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martes, 9 de diciembre de 2014

Buenas noches. Dos maneras



El chulo, siendo pequeño, aspira a aparecer como grande. El vacío se ha apoderado de él.

El humilde, siendo grande, se considera pequeño y procura llenar su vida sin necesidad de aparentar nada.

Son dos maneras de entender la vida. O de no entenderla.



Buenas noches.

martes, 5 de agosto de 2014

Buenas noches. La ignorancia




Lamentablemente tengo que insistir. Cuanto más ignorante es una persona, con más fuerza y con mayor seguridad afirma su error. Contemplar esto me asusta. Ni el menor asomo de duda, ni de autocrítica, ni de la posibilidad de que las cosas sean de otra manera. Sólo una chulería hueca, vacía de racionalidad, dura como una piedra. La ausencia de sentido del ridículo y el poco cuidado para no hacer daño a los demás es lo que resalta más. Qué horror. Buenas noches.

lunes, 26 de marzo de 2012

Un mundo de todos





Estos señoritos, en su chulería, se olvidaron una vez más de que el mundo es de todos, no sólo de ellos. Se olvidaron de que no se puede engañar impunemente a la gente, de que a quien tomas por tonto, si no lo es, te acaba descubriendo y rechazando.

No hay nada menos rentable que obligar a los demás a ponerse a la defensiva porque se está así invadiendo su libertad, sus derechos, su espacio existencial. Si los expulsas de su mundo, en cuanto se den cuenta, nunca entrarán en el tuyo. Hay muchos aficionados a gobernantes que no se dan cuenta de esto y, torpeza tras torpeza, van desaprovechando sus oportunidades. Es lo que les pasa a estos políticos chulos, poco inteligentes y que sitúan su acción fuera del campo de la razón, que se dedican a ordenar el mundo con sus criterios, en lugar de organizarlo con los de todos, y que se creen con derecho a usar a los demás para favorecer sus intereses particulares. Mentes simples, torpes y peligrosas que deberían comenzar por no minusvalorar a los demás.

Siempre es el momento, pero ahora más, de intentar crear un mundo en el que quepamos todos, de escuchar a todos, de darle oportunidades reales a todos, de que una educación crítica y veraz y una cultura que ayude a vivir puedan llegar a todos, de que las condiciones materiales para vivir con dignidad puedan estar a disposición de todos.

Ya es hora de que los señoritos se bajen del burro que ellos creen cabalo. Y de que los que van en burro, o incluso sin él, se den cuenta de que también tienen derecho a aspirar a tener un caballo.  

martes, 7 de febrero de 2012

Se están riendo de ti



Hace algo más de un año fui a comer con una persona a un restaurante de Madrid cercano al Congreso de los Diputados. El comedor era un salón largo, en el que cabrían unas seis o siete filas de mesas entre la entrada y el fondo. Nosotros nos pusimos en la primera fila, cerca de la puerta de entrada. En el fondo, en la última mesa, estaba el hoy ministro Montoro junto con tres o cuatro personas más. No había muchos comensales aquel día, pero me fue muy difícil mantener una conversación normal con mi acompañante por la cantidad de risotadas estentóreas que procedían de la mesa del señor Montoro y acompañantes. No comimos mal, pero fue una estancia desagradable por el clima de ordinariez, de falta de respeto y de ruido caprichoso creado por estos señores. Digamos que la impresión que teníamos allí es que estos señores iban a lo suyo, a hacer lo que les salía de sus adentros y que las posibles molestias a los demás les traían al fresco.

Hoy, viendo lo que el Ministerio de Educación ha hecho, con una chulería impresentable, con los temarios de las oposiciones, oyendo los proyectos del ministro Gallardón y sufriendo el estilo de gobierno del PP, me ha venido a la mente el episodio del restaurante. Los ciudadanos les importamos muy poco. Van a lo suyo y se ríen, pero de nosotros, ante la pasividad de los espectadores, que parece que no se enteran de nada. La única esperanza es que la rabia parece que va creciendo un poco.