Mostrando entradas con la etiqueta ilusión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ilusión. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de marzo de 2017

Buenos días. Osadía 63


Atrévete a vivir cada día con la misma ilusión que si fuera el primero. 

Buenos días.


sábado, 3 de diciembre de 2016

Buenos días. Ilusión



Nunca nos puede faltar algo que nos ilusione de verdad, que ocupe nuestras horas, que llene nuestros ideales, que tire de nuestra vida hacia adelante. 

Si no lo tienes, búscalo. 

O pregunta. 

Buenos días.

viernes, 5 de agosto de 2016

Buenos días. Deseo


Ojalá todos los días, al despertar, tengamos un proyecto agradable que realizar, un deseo que nos haga comenzar a vivir el día con ilusión y con alegría. Y si no lo tenemos, lo primero que hay que hacer es buscarlo y encontrarlo. 

Buenos días.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Buenas noches. Interés e ilusión




Lo que realmente ilusiona es la creación de algo nuevo. 

La rutina, la vuelta a lo viejo, el mantenimiento de lo mismo puede que le interese a alguien, pero no es probable que le ilusione. 

Interés e ilusión son asuntos distintos. 

Buenas noches.

domingo, 10 de mayo de 2015

Buenas noches. Ilusión




Intenta que cada día tenga una ilusión, una esperanza, un fin agradable que desees cumplir. 

Intenta también que lo tengan las personas a las que quieres. 

La vida agradable es mucho más que la vida. 

Buenas noches.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Buenas noches. Ilusión





La ilusión no se ve, pero sin ilusión vivimos mal. La ilusión es una enorme soga invisible conectada a nuestra mente, que tira de nosotros desde el infinito o, quizás, un tenue hilo de seda, que somos incapaces de ver más allá de unos pocos metros, pero que seguimos con cuidado, sospechando que nos va a llevar a una vida mejor. Un día sin ilusión es un día malo, es un tiempo sin ganas, soso y desgarbado. Las ilusiones están dentro de nosotros, pero se despiertan cuando observamos el mundo con la mente como la de un niño, con la mirada limpia y siendo conscientes de que vivir no es simplemente estar, sino llegar a ser. Ojalá tengas alguna ilusión, una meta para tu carrera, un motivo para tu acción. Y ojalá, también, entre en tus planes ilusionar a alguien, compartir con la gente cercana y querida eso que te mueve a ti a vivir. Buenas noches.

domingo, 21 de abril de 2013

Buenos días. Que la vida sea deseable




Pregunta. Piensa. Discute. Mira a ver qué piensan los viejos, los jóvenes, los que tienes cerca, los que tienes lejos. Investiga. Lee. Acude a quien quieras. Tienes que conseguir que cada día el vivir, la conquista de la vida, sea algo apetecible, deseable, y no una carga. Tiene que sonar el despertador y, cuando logres vencer el sueño, salir de la cama con ganas de ponerte a vivir como si en ello te fuera la vida. Cada día tiene que ser una aventura que te apetezca un montón disfrutar. Vive como si cada momento fuera una gozosa ocasión para crear, para crearte. Vivir no puede ser una carga, sino una ilusión. Y si la vida se tuerce, estamos todos aquí para lo que haga falta. ¿O no? Buenos días.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Lo que se ve. Rutina




Deberíamos tener clara una cosa: la vida es creación. En las entrañas mismas de la vida está la creatividad, la búsqueda constante de algo nuevo que dé sentido e ilusión a la no siempre fácil tarea de vivir. Lo mismo le pasa al arte, a la ciencia, a la cultura y, en general, a todas las actividades que nos hacen avanzar el el camino de convertirnos en seres cada vez más humanos y de generar un mundo en el que podamos vivir todos y de la mejor manera posible. La vida de verdad, o la vas creando o no la vives.

Pero cuando la creatividad desaparece, cuando el interés por descubrir lo nuevo, por progresar en el infinito camino de creación de lo humano deja de ser una meta y ni siquiera nos queda como un recuerdo, entonces lo que nos domina es la rutina. La rutina es la representación más cercana de la muerte. Sísifo fue condenado por los dioses a subir una enorme piedra hasta la cima de una montaña y, una vez allí, dejarla caer para volverla a subir de nuevo. Y, así, eternamente. Sísifo tenía al menos el interés -inútil, pero interés- de subir la piedra. La rutina en cambio se desarrolla en un terreno plano, en donde la monotonía, la repetición, lo de siempre, la pereza, el odio al esfuerzo, la desidia, el aburrimiento y la soledad se te meten dentro y te pesan más que el alma. El mismo sin sentido, la misma ausencia de meta, la misma carencia de ilusión que supone la muerte, la tiene la rutina.

Todas las personas -yo, el primero-, todos los partidos políticos, todas las instituciones deberían plantearse en serio el grave problema de su relación con la rutina.