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viernes, 14 de octubre de 2011

Aguirre: No quiero camisetas verdes, ea, ea y ea.

Sigue tomando por tontos a los ciudadanos. Cuenta mentiras, habla de lo que no sabe, manda a sus lacayos a hacer el ridículo, no le importa la democracia, va a lo suyo, cree que lo público es de su propiedad y que lo puede destrozar, habla con un tono ordinario impropio del cargo que ejerce, no le importa dar la imagen de una adicta al poder. En fin, es ella. A estas alturas, si cambia, será a peor. Si fuera sensata, debería retirar la denuncia. Está enseñando mal a los ciudadanos al sacar tantas mentiras por televisión. ¿Es ese tipo de enseñanza el que quiere?

Esperanza, Esperanza, ¡Ay, qué mal se te da gobernar!
Esperanza, Esperanza, en eso eres como Figar. Cha, cha, cha.


miércoles, 12 de octubre de 2011

La ilegalidad de los centros concertados y privados

A esto juegan con tu dinero para hacer negocio. Todo ello propulsado por el PP, con sus desgravaciones y sus mentiras.

lunes, 10 de octubre de 2011

El viernes 14 de octubre, en Alcorcón. Por una educación pública.



Mensaje de una mamá de una alumna de 3º ESO.

Hola.

La Asamblea de Estudiantes de Alcorcón ha convocado un Pasacalles y la Noche en Verde para el próximo viernes 14 de octubre. El Pasacalles sale de Puerta del Sur a las 17:30 horas, recorre Alcorcón y acaba en el parque del Buero Vallejo, donde habrá actividades (los profes podemos coordinar algo) y cena. Se llegará al Buero Vallejo sobre las 19:30 horas.

Difunde, por favor, que los chavales se lo están currando muchísimo y tienen miedo de que haya poca gente. Ya tienen el permiso para el Pasacalles, la policía va a cortar el tráfico.

Un saludo,

sábado, 8 de octubre de 2011

Las mañanitas del PP



Estas son las putaditas
que nos va haciendo el PP,
que si no lo remediamos,
va a gobernar otra vez.

Despierta, hombre, despierta,
mira lo que va a pasar,
que por lo que haces ahora
luego tendrás que pagar.

Privatizan, privatizan,
privatizan y ya está,
y lo que hemos conseguido
ya te lo van a quitar.

Despierta, mujer, despierta,
mira lo que va a pasar,
que por lo que haces ahora
luego tendrás que pagar.

La educación, la medicina, el agua
y yo qué sé más,
todo irá privatizado
y tú dispuesto a pagar.

Despierta, hombre, despierta,
mira lo que va a pasar,
que por lo que haces
ahora luego tendrás que pagar.

Como no reacciones pronto
esto es lo que va a pasar,
que el PP en el gobierno
es muy duro de llevar.

Despierta, mujer, despierta,
mira lo que va a pasar,
que por lo que haces ahora
luego tendrás que pagar.

Pero despierta yaaaaa. Riiiiiiing. Riiiiiiing.

jueves, 6 de octubre de 2011

Los recortes en educación, esos que dicen que no existen


¿Huelgas o manifestaciones?




Me parece claro que el objetivo principal de la política educativa de las administraciones del PP es el desmantelamiento y el debilitamiento de la enseñanza pública para proceder a su privatización, cosa que presentarán, no como su real conversión en un negocio rentable ideológica y económicamente, sino como el remedio necesario para mantener una enseñanza a la que puedan acceder todos, etc., añadiendo aquí toda la sarta de falacias con que suelen encubrir esta maniobra.

Este objetivo lo tengo claro. Lo que ya no tengo tan claro es cuál es la mejor manera de luchar contra esta estrategia tan burda y tan dañina para los ciudadanos. Hasta ahora creo que hay dos procedimientos para articular esta necesaria reacción: las huelgas y las manifestaciones en la calle. Me parece, aunque algo me hace no estar seguro del todo, que las huelgas no son el procedimiento más eficaz, en las circunstancias actuales, para salvar la escuela pública. La estrategia de los políticos del PP pasa por crear una mala imagen de la enseñanza pública, en donde cualquier detalle de calidad esté ausente: hablan de profesores vagos, dan pocos fondos, obligan a dar afines a profesores que no siempre están capacitados para ello, etc. En este contexto, las huelgas, las decisiones de no hacer actividades extraescolares, las propuestas de aprobados generales y las medidas de este tipo pueden, en el fondo, colaborar, a los ojos de los padres, a crear esa imagen sin remedio de la enseñanza pública que quiere el PP. Hay muchos ciudadanos que entienden que la educación debe ser pública y que debe tener calidad, pero si entre unos y otros destrozamos la visión que los padres tienen de ella, ¿no corremos el riesgo de que poco a poco los alumnos vayan desviándose hacia la concertada o hacia la privada, huyendo de una enseñanza pública demasiado deteriorada? Mi temor es que, si además de los recortes que nos impone el PP y que perjudican gravemente la educación pública, nosotros la dañamos más con huelgas al estilo tradicional, no sé si al final vamos a conseguir algo positivo o, por el contrario, vamos a empeorar la situación.

Lo cual no quiere decir, ni mucho menos, que haya que quedarse de brazos cruzados. Sería mucho más partidario de las movilizaciones en la calle. No se daña con ellas la educación de los alumnos, que no tienen la culpa de tener estos gobernantes tan chatos de mente, se expresa de manera clara una protesta y se hace que todo el que contempla la manifestación se plantee el tema. Posiblemente le haga más daño a la administración una manifestación que una huelga. Y le sale también más cara, porque el dineral que se están embolsando con las huelgas seguro que no va a revertir en la educación. Más bien financiarán alguna propaganda o se la entregarán a la privada, vete a saber.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Figar: mentirosa o ignorante




Mentirosa o ignorante, Lucía Figar, todavía Consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, dice que no sé cuántos cientos de profesores están dando voluntariamente asignaturas afines a las propias. Esto no es exactamente así, porque si el profesor al que le toca la impresentable tarea de dar afines se niega a firmar el papel que le da el director, en el que efectivamente dice que se presta voluntariamente a dar esas afines, si se niega, digo, lo mandan a otro instituto, vete a saber de dónde. Por tanto, de voluntario no hay nada en esta maniobra, de la que Figar, una vez más, dice sólo lo aparente, pero no la verdad.

Pero imaginemos que fuera verdad. ¿Te imaginas un Gobierno que permitiera que un profesor diera voluntariamente clases de lo que le diera la gana, sin tener ni idea de ello? ¿Qué dirías de un Gobierno así? Pues es lo que dice Figar que ocurre. Debería irse ya.

Y si no es verdad lo que dice porque ignora lo que ocurre, debería irse también, porque no se puede pagar a una ignorante para que maltrate a la población.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Lo que queda también se llama esperanza




Pasaba yo hoy por delante de un Instituto de Enseñanza Secundaria, de cuya verja exterior colgaban multitud de lazos verdes, como restos de las últimas batallas, y me preguntaba por la imagen que los ciudadanos se habrán hecho del trato que el peligroso tándem Aguirre-Figar, en Madrid, y otros gobernantes del PP en distintos lugares le están dando a la enseñanza pública.

Yo creo que las personas nos solemos hacer dos tipos de imágenes de lo que ocurre a nuestro alrededor. El primer tipo de imagen es fundamentalmente racional y lo consiguen aquellas personas que intentan reflexionar y comprender lo que pasa. Intentan, para ello, descubrir todos los elementos que intervienen en un suceso, procuran relacionarlos con el contexto en el que aparecen y tratan de descubrir el porqué de una medida o de una actuación, el cómo de una resolución y las consecuencias que van a tener sobre los ciudadanos las decisiones tomadas por quienes deban tomarlas. Esta actitud suele dar lugar a imágenes complejas, trufadas de argumentos comprensibles, y a ciudadanos con mentalidad crítica y madura, propias de seres humanos adultos. El segundo tipo de imágenes es menos elaborado que el anterior y parece construido no con la razón, sino con una especie de fe, más o menos inquebrantable, que algunos ciudadanos tienen en sus políticos de confianza. Hagan estos lo que hagan y digan lo que digan, sus seguidores aceptarán sus designios sin rechistar, pero también sin enterarse demasiado de lo que significan. Vistos los desmanes que, en concreto, el tándem madrileño está perpetrando, parece lógico pensar que sus intenciones van dirigidas a los que interpretan la realidad de la segunda manera antes citada.

Sus objetivos también están claros. El fundamental de ellos parece que es el de destrozar como sea la enseñanza pública, haciendo que los ciudadanos adictos a su cuerda se formen la imagen de que tiene graves carencias y que no sería acertado, por tanto, enviar a los hijos a este tipo de enseñanza. Esto lo intentan conseguir dando palos sin ton ni son y a diestro y a siniestro, sobre todo a esto último. Un día descalifican a los profesores en bloque, tildándolos de vagos y de amantes del poco trabajo. Otro día lanzan patadas alevosas contra todo aquél que osa discrepar de su visión gruesa de la realidad, confundiendo a los profesores con sindicalistas o con socialistas o refiriéndose a ellos con un tono ordinario y grosero como “los de las cejas”.  Luego, en un alarde de bajeza en el trato a los ciudadanos, a los que acostumbran a dirigirse como si fueran tontos, cuentan el número de manifestantes que expresan su postura contraria a sus ciegos mandobles y, mientras los observadores neutrales hacen uso de instrumentos adecuados y llegan a la conclusión de que han sido 40.000, ellas, para que quede claro que tampoco saben contar, dicen con desparpajo, designación misericordiosa de la desfachatez, que son 5.000 y se quedan tan frescas. Algunos ciudadanos, inmersos en la crisis y sin demasiado interés ni demasiados medios para informarse seriamente de la cuestión, oyen que hay recortes y que hay que eliminar gastos y puede que acepten sin rechistar que éstos se apliquen a lo más importante que tiene la sociedad para construir un futuro digno, libre, igualitario y humano, que es la educación. Como no suelen acceder a fuentes de información adecuadas, ignorarán, por ejemplo, las graves carencias, provocadas por las medidas de estas señoras y su grupo de gobernantes ciegos, producidas en el desarrollo de la enseñanza en los Institutos. Aunque éstas aparentemente vayan contra los profesores, en realidad van contra los alumnos, que saldrán peor formados de las aulas, cosa que también persiguen, para evitar así la proliferación de mentes críticas que puedan volverse contra ellas. 

Ignorarán también los ciudadanos no avisados, que el hipotético interés por el ahorro no consiste en no contratar a profesores interinos, sino en mantener en sus casas cobrando, pero sin trabajar, a un número considerable de profesores en expectativa de destino, es decir, de funcionarios que reciben su sueldo, pero a los que no se les ha adjudicado aún un lugar de trabajo. Como se comprenderá fácilmente, esto ni es ahorro ni es nada sensato, sino improvisaciones brutas, tomadas por quienes no conocen lo que se traen entre manos y no saben gestionar la sociedad a la que quieren gobernar, pero que crean entre su clientela una imagen distorsionada y muy eficaz.

¿Y para qué quieren destruir la enseñanza pública? Pues, por una parte, como se ha dicho ya, para eliminar la posibilidad de formar ciudadanos racionales y críticos. La enseñanza concertada y la privada está en manos de la Iglesia y de los negociantes del ramo y ya se encargan ellos de formar adictos, ciudadanos alegres en la fe y fáciles en el interés por la obtención de beneficios al precio que sea. Y, por otra, para facilitarles el trabajo a los negociantes de los servicios públicos. En sus metálicas mentes neoliberales no cabe que un servicio público no pueda generar riquezas para los particulares. Por eso regalan terrenos, hacen leyes, abren desgravaciones y asestan golpes como el de estos días a la enseñanza y como los que luego endosarán a la sanidad. Su método es hacerse cargo del gobierno de lo público para destrozarlo y privatizarlo todo. Que el reino de España se transforme en España S.A.

De paso, si se le puede echar la culpa de lo que hacen a los adversarios políticos, a los que tratan como enemigos de todo, pues mejor. Así, no es que la enseñanza esté mal porque las medidas que han tomado ellas son absurdas y negativas, sino porque los socialistas hicieron unas leyes que, según pontifican, son absolutamente malas. Los ciudadanos no protestan porque ven sus derechos en peligro, sino porque son convocados por los socialistas que quieren conseguir votos. Son maniobras burdas, basadas en el interés propio, en la mentira y en el vale todo, que intentan crear una imagen demonizada del adversario, pero muchos ciudadanos no se dan cuenta de ello y así nos va.

Y por debajo de todo esto hay un objetivo oscuro, como una cueva en la que las palabras suenan con un extraño y misterioso eco, o como un apetitoso bombón que escondiera una fruta podrida mezclada con un veneno maloliente. Es el deseo de poder. Es el gobierno  entendido no como un servicio a la colectividad, sino como un ejercicio de poder, de mando, que alguien necesita ejercer para sentirse vivo. “Que quede claro que aquí mando yo”, parecen decir estas señoras, especialmente la mayor de ellas, cada vez que habla. “Y como mando yo, aquí se hace lo que yo digo, y punto” es lo que podría deducirse de sus expresiones cuando hacen un disparate como este de la educación, sin tener conciencia de lo que realmente están haciendo (o, quizás, sí), sin medir sus posibles consecuencias, sin tener en cuenta el mal que generan. Gobiernan como si los ciudadanos fueran críos que juegan con soldaditos de plástico y con fuertes apaches de madera. Lo que dicen, lo que hacen, lo que quieren parece tan alejado de lo humano que no se entiende muy bien cómo siguen estando en donde están.

Alguien podría pensar que en un momento de lucidez un rayo de luz entrara en sus mentes, una lectura sugerente, la visión de algún alumno con ganas de estudiar, o la de un profesor trabajando un fin de semana en su casa o, incluso, una iluminación divina podrían hacer caer a estas señoras de su caballo ideológico.  Pero, por lo que se ve, tan afortunado acontecimiento parece imposible que llegue a producirse. Un aluvión de votos las apearía, al menos, del poder, pero también esto se queda dentro del campo de la ficción. No es probable que a la derecha le entren ganas de salir de su ignorancia, porque intuye que entonces le aparecería el miedo. Tampoco la supuesta izquierda parece que tenga muchas ganas de despertar. Y para colmo, lo único que nos queda también se llama esperanza.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Lo malo, lo peor y lo impresentable



Lo malo es el conjunto de medidas que está tomando el PP en la gestión de la educación allí en donde gobierna. Con ellas va a destruir un bien común a todos los ciudadanos, como es la educación pública.

Lo peor es la torpeza con la que se desenvuelven esos gobernantes, especialmente los de Madrid. Si tuvieran unos ciudadanos con un mínimo de sentido crítico, no hubiesen aguantado ni una legislatura.

Lo impresentable es el estilo ordinario, el talante chulesco, la prepotencia insultante con la que estos gobernantes, sobre todo, también, los de Madrid, se dirigen a los ciudadanos, a los que maltratan, mienten, infravaloran e insultan con su trato.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Lo que significa ser profesor / y 2

Grandísimo testimonio de esta profesora. Mientras los políticos y los ciudadanos no entiendan que el sentido de la educación son los alumnos y que el sentido de la educación es el de crear una sociedad de seres humanos, no comprenderán nada.

Lo que significa ser profesor / 1

viernes, 16 de septiembre de 2011

Fascismo en la educación



Definir el fascismo es complicado, pero, más o menos, en el lenguaje común solemos entender por fascista a quien quiere imponer su visión del mundo a todos los demás e impide que los ciudadanos tengan parcelas de libertad en las que pensar, decir y hacer lo que crean oportuno. Es propio de un fascista no dejar hablar al que opina lo contrario de lo que él defiende, o impedir que se defiendan en público esas ideas, o prohibir manifestaciones de los adversarios, o querer que las únicas ideas que existan en la sociedad sean las que defiende el propio fascista.

Últimamente estoy detectando en el comportamiento de algunos políticos de la derecha unos ramalazos fascistas que me están empezando a preocupar y que me están creando una desazón muy desagradable. Desde el desprecio, el nerviosismo y la mendacidad con los que se expresan gobernantes y gobernantas de Madrid hasta expulsiones de la oposición en los plenos de algún Ayuntamiento o coacciones a funcionarios públicos. Esto es muy negativo para la salud democrática de los ciudadanos y supone una actitud que violenta la paz de una sociedad libre como la que se supone que es la nuestra.

Hoy me he enterado de otro ramalazo fascista en un terreno en el que ya era lo único que faltaba: en el de la educación. En algunos Institutos de Madrid se ha recibido una orden del máximo responsable de la Dirección de Área Territorial correspondiente prohibiendo que se expongan carteles informativos en los Centros y que se informe a los padres sobre la situación que en la actualidad están sufriendo sus hijos, esto es, los alumnos de esos Centros. Cabe suponer fácilmente que es el poder político el que transmite estas órdenes al citado responsable y que éste, para no perder la confianza depositada en él, las transmite puntualmente a los funcionarios de las escuelas. Pero lo que conllevan esas órdenes es una prohibición de la libertad de expresión y de reunión, un hurto del derecho de los padres a estar informados de la educación que reciben sus hijos y una injerencia de dudoso carácter democrático en el funcionamiento de los centros. Los Derechos Humanos sufren con estos comportamientos.

Esas órdenes, además, revelan una torpeza política desmesurada, propia de quien está acostumbrado a tomar por súbditos a los ciudadanos sin medir las consecuencias de lo que esa actitud puede producir. ¿Creen acaso los generadores de esas órdenes que los profesores no van a informar a los padres? Si no les dejan en los centros, lo harán en la calle, con lo que el elemento fascista se hará manifiesto. ¿Están invitando a que en lugar de carteles, los profesores y/o los alumnos y/o los padres hagan pintadas? Pues es posible que opten por esa salida. ¿Quieren así rebajar la tensión que se masca en los centros? Pues van listos. Nunca vi a tantos profesores tan desmotivados, tan sin ganas de hacer algo que merezca la pena y que suponga el tradicional esfuerzo extra que suelen desarrollar como este año.

Muchos tenemos la impresión de que quieren cargarse la enseñanza pública. Pero lo alarmante es que no les importa si lo hacen cargándose de paso el comportamiento democrático. Hay que andarse con ojo.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Esperanza Aguirre, también contra la enseñanza no pública



No salgo de mi asombro al contemplar el grado de ignorancia del que hace gala la Sra. Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, cuando se refiere a la educación. O no se entera de la realidad o el interés neoliberal por el negocio y las privatizaciones le tienen obnubilada la mente.

Acaba de decir ahora que en la concentración de ayer ante la Consejería de Educación de Madrid “algunos no eran profesores”. Pero Sra. Aguirre ¿aún no se ha enterado usted de que el fondo de la protesta es evitar tanto la degradación de la enseñanza, que afecta a toda la sociedad, como la eliminación de miles de puestos de trabajo? No entiendo cómo usted, que ha sido nada menos que Ministra de Educación, al parecer aún no sabe que cuando se habla de educación se entiende que ésta es un sistema, es decir, un conjunto de diferentes elementos que interaccionan entre sí. ¿No sabe aún que en el sistema educativo, además de los profesores y los alumnos, están los padres, las autoridades, los ciudadanos, también los sindicatos, los medios de comunicación y un montón de elementos más? Es lógico que todos estuvieran en la concentración porque la educación nos afecta a todos, Sra. Aguirre, a todos los ciudadanos, no sólo a los profesores ni a los negociantes de la educación que esperan anhelantes la caída de la enseñanza pública a manos del poder público del PP.

¿Por qué tergiversa usted tanto últimamente la realidad? ¿No le da apuro enviar a la sociedad mensajes tan interesados, tan gruesos, tan falsos? Sabemos que es usted firme partidaria del “todo vale”, pero ¿hasta dónde lo quiere llevar sin que chirríe su conciencia o la de los ciudadanos afectados?

El colmo de su ignorancia, real o interesada, pero que parece nerviosa, es que se contradice usted de manera escandalosa. Ahora dice, según Europa Press, que “clases antes dadas por interinos "las van a impartir profesores titulares" que han obtenido su plaza por oposición. "Mejora la calidad de la enseñanza", ha concluido.” Sra. Aguirre: si los que han sacado una oposición son los que mejoran la calidad de la enseñanza, vaya usted desmantelando la enseñanza privada y la concertada. En ella no ha sacado la oposición nadie y, por lo que usted dice, la calidad de la enseñanza no debe andar muy bien. De sus palabras se deduce que su labor está consistiendo en fomentar la enseñanza de mala calidad y en desmantelar la buena. Excelente resultado para un político y para los ciudadanos.