una hija y jamás reveló abiertamente el nombre del padre, haciéndose respetar con su firmeza y valentía. Fue considerada la gran dama de la escena nacional y supo mantener su estela, incluso cuando ya no estaba en la cumbre. Sus padres fueron María Fernanda Ladrón de Guevara y Rafael Rivelles, a su vez, ligados al mundo del escenario. María Amparo Rivelles y Ladrón de Guevara (1925-2013) fue la primera mujer galardonada con el Premio Goya de la Academia de Cine, por “Hay que deshacer la casa” (García Sánchez, 1986), donde coincidió con su sobrino Luis Merlo y con Amparo Soler Leal. También, fue la primera actriz en ser nombrada Doctora Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia...
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