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lunes, 13 de marzo de 2017

El baile de Bautista

Mi amigo Bautista, el mismo que hace los Calendarios y que pone aquí las músicas, ha realizado esta composición, que a mí me parece preciosa. La comparto porque creo que merece la pena.

miércoles, 1 de marzo de 2017

En pocas palabras. Aforismos. Sobre el baile


Se disfruta bailando en la medida en que uno se vuelca en el baile. Como en la vida.

Bailar es ser niño en un mundo de adultos.

Hay que aprender a bailar, como hay que aprender a casi todo, pero una vez aprendido, hay que crear el baile. Ahí es en donde apareces tú.


Disponible ya la segunda edición de En pocas palabras. Aforismos, de Manuel Casal, en 

http://espacioulises.com/libreria/en-pocas-palabras-aforismos-de-manuel-casal/

lunes, 20 de febrero de 2017

En pocas palabras. Aforismos. Sobre el baile



Bailar es crear una experiencia común en la que el arte permite una comunicación profunda entre quienes bailan.

Ni en el baile ni en la vida basta con copiar esquemas.


Según eres, así bailas.




Disponible ya la segunda edición de En pocas palabras. Aforismos, de Manuel Casal, en 

http://espacioulises.com/libreria/en-pocas-palabras-aforismos-de-manuel-casal/

viernes, 21 de octubre de 2016

En pocas palabras. Aforismos / Sobre el baile



Un tema que muestra bien cómo es el estilo de vida que tenemos es el del baile. En el libro se exponen algunas ideas sobre el baile.


Bailar es crear una experiencia común en la que el arte permite una comunicación profunda entre quienes bailan.

***

Según eres, así bailas.


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Se disfruta bailando en la medida en que uno se vuelca en el baile. Como en la vida.




miércoles, 17 de julio de 2013

Buenas noches. El arte nos posee



Tus brazos dividen el aire y aparece tu cara transfigurada. Tus manos nos muestran un jardín imaginario a tu alrededor. En tu cara se refleja tu alma rebosando sentimiento. Tu mirada se hace profunda y sale de todo tu ser. Tus piernas se convierten en las alas de la gracia. Tus pies componen sobre el suelo una melodía de sonidos llenos de compás. Tus hombros son el horizonte que separa el cielo y la tierra. Tu cuerpo ya no es tu cuerpo, sino parte del cante y de la música y de tus emociones. Cuando tú, sin tocarme siquiera, logras que mis ojos se humedezcan, que mi piel se erice, que en mi garganta se anude la emoción, que mis pies te sigan, que el compás se adueñe de mis manos, que mi mente se estremezca y que en ella sólo existas tú y lo que tú haces, entonces es que el arte te ha poseído a ti y tú has logrado que también me posea a mí. Cuando esto ocurre, no hay más remedio que ponerse a llorar. Buenas noches.





lunes, 30 de julio de 2012

Bailar



El baile. La vida y el baile son, en el fondo, lo mismo.

Hay que tener, para bailar, un cierto tipo de humildad para que uno sea capaz de dejarse inundar por el ritmo y por la melodía de la música, y para que el fruto de ese torrente acompasado que nos asalta salga luego fuera. No se puede bailar sin una cuota importante de receptividad, de saber escuchar, para que la música y el cuerpo armonicen hasta el punto de que parezcan uno solo.

Para bailar es indispensable la creatividad. Cada vez que se baile la misma canción ha de parecer que se hace de manera distinta, aunque en el fondo no sea así. La mecánica fría y el baile no tienen nada que ver. Cada paso ha de dar la impresión de que es diferente al anterior, aunque sea el mismo. Cada momento, aunque sea repetición de lo ya hecho, ha de hacer creer a quien baila y a los demás que es una ocasión llena de frescura en la que se está creando belleza.

Se baila con otra persona. Rara vez se baila solo y, aun en este caso, se suele bailar para alguien. No se baila con alguien indiferente como pareja, sino con una persona. El baile, en el fondo, es un diálogo entre dos personas que quieren entenderse para generar belleza. La persona con la que bailas tiene un cuerpo, con el que tienes que jugar a bailar, y una mente, con la que tienes que intentar comunicarte. Son dos mentes, que van a vivir una experiencia común y única, y dos cuerpos que se acercan, se alejan, se rozan, se aprietan, se tocan y se sienten. Cuánta vida truncaron y cuánta juventud envejecieron prematuramente aquellos resentidos ensotanados que proclamaban, poseídos por la suciedad mental de la opresión religiosa, que entre los cuerpos debería circular siempre el aire. Vaya maleducados maleducadores.

Bailan dos rostros poseídos por el arte embaucador de la música. Bailan dos miradas que se adivinan mutuamente intenciones, proyectos y sentimientos, que se intercambian palabras que nadie oye, que se dicen lo que disfrutan moviendo sus cuerpos con la cadencia que surge de la creación en común. Bailan dos sonrisas que muestran dos placeres, quizás diferentes, quizás similares, pero dos placeres juntos y generados en dos personas entregadas al gozo emocionante de hacer visible la música.

Bailan los pies y las manos y los cuerpos y las mentes. Baila el aire de alrededor, bailan los sonidos dentro del cerebro, bailan las emociones, bailan las ropas, bailan los olores, bailan las sensaciones de sentir cerca a un hombre, a una mujer. A veces bailan a su ritmo las lágrimas que rebosan de placer por los ojos de los que bailan. Bailan los silencios que acogen respetuosos la música. Bailan también los traspiés, los errores, los fallos. Bailan dos vidas, porque la vida tiene las mismas peculiaridades del baile. La vida es escuchar humildemente, es ser receptivo, es crear con los otros, es gozar, es disfrutar, es hablar, es sonreír, es procurar que se den la armonía y la belleza, es poner cada cual de su parte lo mejor de sí mismos, es dialogar con el cuerpo, con la mente, con las ideas y con los proyectos, es construir cada momento, es compartir de la manera más satisfactoria posible el tiempo que dure la música de la existencia. Claro que la vida lleva también dentro de sí el riesgo de equivocarse, de pisar al otro, de dar un traspiés, de hacerlo mal, incluso de que no quieran bailar contigo. La vida es así. Como el baile.


Le bal es una preciosa película de Ettore Scola que muestra los cambios habidos en una sociedad sin salir de una sala de baile. Puedes verla aquí.


sábado, 4 de diciembre de 2010

Rocío Molina

Rocio Molina es una magnífica bailaora malagueña, nacida en 1984, que ha obtenido recientemente el Premio Nacional de Danza 2010, en la modalidad de interpretación. La vemos aquí en una actuación que tubo lugar en Vallecas en el año 2008.