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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Buenas noches. Derrota


La gran derrotada de estos tiempos es la cultura. De ello se resiente todo lo demás, incluida la economía. 

Buenas noches.



sábado, 25 de junio de 2016

Buenas noches. Los males de la sociedad



¿Dónde está el origen de los males de la sociedad? 
Si te parece, prescindamos de los dioses. 
¿Estará en algunos seres humanos que son malos? 
¿En quienes toleran a esos seres humanos malos? 
¿En todos los seres humanos? 
¿En la forma en la que está estructurada la sociedad? 
¿En la economía? 
¿En la ausencia de ética? 
¿En las circunstancias? 
¿En la ignorancia? 
¿En el egoísmo? 
¿En la codicia?
¿En la locura?
¿En dónde estará el origen de los males de la sociedad? 
Buenas noches.

domingo, 5 de julio de 2015

Buenas noches. Preocupaciones



Me preocupa la complejidad que está adquiriendo la vida. Cualquier fenómeno, cualquier suceso, por pequeño que sea, es la consecuencia de un sin fin de elementos que se concreta en algo que nos aparece revestido con la siempre atractiva y seductora apariencia de lo simple.

Me preocupa también la dificultad que tenemos para pensar intentando conseguir una cierta objetividad. Huimos de la difícil tarea de enfrentarnos con esa complejidad que está en la naturaleza de todo y caemos en la simplificación fácil, en el reduccionismo y en una supuesta clarividencia con las que me parece que falseamos nuestra interpretación de la realidad sin darnos cuenta de lo que hacemos. Con frecuencia confundimos nuestros deseos con la realidad o tomamos sólo los datos que nos gustan, prescindiendo de los que no nos encajan. Los poderosos nos ocultan siempre información, pero parece que nosotros no lo sabemos y que somos capaces de verlo todo, cuando en realidad sólo nos dejan ver una parte.

A mí me cuesta mucho trabajo pronunciarme sobre demasiados aspectos de la realidad y, sin embargo, veo a una multitud de bienaventurados que lo hacen con suma facilidad. Gozan de una capacidad que yo, desgraciadamente, no poseo.

Y, a todo esto, la economía sigue dominando el mundo, aunque nosotros estemos entretenidos hablando de política. 

Buenas noches.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Buenos días. El momento



Me produce una enorme ternura contemplar cómo alguna persona goza del único momento que su tiempo y su economía le permiten. Lo que para otra persona puede ser un momento más, para ella es el momento.


Buenos días.

martes, 25 de marzo de 2014

Buenas noches. El pequeño mundo





Hoy, en esta época en la que vivimos, no me puedo agarrar a mis ideas. Ni a la sociedad. Ni a la economía. Ni a la política. A la ética sí, pero lamentablemente sirve de poco para ir con ella a la realidad. Me siento perdido en un mundo demasiado complejo, demasiado bruto, demasiado hecho a medida inhumana, demasiado cercano y ajeno a la vez, demasiado centrado en un hoy. El futuro no tiene unas líneas mínimamente previsibles. El arte es una ventana que unas veces es grande y agradecida y otras pequeña y situada demasiado alta en la pared. Las diversiones relajan transitoriamente, pero, pasado su efecto, la realidad cruda vuelve a ponerse delante. Mi mundo habitable es hoy mi pequeño mundo formado por las personas a las que quiero y que me quieren. El cariño, el amor -o como quieras llamarlo- me salvan hoy. No sabes cómo me emociona querer a esas personas. No sabes cómo las necesito. Buenas noches.

miércoles, 24 de julio de 2013

Buenas noches. Puntos de vista


Desde el punto de vista económico son unos sinvergüenzas. Desde el punto de vista político son unos sinvergüenzas. Desde el punto de vista ético son unos sinvergüenzas. Desde el punto de vista humano son unos sinvergüenzas. ¿Hay algún punto de vista desde el que no sean unos sinvergüenzas? Buenas noches.

jueves, 4 de octubre de 2012

Mirando por la ventana. Crisis




Las crisis económicas sacan a la gente a la calle y mete a los políticos en sus búnkers.

lunes, 1 de octubre de 2012

Mirando por la ventana. Despolitización




La despolitización de la sociedad ha llevado a que se despierten los poderosos. Se han dado cuenta de que la economía es la que tiene el verdadero poder y se han empeñado ahora en ser consecuentes.

viernes, 26 de agosto de 2011

La fe y la economía




La peregrina idea de reunir a miles de peregrinos en Madrid en el mes de agosto se hizo realidad, nos secuestró la ciudad durante unos días y parece que se acabó ya. La ciudad se llenó de jovencitos que cantaban aleluyas sin piedad a cualquier hora, acompañados por sus pastores, algunos de ellos cargados de gruesos hábitos bien pensados para el calor, y por monjas, que seguramente quisieran ser pastoras, pero que no se lo permiten las reglas machistas que ellas mismas han asumido y que les obligan a ir con la cabeza cubierta y el hábito encima, como para aparentar que no son mujeres.

Vinieron, al parecer, por cuestiones de fe. Dicen creer en Jesucristo, que murió y resucitó y que les prometió otra vida después de la muerte. Esta preocupación tan obsesiva por el más allá les impide, por una parte, dedicarse con más atención a lo que ocurre en el más acá, y olvida, por otra, el mensaje de Jesucristo, que también habló de pobres, de igualdad, de amor al otro y de asuntos que exigirían un compromiso de un estilo distinto al de limitarse a proclamar que hay otra vida tras la muerte. Tan trascendente propósito exige mucha fe. Tanta que por lo que se ve tienen que organizar mítines como el de estos días para reafirmar su creencia, a menos que lo que pretendan sus organizadores sea realizar una campaña de marketing y de difusión de la marca, para la que hayan utilizado a los peregrinos, a los pastores, a los gobiernos, a las televisiones y a todo el que se haya dejado. Sea lo que sea lo que haya ocurrido, la fe estaba por debajo de todo lo que hacían y decían estos peregrinos, lo que les mantenía vivos y tan sospechosamente alegres. En qué pueda acabar esta alegría cuando se les enfríe el fervor, cualquiera lo sabe, pero si intento enfocar el asunto desde el punto de vista psicológico, me empiezo a preocupar.

El caso es que se fueron los peregrinos y parecía que nos íbamos a poder dedicar a cuestiones más racionales y más humanas, que íbamos a poder afrontar con mayor responsabilidad los problemas cotidianos, cuando nos aparece en el plato una reforma de la Constitución para ayudar a intentar resolver la crisis económica (¿económica?) que nos azota.

Uno tiende a pensar que lo que controla y domina la realidad en la que vivimos no es la política, como podría parecer, sino la economía. Si durante algún tiempo sirvió aquello de ‘saber es poder’, ahora el poder lo detenta el que tiene riquezas y el político hace lo que puede en la red que le teje la economía.

Pero de economía sabemos poco el común de los ciudadanos. Y, encima, como en todo, no existe la economía, sino las economías. Parece que los neoliberales no son muy de fiar porque les importamos todos más bien poco y sólo van a su propio interés. Pero, una vez dicho esto, ¿incluimos en la Constitución el techo del déficit o no? ¿Con flexibilidad o sin ella? ¿Con referéndum o sin referéndum? ¿Tiene alguna idea el común de los mortales de estos asuntos? ¿Hay que dejar crecer la deuda para que no peligre el Estado de bienestar, pero con los mercados en contra, o hay que controlarla? ¿Es mejor en estos momentos la contención del gasto o la inversión por parte del Estado para crear empleo? Todos estos asuntos tienen un planteamiento racional y una solución que convencerá a unos o a otros, pero aun en esos casos, la postura que se adopte contendrá un componente de fe, que será mayor cuanto menor sea la cultura económica del ciudadano. En un mundo tan complejo como el que vivimos no podemos, lamentablemente, prescindir de la fe. Menos mal que en este caso, por lo menos, es una fe algo distinta de la de los peregrinos.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Escrituras

Observo lo que escriben los amigos y compañeros en la red. Casi todos hablan de economía y de política. Todos tienen, además, afanes por cambiar el mundo para hacerlo más justo, más igualitario, más humano. Yo participo también de este interés, pero, por algún motivo que no termino de saber bien, creo que hablo más de actitudes, de estilos de actuación, de lo que ocurre por el interior del hombre que actúa en economía y en política. Quizás hable más de ética.

Tienen más éxito de lectores ellos que yo.