martes, 30 de noviembre de 2010

Distinción



Viajo en tren en el mismo coche que Antonio Gala. Sube al tren y entra en el coche con mucha prestancia, vestido de forma distinta a todos los demás, con el bastón, con un traje perfecto y una corbata perfecta. No lleva abrigo, sino un poncho tejido con lana y adornado en sus bordes con una especie de tirilla como de encaje. Mira con una mirada distinta a las del resto de pasajeros. Tiene una cadencia distinta en el andar, un porte distinto. En el coche vamos Antonio Gala y los demás. Me pregunto por el sentido de esa distinción. ¿Será más feliz así?

lunes, 29 de noviembre de 2010

Frutos de este siglo / 1



¿Cómo le irá a éste en el colegio? Me está costando una pasta enorme. A ver si una noche de estas lo despierto y que me lo cuente.

sábado, 27 de noviembre de 2010

viernes, 26 de noviembre de 2010

Débiles



Hay quienes no quieren que entren en su mundo los que valen, para que no se vean ni su ignorancia, ni su ineptitud, ni su estupidez. No se dan cuenta de que, al menos, esto último se les ve a leguas. 

jueves, 25 de noviembre de 2010

Día contra la violencia de género




La violencia de género es la que ejercen los hombres sobre las mujeres en nombre de una supuesta superioridad que aquellos creen tener. No es, por tanto, violencia de género la que eventualmente puede practicar una mujer sobre un hombre, porque no es real que las mujeres vayan haciendo ostentación pública de ninguna superioridad sobre el otro sexo.

Se llama de género porque la supuesta superioridad del machista la ejerce imponiendo unos modelos sociales, los géneros, que le reservan a él los papeles más importantes y decisorios en la sociedad, mientras que las mujeres deben limitarse a los roles más irrelevantes y siempre al servicio de los hombres. Así, el género masculino será el dominante, según los machistas, mientras que el género femenino será el propio de las dominadas.

La violencia de género es la consecuencia de un proceso de discriminación, de un deseo de tratar de forma desigual a los que son iguales. Toda discriminación responde a un interés y, en el caso de la ideología machista, éste consiste en tratar de tener en casa una especie de esclava al servicio del hombre, a la que se le pedirá toda clase de servicios y a la que se castigará hasta la muerte si no responde convenientemente a las expectativas.

Detrás de la violencia de género está un tremendo prejuicio en el que cree interesadamente el machista: que lo masculino es superior a lo femenino y que los hombres tienen más derechos que las mujeres. Como todos los prejuicios, éste no está fundamentado y no es más que la excusa que usa el machista para justificar su pretendida superioridad.

Conviene estar bien atentos, sobre todo las chicas, a los primeros síntomas de prácticas machistas, como suelen ser el prohibir determinadas vestimentas, el control de las llamadas en el móvil, la decisión sobre las amistades o los horarios y los detalles que quitan la libertad en la vida cotidiana de la mujer. Deben cortarse desde un principio estas prácticas porque el riesgo de que acaben en violencia de género es más que evidente.

Cualquier ser humano sensato y consciente de lo que representa su humanidad debe ejercer y exigir que la vida se base en el principio de igualdad: todos somos diferentes, pero iguales. Diferentes en el aspecto físico e incluso en la manera de pensar, pero iguales en derechos y sin que quede justificado ningún tipo de discriminación.

No a la violencia contra las mujeres.


miércoles, 24 de noviembre de 2010

Orgasmos


Nunca he tenido un orgasmo en un colegio electoral. Lo siento. Mi proceso de apertura de mente no ha llegado a las cotas necesarias para poder ponerme a echar resoplidos placenteros delante de la gente, especialmente de esos que en los días de elecciones van armados de papel y bolígrafo y van apuntando todo lo que pasa por la mesa, y de esos otros que no dejan pasar una y que intervienen en todo lo que ocurre ante la posibilidad de que alguien quiera variar la voz del destino. El caso es que como no soy catalán –parece que los catalanes son más sensibles a tales prácticas- ni me sale en las citadas circunstancias, me voy a quedar sin experimentar el correspondiente orgasmo democrático cuando me toque hacer el acto de penetración de la papeleta en la urna.

Sin embargo, algo de emoción profunda sí que me produce a mí el hecho de ir a votar. Es la vivencia de la igualdad. Puede haber allí una señora vestida de Arquitectura Humana, de Carolina Herrera o de Carrefour, o un señor con una camisa con un cocodrilo en el pecho o con una camiseta adornada con dibujos estridentes. Da igual. Cada uno de ellos vale un voto y, en principio, todos los votos son iguales. Es como cuando vas a una playa nudista en la que te das cuenta de que no somos más que seres humanos a los que nos gusta escondernos detrás de disfraces habituales. La igualdad me parece a mí más profunda y más emocionante que la libertad.

Me gusta la igualdad que se puede vivir en unas votaciones, aunque enseguida el optimismo se suele torcer, en cuando te das cuenta de que muchos de los que están allí votarán a los que luego nos van a desigualar y van a terminar perjudicando al propio votante, que seguramente andará pensando en otros orgasmos mucho menos trascendentes y más fáciles de obtener.





martes, 23 de noviembre de 2010

Ante la información



Estoy convencido de que cada vez contamos con menos información para formarnos una idea de lo que ocurre. Me da la impresión de que ni los ciudadanos ni los periodistas ni siquiera los gobernantes tienen todas claves para interpretar certeramente la realidad. Quizás en esto también haya dos actitudes: la del que se traga todo lo que le echan sin criticarlo ni siquiera mínimamente y la del que busca, la del que intenta encontrar más datos, la del que no se conforma con el dato simple ni, mucho menos, con la opinión visceral emitida por algún desaprensivo. No sé si serán, respectivamente, derecha e izquierda, pero sí que son estilos de vida distintos.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Una marea



Nada más aparecer, me colocaron en la orilla. Me dijeron que aquel era mi espacio y mi tiempo. La alegría solemne de la luz, el fresco relajante de la noche, el punzante olor del mar, el imponente sonido de las olas y la suave compañía de la arena me hicieron crecer sintiéndome feliz. Poco a poco, casi sin notarlo, el mar fue subiendo de nivel. Al principio me refrescaba los pies y me masajeaba las piernas. Cada vez había más agua y la arena de la playa se reblandecía a causa de mi peso y de la cantidad creciente de líquido que llegaba hasta mí. Me fui hundiendo lentamente y sin remedio en aquella mezcla. Con una rapidez alarmante fui sintiendo que a cada momento me era más difícil mover las piernas, que mis brazos se volvían inútiles, al igual que mis oídos y mis ojos se tornaban inservibles. El último torreón de vida que me quedaba era la respiración y el olfato a través de la nariz, pero una ola cargada con demasiada energía me la anuló para siempre. Allí quedé sepultado bajo la dulce apariencia de la arena y de las cálidas olas del mar.

Como todos los que fuimos depositados en la playa en aquel espacio y en aquel tiempo, no duré más que una marea.

sábado, 20 de noviembre de 2010

No a la pornografía infantil

Hay realidades que son una mezcla de delincuencia, enfermedad, degeneración, abuso y degradación moral que se materializan, entre otros lugares vitales, en la pornografía infantil.


En la actualidad hay alrededor de 100 millones de niños y de niñas en el mundo que están siendo obligados a prostituirse. Sólo en la India se calcula que hay entre 270.000 y 400.000. En la ciudad de Nueva York hay 20.000. En Tailandia hay 80.000, de los que 60.000 son menores de 13 años. La mayoría de estos menores obligados a prostituirse mueren de SIDA, de tuberculosis o de enfermedades derivadas de la actividad a la que se los condena.


Desconozco las cifras que puedan darse en España. Aquí son más conocidos personajes de la calaña de Sánchez Dragó que, con su "literatura" da por normales estas actividades. O de Esperanza Aguirre o de González Pons, que, en nombre de una cosa que llaman "libertad de expresión", de la que no saben nada, arropan y no critican lo que dice el primero, con lo que se apuntan también al carro de los cómplices implícitos.


Pena y rabia por los niños y niñas. Asco por los otros.



Poemas/ Juan Gelman. Niños

El 20 de noviembre se conmemora la fecha en que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre los Derechos del Niño en 1959 y la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989. Por ello, el 20 de noviembre ha pasado a ser el Día Universal de los Niños y las Niñas. Más información aquí.


viernes, 19 de noviembre de 2010

De cualquier manera



La integración de los colectivos más diferentes es siempre muy difícil y creo que hay que hacerla con mucho cuidado. Hace poco leía en El País una entrevista con el productor de música Ricardo Pachón, el que sacó al mercado tantos discos de Camarón de la Isla, de Lole y Manuel, de Smash y de tantos otros. Hablando de la integración de los gitanos, decía que

“conoció la cava gitana de Triana antes de que fuera expulsada de allí esa comunidad por las presiones de las grandes constructoras, apoyadas por el gobernador del Opus Hermenegildo Altozano. ‘Entonces creían que para integrarlos lo mejor era la diáspora, pero fue al revés, en minoría se cierran aún más y se activa el racismo; luego con el tiempo crearon ese monstruo que son las 3.000 Viviendas, donde mezclaron a gitanos, quinquis y gachós, gente que nunca había vivido en pisos y, mucho menos, con ascensor. Recuerdo pasear por el barrio sevillano con Raimundo Amador y descubrir a un burro asomado a una ventana del segundo piso’.

Conozco un lugar en Alcorcón, Madrid, en donde hicieron otro disparate de estos. Desmantelaron unas chabolas y llevaron a los que vivían en ellas a unas casas prefabricadas que hicieron junto a un Instituto. Llevaron a vivir allí a un célebre delincuente que se hartó de montar números por los alrededores, quemando coches y sembrando el miedo entre la población. Desde entonces el Instituto fue recibiendo cada vez menos alumnos porque ninguna familia quería tener contacto con la zona. Al final tuvieron que echar al delincuente, pero el daño ya estaba hecho.

No se puede hacer nada de cualquier manera.

jueves, 18 de noviembre de 2010

En el tren



Iba yo en un tren de alta velocidad. Del otro lado del pasillo estaban sentadas, frente a frente, una mujer de unos 35 años, otra de unos 20 y un niño de 2 o 3, de cuidada melena rubia y vestido con ropas aparentemente carísimas, sentado en la falda de la primera. De las conversaciones que mantenían deduje que ninguna de las dos era su madre. Ambas iban bien vestidas, con vaqueros estilosamente raídos, bolsos de buen diseño, gafas de marca, ipods y chalecos acolchados.

Me enteré también que ninguna de las dos tenían parentesco entre sí, pero la madre del niño, que no estaba en el tren, les había sacado sendos billetes con la tarifa de familia numerosa y, lógicamente, no tenían ningún documento o carné que lo justificara.

En un momento dado vino el interventor y les pidió que pagaran las diferencias entre la tarifa que les correspondía y la que habían usado injustificadamente. No tenían dinero. El ferroviario entonces les pidió el DNI y la dirección para que Renfe pudiera cobrar el dinero de la estafa.

El niño, a pesar de que el interventor estuvo bastante correcto, dijo que tenía miedo. Después de terminado el episodio y cuando el interventor ya había desaparecido, el niño volvió a decir que tenía miedo.

Me hago algunas preguntas ¿de dónde le ha venido el miedo al niño? ¿Nació ya con él o se lo metieron luego en su mente? ¿Así se han hecho ricos estos pájaros, estafando a las empresas y no pagando lo que les corresponde? ¿Esto se arregla simplemente pagando, sin ninguna multa que les haga recapacitar y volver a los usos y costumbres de los mortales? ¿Qué será de este miedoso niño rubio dentro de treinta años?

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Qué es el amor




Pido en clase en muchas ocasiones que me digan qué es el amor. Siempre me dicen que es un sentimiento. Yo les digo que no, que fundamentalmente es una actitud racional.

lunes, 15 de noviembre de 2010

El cocinero neoliberal



Cocinas para que el mundo esté bien en el momento de la comida. Cocinas con cariño porque lo bueno no se hace de cualquier manera, porque el placer se logra con dedicación y con el máximo cuidado, porque no cocinas para ti, sino para los otros y porque cocinar es una forma de acercar tu mundo a la felicidad colectiva. Esto es lo que hace grande la cocina. No buscas tu felicidad cocinando, sino la felicidad de todos y, cuando lo logras, eres capaz de aunar el placer que le da a cada cual lo que come con el gusto de que todos disfruten con el gozo colectivo. Y, de rebote y sin buscarlo, consiguiendo la felicidad de los demás, te sientes tú mismo feliz.

Esta es la gran paradoja de la felicidad, que si la buscas, no la encuentras, pero si haces algo generoso, humano, bien hecho, la encuentras sin buscarla. Y esta es la razón profunda por la que un neoliberal nunca podrá ser un buen cocinero. Podrá ser, a lo sumo, un buen asacorderos o un gran friehuevos, pero nunca un buen cocinero, porque no cocina ni vive más que para sí mismo o para su propio mundo. La jaula de cristal oscuro en la que cocina le impide contemplar el corazón y la mente de los otros que le invitan a que vea que más allá de sus propios y estupendos huevos está la vida presente en los otros. 

domingo, 14 de noviembre de 2010

ContrATTACando


El próximo miécoles 17 de noviembre, a las 19:00 horas, en el Círculo de Bellas Artes, en Madrid, va a tener lugar un debate público organizado por el movimiento social ATTAC sobre el tema Estrategias frente a la dictadura de los mercados.

Participarán Federico Mayor Zaragoza, Carlos Berzosa, Vicenç Navarro, Juan Torres y Lourdes Lucía. El debate será presentado por el periodista Javier Valenzuela y moderado por la periodista Rosa María Artal. Se podrá ver también un mensaje enviado por el economista, profesor y escritor José Luis Sampedro.

Me parece un cartel de lujo para un tema que, aunque no lo sepas, te afecta directísimamente. Más información aquí.

Murió Luis García Berlanga



Se puede vivir sin enterarse de lo que ocurre. Se puede uno enterar y contarlo sin que lo entienda nadie, como si fuera una tragedia absoluta, sin futuro y repleta de tristeza. O se puede expresar como lo hacía Berlanga, conectando con las raíces trágicas de la realidad, descubriendo los elementos esperpénticos que encierra y contándolo con nervios de humor, para que todo quede más claro y para que haya lugar para la esperanza. Eso es una forma de arte.

Últimamente nos estamos quedando muy solos.

Poemas / Alberti. Si mi voz muriera en tierra.




viernes, 12 de noviembre de 2010

Crisis

Rosa María Artal publicó hace unos días enn sju blog El periscopio este trozo de la película Network. Creo que merece la pena escucharlo y reflexionar sobre lo que dice.

Fragmento de Network un mundo implacable en español
Cargado por piezas. - Todas las temporadas y episodios enteros online.

jueves, 11 de noviembre de 2010

El mentiroso


Mentía con frecuencia. Era algo así como una demostración de poder sobre los demás. Luego, cuando le llegó la debilidad, quiso dejar de mentir, pero no supo hacerlo.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Ridículo



El golfo, el tonto, el ignorante, el neoliberal, el estúpido, el resentido, el acomplejado, el creído y, en general, todo aquél cuyo comportamiento no es fácilmente calificado como humano se vuelve peligroso en cuanto pierde el sentido del ridículo.

martes, 9 de noviembre de 2010

Cansancio



El cansancio hace estragos en la mente.

Golfos.



En cuanto llueve un poco de mierda, los golfos crecen como setas.

¿Existe Dios?



He leído estos días un reportaje sobre el Ateneo de Madrid y en él se decía que una vez, entre sus actividades, se incluyó una votación para ver si existía o no Dios. Me imagino, sobre todo, la campaña electoral, sin duda, acalorada e impregnada de pasión, especialmente, supongo, entre los partidarios del sí. Me imagino también el acto de la votación, con la sonrisa en la boca de los del no y la gravedad en la expresión de los del sí. Salió que no, que no existía Dios. ¿Cómo lo celebrarían los ganadores? ¿Cómo lo encajarían los perdedores? ¿Felicitarían estos últimos a los que con sus votos certificaron algo imposible, desde el punto de vista de la Lógica, como es la decisión de que algo no existe?

Sería muy interesante someter hoy a votación algunos asuntos de indudable interés, como, por ejemplo, ¿Existe la libertad? ¿Existe la igualdad? ¿Existe la esperanza (ojo, no me refiero a la Aguirre, que va con minúscula)? ¿Existe la política o es sólo un disfraz de la economía?¿Existe la alegría o es un sonido grabado? ¿Existe la felicidad o todo esto es un timo? ¿Existe el ser humano o murió ya hace tiempo? ¿Qué saldría?

lunes, 8 de noviembre de 2010

Ángel Guinda

Mi amigo Iago, en su blog República del Principito, cita un verso de Ángel Guinda que no tengo más remedio que poner aquí:

Si tú me faltas, ya me sobra todo.


Costureras

De chico mi madre me decía de vez en cuando: “Anda, vamos a la costurera”. La costurera se llamaba Ana, creo que Ana Cruceira. La recuerdo, no sé si bien, como una señora gruesa y con algún problema de movilidad, posiblemente fuera alguna cojera o alguna anomalía en los pies. Vivía en un patio de vecinos junto al refino –nombre que se daba allí a una mercería- que tenía mi abuelo en la calle Real, frente al bar El Deán y a la tienda de ultramarinos La primera de la Isla. El patio de vecinos era un corredor al aire libre que tenía habitaciones a ambos lados, en las que vivían familias que ocupaban 1, 2 o 3 de ellas. Las paredes exteriores eran blancas, blanquísimas, y tenían colgadas macetas con flores de colores vivos.

Ana, la costurera, era ya mayor. Tenía la voz un tanto ronca y, según decía mi madre, cosía muy bien. Coser bien quería decir que hacía bien vestidos por encargo y a medida. Recuerdo que los modelos los elegía mi madre de entre los que aparecían en unas revistas que Ana tenía en su taller y sobre los que se podía hacer alguna ligera variante. Había, luego, que ir una o dos veces a hacer pruebas antes de que el vestido quedara listo y mi madre se lo pudiera llevar. Tengo un recuerdo difuso de que Ana llegó a hacerme a mí algún pantalón corto, aunque no sé a ciencia cierta si esto fue así.

El caso es que no me podía yo imaginar que, después de muchos años (¡qué barbaridad de años!), iba yo a volver a una costurera para que le hiciera vestidos a Yolanda. Ahora, en Madrid, lo primero que debo decir es que no estoy seguro de que a Mencía González-Barros se le pueda decir que es una costurera. En realidad es una espléndida diseñadora de todo tipo de vestidos que, a diferencia de lo que hacía Ana, no copia de revistas, sino que, a partir de lo que le pide la clienta, prefiere crear, inventarse el modelo, ser original, imaginarse una caída, un cuello distinto o unas mangas con más gracia. Mencía no trabaja en ningún patio de vecinos, sino en un pequeño taller de la calle Gravina en donde diseña, cose, prueba y, sobre todo, desarrolla su creatividad. Da gusto verle la cara cuando una clienta le dice lo que quiere que le haga y le pregunta cómo podría ser alguna parte del vestido. Pone entonces su mente a funcionar y trata de construir su obra como si de un edificio se tratara. No en vano su tienda y su obra responden a la marca Arquitectura Humana, porque su interés está en edificar el vestido con las mejores telas, los perfiles más limpios y los diseños más elegantes.

A veces, cuando salimos de su taller, me vuelvo a la infancia, al patio aquél de vecinos. Es como si funcionara lo del eterno retorno, pero no es igual. Afortunadamente, lo que en la Ana de mi infancia era una buena técnica, en Mencía se ha transformado en arte. Así que no sé si le cuadrará bien lo de costurera.




domingo, 7 de noviembre de 2010

sábado, 6 de noviembre de 2010

viernes, 5 de noviembre de 2010

Democracia


Pero ¿qué es lo democráticamente aceptable, criticar para que se gobierne mejor o impedir que se gobierne?

jueves, 4 de noviembre de 2010

No entiendo






No entiendo cómo los de la derecha abuchean y critican las medidas que ha tomado Zapatero, tan parecidas a las que habrían tomado ellos. ¿No parece que lo que quieren, más bien, es el poder y no tanto resolver los problemas del país? ¿Y para qué querrán el poder, si no hacen nada por mejorar la situación?

No entiendo la crítica que le está haciendo la izquierda a Zapatero. ¿Qué es lo que van a conseguir de rebote?

No entiendo la ingenuidad de pensar que el PP lo va a hacer de forma más favorable para los ciudadanos y, especialmente, para los más necesitados.

No entiendo tanta permisividad con los que no respetan los valores de la Constitución.

No entiendo que a un ciudadano extranjero se le pidan papeles, y a uno nacional, que, con ropita de marca y ondeando bichos negros, berrea en cualquier sitio, no se le exija nada.

No entiendo tanta tolerancia con los que fomentan el odio y la tensión.

No entiendo tanta calma cuando se están despertando enfurecidos y se están colando por todas las rendijas.

No entiendo este país.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Malos olores / 4



Hace días que no tengo ocasión de ponerme a escribir en el blog, que sobrevive de inspiraciones pasadas. Hoy me doy cuenta de que un hedor descomunal se ha instalado en el ambiente y tengo que quitar de delante la podredumbre que lo ha producido.

Resulta que un apestoso viejo de mente y demente cuenta de nuevo y sin rubor que se ha acostado en Japón con dos niñas de 13 años, a las que llama “las muy putas”, como si supiera lo que dice y lo que hizo con eso. La apestosa, antipática e ignorante dirigente de una Comunidad Autónoma justifica al viejo machista y pedófilo diciendo que la literatura es la literatura y que a otra cosa, mariposa. El apestoso encargado de comunicación del mismo partido de la dirigente añade, con dureza en la cara y en el alma y con los mismos afanes exculpatorios, que la política no debe confundirse nunca con la literatura. Parece que quieren dar a entender que los polvos japoneses eran simples polvos literarios imaginados por una mente desocupada y ocurrente. Por otra parte un apestoso escritor, que definitivamente se va a morir sin que yo lo lea, se atreve a insultar a un ministro porque lloró en el acto de su despedida. Ayer lloré yo y, mientras me secaba los ojos con el pañuelo, aproveché para mandar a hacer puñetas a este ilustre y estúpido usuario del lenguaje para decir tonterías. Y otro apestoso, un alcalde castellano, machista, irrespetuoso, zafio, basto y ordinario, confunde a una ministra con un objeto de deseo y lo dice en público como el que hace una gracia, haciendo realmente alarde de lo que de verdad es y sin que tengan ningún valor las barbaridades que escupió por su apestosa boca.

Hay una buena parte del país que tolera esto. Incluso que lo aplaude. Es una de las razones por la que me duelen mucho los recortes en educación. Mal futuro nos espera como no intentemos que se vaya tomando conciencia de lo que es una vida realmente humana y de los brutos que van copando los predios mediáticos y cuyas babas malolientes se van colando mansamente por cualquier resquicio que encuentran en su camino.



martes, 2 de noviembre de 2010

Embobados


"Y, embobados, los votarán". En el blog de Rosa María Artal.

La boda


He estado en una boda como Dios manda, con cura, vestido blanco con cola, pedrería fina, fracs, banquete, risas, vivas, sable para partir la tarta, sorpresas y emociones variadas. Todo muy bien. Ha sido una ocasión espléndida para reunir a miembros de la familia dispersos por la vida o, como es mi caso, por una peculiar y poco aglutinadora idea de los parentescos.

Lo de los parentescos ha sido lo peor del acontecimiento. Como no tengo facilidad para concentrarme durante mucho tiempo en los eventos en sí mismos, sino que se me va la cabeza y me pongo a pensar, me di cuenta de que ya había conocido a lo largo de mi vida a mi abuelo, a su hija, que era mi tía, a su nieta, que es mi prima y la madre del novio, que sería bisnieto de mi abuelo, y a los sobrinos del novio, los nietos de mi prima, que serían tataranietos, o así, de mi abuelo. He visto ya cinco generaciones. Seguramente esto sólo es posible en estos tiempos en los que la esperanza de vida es alta.

Desconozco cuál es el parentesco que me une con el hijo de mi prima, si es primo, sobrino u otra cosa distinta. No tengo la menor idea de lo que serán respecto a mí los nietos de mi prima, unos chicos encantadores y educadísimos, lo cual hoy es raro de encontrar. El caso es que quise contarle a la hija de mi prima una anécdota de mi abuelo, que era su bisabuelo, y me formé tal lío intentando contarle los parentescos desde su punto de vista, para que lo entendiera mejor, que creo que ni me expliqué ni, lógicamente, captó el mensaje.

Quise interpretar el origen del frustrante relato y me tropecé con la fuente de la angustia. Cinco generaciones. La silla que antes viajaba mirando hacia delante ahora ya está de costado y dentro de nada mirará hacia atrás. Es la urgencia por vivir. Es el río que se acerca a la desembocadura y que misteriosa y peligrosamente se ensancha, como si el delta fuera una dulce mentira para suavizar la llegada al mar.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Yo conmigo




Voy en el tren. No voy con nadie. No tengo conexión a Internet. No tengo contacto con la actualidad ni con las redes sociales. Tengo un ordenador en donde escribo, pero que no me lleva a ningún espacio distinto del de la butaca en la que estoy y la mesa en la que escribo. Es la soledad que me hace no estar con nadie, pero que me mantiene, sin embargo, volcado hacia el interior de mí mismo.