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domingo, 19 de julio de 2015

Buenas noches. Viejos




La edad termina por hacernos ancianos, pero nunca tenemos suficiente edad como para que seamos viejos. 

Si lo somos, es por nuestra mente, no por la edad. 

Buenas noches.

jueves, 14 de mayo de 2015

Lo que veo cuando miro. Lo viejo y lo antiguo



Dije ayer aquí que se puede ser viejo, pero no antiguo. Me voy a explicar un poco, por si no me entendiste bien.

Aunque me gusta más hablar de ancianos que de viejos, esta vez preferí contraponer lo viejo a lo antiguo, porque me parecía que podía quedar más claro.

Ser viejo (o anciano) es cosa que tiene que ver con la edad. Consiste simplemente en tener muchos años, en haber vivido mucho tiempo. Si esta vida ha sido sensiblemente humana y se ha podido adquirir en ella una buena experiencia, estupendo.

Ser antiguo es otra cosa. Consiste en no haber llegado a desarrollarse del todo como ser humano. No se trata de no haber llegado a ser ingeniero o cocinero, sino de no haber alcanzado una madurez humana propia de la época en la que se vive. Es haberse quedado anclado en otros tiempos, haberse limitado a usar criterios de épocas muy pasadas y haber renunciado a encontrar en lo nuevo algo que hiciera crecer nuestra personalidad.

Esto no tiene nada que ver con la posición social ni con el dinero ni con la instrucción recibida. Conocí, por ejemplo, a una profesora que decía que el último gran pensador que hubo fue Tomás de Aquino, que vivió en el siglo XIII. No era vieja esta mujer, pero sí era muy antigua. (Y sospecho que, además, era una caradura de campeonato). No querer saber nada de música moderna, defender sólo la cocina tradicional, vestir únicamente con chaqueta y corbata (Rajoy nos ha dado un soberbio ejemplo de antigüedad -y de escasa higiene- estos días paseando en bicicleta con la corbata atada al cuello) o ser un machista son formas de ser, entre otras cosas, un antiguo. El antiguo o la antigua pueden tener los pies en el día de hoy, pero la mente puede que la tengan en la Edad Media o, incluso, antes.


Espero que haya quedado algo más claro lo que decía de que se puede ser viejo, pero no antiguo.  

lunes, 3 de noviembre de 2014

Buenas noches. Entendimiento




Los viejos nunca entienden nada. Sólo parecen entender algo los jóvenes, con su frescura, y los ancianos, con su experiencia. Supongo que a estas alturas ya sabes que no me refiero a los años, sino a la mentalidad, que se puede ser joven o viejo a cualquier edad. Si quieres, te lo explico más. 

Buenas noches.

martes, 9 de julio de 2013

Buenas noches. Cuerpo y mente




La materia envejece sin remedio, pero la mente no tiene por qué hacerlo. Eres un cuerpo, un cuerpo vivo y hermoso, sea cual sea la edad que tengas. Tu cuerpo es sensible al paso del tiempo y poco a poco irá perdiendo capacidades. Cuenta con ello. Y, sin embargo, tu mente no tiene por qué ir yendo, como el cuerpo, a menos. Esto es lo grandioso, lo peculiar, lo trabajoso del ser humano. Eres también una mente que crece cuando se rejuvenece. La mente necesita apertura, disponibilidad, aprendizaje, frescura, estímulos, diálogo, dudas, alegría, cariño, pensamiento, sentimiento, diversión, lectura. La mente no sale del estado de niñez que le lleva a desear permanentemente conquistar su juventud. La mente pide un trabajo diario de puesta a punto.

La meta del ser humano es la ancianidad: un cuerpo gastado y una mente fresca. Hay quienes se empeñan en pararse pronto y conformarse con la vejez: un cuerpo gastado y una mente rancia y ajada. Tu elección la tienes que hacer a cada momento.

Relaja ahora tu cuerpo para que no le impida despedirse a la mente. Recuerda a tus seres queridos. Deséales lo mejor y regálales una sonrisa rellena de cariño. Seguro que mañana la vida te sonreirá a ti. Buenas noches.

lunes, 3 de junio de 2013

La belleza de escuchar a los ancianos




La belleza y el placer de escuchar las historias que cuentan los ancianos. Son historias ya pasadas por el filtro de la edad, por el control de las emociones, por las redes de la memoria. Suelen ser historias que relatan cualidades que eran valores para ellos, aunque quizás para uno ya no lo sean. Es posible que una de las cosas que haga más feliz a un anciano es que le escuchen. Aunque sólo fuera por eso, habría que escucharle. La mayor parte de las veces no se trata con ello de aprender algo nuevo o útil, pero sí de aprender a criticar racionalmente lo que a otra persona le valió y ver si hoy nos vale o no nos vale o nos vale sólo un poco. Es muy sano intentar quitarse los prejuicios de la mente, y uno de ellos es ese que nos impulsa a creer que, por principio, nada de lo antiguo vale. Y se trata también de aprender a contemplar -a ser posible, sin enfadarse- lo que ha dado sentido a una vida o lo que ha supuesto una anécdota luminosa en una vida ya crepuscular.

Por lo demás, intenta dormir hoy bien, relajándote y respirando profunda y suavemente. Esa nube maravillosa que compartimos cada noche no puede faltar hoy. Ojalá nos encontremos todos en ella empapados de cariño. Buenas noches.