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jueves, 4 de septiembre de 2014

Buenas noches. Cerca - lejos



Seres humanos somos todos. Habrá diferencias muy secundarias entre todos nosotros, pero todos somos seres humanos. Si esto no se acepta, es imposible una vida humana.

Habitualmente, cuanto más lejos se está de esta idea universal de ser humano, esto es, aplicable a todas las personas, más cerca se está de la falta de respeto a los demás, de algún tipo de fascismo que pretenda imponer unas ideas o una vida a los otros, como si fueran las únicas válidas.

Buenas noches.

martes, 25 de febrero de 2014

Lo que veo cuando miro. Hay fascistas




El fascismo habita entre nosotros. El fascista quiere sólo libertad para él, pero no admite que los demás ciudadanos puedan ser libres. Entiende el mundo sólo desde sus ideas, desde su poder y desde su dinero, pero no admiten que otros lo puedan entender de otra manera. El fascista le impone al mundo su manera de ver la realidad. El fascista no deja vivir al que no piensa como él. El fascista prohibe lo que no le gusta y obliga a todos a lo que a él le interesa.

Hay que avisar a los demás en cuanto veamos un fascista. La democracia, la sociedad en la que podamos vivir todos, peligra con los fascistas. Hay que ayudar a que los otros abran sus ojos para que puedan ver al fascista cuando aparece. Ya los fascistas originaron una guerra civil y un sufrimiento atroz que todavía dura. Hay que evitar que la historia se repita. En un país debemos poder vivir todos, no sólo los fascistas. Eres un ser libre. Debes poder ejercer tus libertades. Buenas tardes.

martes, 4 de febrero de 2014

Lo que veo cuando miro. Unión





En España cobra protagonismo cada vez más la policía. El fascismo va en aumento. La democracia, en regresión. Los gobernantes actúan como vulgares provocadores. El pueblo se va convirtiendo poco a poco en víctima. Cada vez sufren más seres humanos. Es necesario buscar la unión de los ciudadanos frente a esta agresión política y policial. Me parece que es muy importante encontrar esa unión. Buenas tardes.

martes, 24 de septiembre de 2013

Peste a fascismo




Huele a fascismo. Apesta a fascismo. Hay un hedor insoportable a fascismo. Tanto gobernar porque les sale de sus decretos. Tanto transformarse en meapilas a las puertas del Consejo de ministros. Tanto hacerle caso a esa señora alemana que ha ganado sus elecciones y que es muy responsable de lo que nos está pasando. Tanto hacerle daño al pueblo y tanto beneficiar a los amiguetes ricos. Tanta chulería la hora de no explicar lo que hacen. Tanto hacernos ver que ni tú ni yo contamos para nada, que son ellos los únicos que deciden. Tanto afirmar que lo único que vale es lo que le sale de los cerebros vacíos al Gobierno. Tanto quedarme yo embarazada y que sea el Sr. Gallardón quien decida qué hago yo con mi embarazo. Tanto que el 30% mande sobre el 100% en beneficio de un 5% (con la nunca bien ponderada colaboración especial de los abstencionistas). Tanto querer que nos muramos pronto para equilibrar el déficit. Tanto querer jóvenes tontos que no sepan nada de nada para que no descubran sus maniobras. Todo eso es fascismo. No te equivoques. Eso es fascismo. FASCISMO. Luego, no te quejes ni lo llames de otra manera. O te preparas mentalmente para defenderte o acabarán contigo.

lunes, 25 de febrero de 2013

No hay que tolerar el fascismo







Creo que hay que pararse un poco y dejar bien claro un asunto. La tolerancia es un valor muy humano y muy importante, siempre que se mueva dentro de unos límites marcados por los Derechos Humanos y por la democracia. Fuera de estos límites, un ser humano debe ser inequívocamente intolerante con todo lo que encuentre. Deberíamos tener adquirida ya la costumbre de denunciar y de protestar contra todo individuo que ensalce posturas antidemocráticas, irrespetuosas o que no respeten los derechos de todos los ciudadanos.

Dicho esto, parece cada día más claro que el PP está lleno de individuos fascistas y antidemócratas que se creen con el derecho de expresar sus opiniones en público sin que nadie les exija que se callen. Últimamente ha sido un individuo llamado Salvador Victoria, que, inexplicablemente, ocupa un puesto en el poder y cuyo ejercicio se paga con el dinero de los ciudadanos, el que nos ha insultado sin que su actitud haya sido convenientemente censurada. Posiblemente este individuo se crea que el poder es suyo y que tiene bula para decir disparates y para faltarle al respeto a los ciudadanos. Ha tenido la osadía, la falta de sensibilidad humana, la desfachatez ciudadana y el desparpajo en mostrar su escasa formación y su nula preparación para desenvolverse en la ciudad, al equiparar la protesta ciudadana del 23 de febrero con el golpe de Estado ocurrido hace años un día similar.

Este tipo de manifestaciones, hechas por personajes con poder político, deberían herirnos profundamente porque son un atentado contra nuestra dignidad y contra la convivencia pacífica de los ciudadanos. No deberíamos tolerar que un insensato asilvestrado como este señor dijese esas barbaridades insultantes en público y no le cesaran o no dimitiera. Deberíamos acostumbrarnos a gritar contra este tipo de comportamientos y contra todos aquellos que los encubren y que no reaccionan defendiendo a los ciudadanos. O despertamos o va a llegar un momento en que va a ser tarde.

No queremos a gente como Salvador Victoria en el poder ni a encubridores como Mariano Rajoy y su banda. Deberíamos tener claro que no debemos pagarle el sueldo ni darle el voto a estos enemigos de los ciudadanos, so pena que seamos como ellos.

jueves, 11 de octubre de 2012

Mirando por la ventana. Qué di WERT ido es WERT




¡Qué majo es este Wert! Me recuerda a esos alumnos de los que en las juntas de evaluación no se puede decir nada bueno, salvo eso tan estúpido y tan vacío de “pero es muy majo”.

Es posible que la presunta majeza de Wert radique en su simpleza, en que no tiene doblez, puesto que dice las cosas como las piensa. Bueno, mejor dicho, como le vienen a la boca. Habla Wert con una naturalidad y una franqueza que lo hacen un ser transparente, como si la nada se pusiera traje y corbata y empezara a disparar por la boca palabras con forma de graciosa estupidez.

Wert es el embajador de la derecha profunda, del fascismo avanzado, del pasado hecho presente, del futuro imposible, de la mancha ideológica expansiva y de la ineptitud convertida en Decreto-ley. Es el que nos muestra con más generosidad cómo es el fascismo neoliberal y por eso la ciudadanía debe estarle muy agradecida. Qué lejos de Wert aquel aluvión de eufemismos peperos que convertían el discurso en una especie de poema de baja calidad. O aquellas tomaduras de pelo de Rajoy de sí o no o vaya usted a saber o como usted quiera, qué quiere que le diga. Aquí, con Wert, está todo claro, porque en el PP, cuando quieren hablar claro, sí que lo hacen. Ahora ya sabemos que lo que quieren de verdad es ser fascistas, actuar como fascistas, que todo el pueblo trague con lo que ellos quieren. En el fondo están convencidos de que tienen la verdad, toda la verdad sobre todas las cosas. Y, claro, esa verdad la tienen que imponer a todo el mundo.

Esas verdades, que a veces suelta el PP y que la gente se toma luego tan mal, son, en todo caso, muy simples, muy sencillas, y todo el mundo las puede entender. Por ejemplo, viene una crisis mundial y se les mete en la cabeza que hay que zapaterizar la crisis. Todo el mundo debe saber -desean ellos- que Zapatero fue el artífice de la crisis, de la subida de la prima de riesgo, de la caída de la bolsa y de que los bancos dieran hipotecas hasta a quienes no las querían. Saben estos linces que machacando cada día en todas partes una idea, la gente acaba creyéndosela, con lo que se pusieron manos a la obra y consiguieron que muchos se creyeran -y aún lo creen- que todo esto se debe a Zapatero.

Ahora, el afán de imponer sus ideas a todo el que se mueva les lleva -y nadie más autorizado que Wert para proclamarlo en las ondas- a defender la idea de que hay que españolizar a los catalanes, que no saben lo que se pierden con sus afanes independentistas. No hay ninguna razón de peso que impida, por ejemplo, que un inculto se convierta en ministro de Cultura o que un cateto quiera dar clases de elegancia. Esto puede que explique esa manía pueblerina de creer y expresar que como el pueblo de uno no hay nada y que todos deberían copiar lo que se hace en el pueblo, porque es lo mejor del mundo y el resto de pueblos no valen un pimiento. Ya se sabe que los catetos son pesados, inoportunos y disparatados, pero son muy majos y eso los salva.

Wert, además, atesora esa impagable cualidad neoliberal de crear cortinas de humo en el momento más conveniente, aunque sea al caro precio de darle votos al adversario. Si la cosa económica se pone mal y se quiere que la ciudadanía no lo advierta, se saca a Wert a que haga una bufonada y todo el mundo se queda mirando hacia él, en lugar de contemplar lo que no se quiere que se contemple.

Nunca agradeceremos suficientemente a Wert las alegrías que nos aporta con sus cosas y la claridad con la que vemos a ratos en qué consiste el new deal neoliberal. Es incomprensible que pidan ahora que dimita. Este Gobierno no sería el mismo sin la figura siempre gratificante de Wert. Es más, deberían ascenderlo y que luciera todo su esplendor, por ejemplo, en la cartera de Asuntos Exteriores. Que el mundo vea a Wert. ¡Pero qué majo y divertido que es!

miércoles, 3 de octubre de 2012

Cómo dialoga el PP




Acabo de oír en la radio al presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, del PP, claro. Cuando le han preguntado que opinó Artur Más sobre lo que él dijo ayer en la Conferencia de presidentes, ha manifestado que el señor Más no contestó nada y que si lo hubiese hecho y hubiese dicho algo, él “hubiese seguido diciendo lo mismo”.

Este es el concepto de “diálogo” que usa el PP, o sea, una sucesión de monólogos, en los que lo que diga el otro no se oye o no se toma en cuenta, porque no se está dispuesto a conceder que el otro pueda tener algo de razón. Yo voy a lo mío, parece que dicen, y me da igual lo que pienses porque no te voy a hacer ni caso. Para ellos, el diálogo es un paripé, a veces necesario para guardar las apariencias, pero con el que, de entrada, no se quiere llegar a ninguna parte

Esta actitud con la que se trata al otro es la propia de quien practica la dictadura, el autoritarismo, el fascismo, la chulería, el desprecio y la cerrazón mental. Esta gente tiene el poder, pero sospecha que no tiene la razón. Por eso suelen huir de los periodistas, de la confrontación, del diálogo y de los pactos. No sé que pactos se podrían hacer alguna vez con gente de esta “calidad” intelectual y humana.

Y un aviso para todos pero, especialmente, para la juventud. Tiene que quedar claro que esto no es dialogar. Estas actitudes no son humanas, son rechazables éticamente y no conducen a situaciones positivas ni constructivas. Lo más importante del diálogo no es lo que se dice, sino la actitud de escuchar lo que dice el otro. Estos aficionados a la política, tan mal formados humanamente, deberían saberlo. Pero lo que quieren, sobre todo, parece que es mantener abierta la puerta del fascismo y de la dictadura.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Fascismo en la educación



Definir el fascismo es complicado, pero, más o menos, en el lenguaje común solemos entender por fascista a quien quiere imponer su visión del mundo a todos los demás e impide que los ciudadanos tengan parcelas de libertad en las que pensar, decir y hacer lo que crean oportuno. Es propio de un fascista no dejar hablar al que opina lo contrario de lo que él defiende, o impedir que se defiendan en público esas ideas, o prohibir manifestaciones de los adversarios, o querer que las únicas ideas que existan en la sociedad sean las que defiende el propio fascista.

Últimamente estoy detectando en el comportamiento de algunos políticos de la derecha unos ramalazos fascistas que me están empezando a preocupar y que me están creando una desazón muy desagradable. Desde el desprecio, el nerviosismo y la mendacidad con los que se expresan gobernantes y gobernantas de Madrid hasta expulsiones de la oposición en los plenos de algún Ayuntamiento o coacciones a funcionarios públicos. Esto es muy negativo para la salud democrática de los ciudadanos y supone una actitud que violenta la paz de una sociedad libre como la que se supone que es la nuestra.

Hoy me he enterado de otro ramalazo fascista en un terreno en el que ya era lo único que faltaba: en el de la educación. En algunos Institutos de Madrid se ha recibido una orden del máximo responsable de la Dirección de Área Territorial correspondiente prohibiendo que se expongan carteles informativos en los Centros y que se informe a los padres sobre la situación que en la actualidad están sufriendo sus hijos, esto es, los alumnos de esos Centros. Cabe suponer fácilmente que es el poder político el que transmite estas órdenes al citado responsable y que éste, para no perder la confianza depositada en él, las transmite puntualmente a los funcionarios de las escuelas. Pero lo que conllevan esas órdenes es una prohibición de la libertad de expresión y de reunión, un hurto del derecho de los padres a estar informados de la educación que reciben sus hijos y una injerencia de dudoso carácter democrático en el funcionamiento de los centros. Los Derechos Humanos sufren con estos comportamientos.

Esas órdenes, además, revelan una torpeza política desmesurada, propia de quien está acostumbrado a tomar por súbditos a los ciudadanos sin medir las consecuencias de lo que esa actitud puede producir. ¿Creen acaso los generadores de esas órdenes que los profesores no van a informar a los padres? Si no les dejan en los centros, lo harán en la calle, con lo que el elemento fascista se hará manifiesto. ¿Están invitando a que en lugar de carteles, los profesores y/o los alumnos y/o los padres hagan pintadas? Pues es posible que opten por esa salida. ¿Quieren así rebajar la tensión que se masca en los centros? Pues van listos. Nunca vi a tantos profesores tan desmotivados, tan sin ganas de hacer algo que merezca la pena y que suponga el tradicional esfuerzo extra que suelen desarrollar como este año.

Muchos tenemos la impresión de que quieren cargarse la enseñanza pública. Pero lo alarmante es que no les importa si lo hacen cargándose de paso el comportamiento democrático. Hay que andarse con ojo.

jueves, 6 de enero de 2011

El simple


El simple no tolera el movimiento ni el cambio. Siente la necesidad de controlarlo todo y en cuanto se mueve algo o alguien, anda preguntando ¿de dónde vienes? ¿a dónde vas? ¿qué vas a hacer? ¿qué has hecho? El simple cree, en su ignorancia, que puede gobernarlo todo. El peligro está en que de este simplismo molesto e infrahumano al fascismo hay sólo un pequeño paso. Y esto, en las pequeñas distancias, es mortal. Y en las grandes, también. Mata la vida y a las personas.


jueves, 10 de diciembre de 2009

Víctor Jara

Escucha esta preciosa canción. Es de Víctor Jara, un cantante chileno que fue torturado y asesinado por el régimen fascista de Pinochet.





Y ahora, si quieres, lee esto. Sabrás lo que ocurrió.

Escucha y lee para conocer, pero, por favor, no odies.
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