Mostrando entradas con la etiqueta crítica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crítica. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de abril de 2017

Buenas noches. Normalidad



Siempre es difícil hablar de normalidad, pero lo que no se puede es ir rechazando como anormal, sin una crítica racional seria, cualquier comportamiento que uno no se atreva a realizar o con el que no esté de acuerdo. 

Buenas noches.

jueves, 6 de octubre de 2016

Buenas noches. Uno mismo




El amor, la crítica, el cuidado, la paz, la ética, el saber. Todo eso empieza por uno mismo, pero nunca acaba en uno mismo. 

Buenas noches.

martes, 17 de mayo de 2016

Buenas noches. Analiza




Analiza todo lo que oigas y todo lo que veas. 

No te tragues nada porque lo diga alguien, sea quien sea. 

Mira a ver si lo que oyes es razonable, si te parece sensato, si es lo mejor para todos y para todas. 

Puedes empezar por esto mismo que te estoy diciendo. 

Buenas noches.

martes, 3 de mayo de 2016

Buenas noches. Contagio



Todo es contagioso, no sólo lo son ciertas enfermedades. También se contagian cosas tales como la manera de hablar, la forma de gesticular o, incluso, de escribir. Los vicios se contagian con más facilidad que las virtudes. Las modas en el vestir son especialmente dadas al contagio. Incluso la gilipollez puede ser contagiosa. Por eso es imprescindible que nos acostumbremos a no aceptar nada sin antes haberlo criticado racionalmente. El riesgo que corremos, si no lo criticamos todo, es el de convertirnos todos en representantes de la misma cosa, el de hacernos todos iguales y bastante poco interesantes. 

Buenas noches.

jueves, 31 de julio de 2014

Buenas noches. Lo nuevo



Hay que tener siempre, permanentemente, abierta la puerta a lo nuevo.

Nunca hay que rechazar lo nuevo por ser nuevo. Todo lo contrario.

Lo nuevo hay analizarlo y hay que criticarlo, como todo.

Mucho de lo nuevo que veo, pero no todo, es peor que lo viejo.

Con demasiada frecuencia, lo nuevo me parece más viejo que lo antiguo.

Mucho de lo nuevo tiene poco valor, tiene pocos valores y muchos contravalores.

Cuando la ciudadanía no está educada críticamente, cuando muchas veces no sabe distinguir lo que vale de lo que no vale, se traga todo lo nuevo que le ponen delante y entonces el mundo camina cuesta abajo.

Lo que siento es desazón y desesperanza. Sólo respiro en mi pequeño mundo.

Buenas noches.


viernes, 18 de octubre de 2013

Elegancia 137. Convenciones sociales




No es elegante quien cumple mecánicamente las convenciones sociales,
sino quien las critica racionalmente, las acepta o las rechaza
y actúa en consecuencia.

martes, 16 de abril de 2013

Buenas noches. Crítica




Debes criticarlo todo. En primer lugar, esto que te digo. Y, también, lo que oigas, lo que leas, lo que pienses. Critica lo que vayas a defender, pero antes de defenderlo. Critica lo que haces y lo que veas que hacen los otros.

Criticar algo es ver si vale o no vale y por qué, qué parte de ese algo puedes asumir y qué parte no puedes hacer tuya y por qué.

No podemos crecer como seres humanos sin habituarnos a la crítica. No basta con un 'me gusta' o un 'no me gusta', ni con un sentimiento, por muy fuerte que sea, ni con hacer lo que 'se' hace. Hace falta saber por qué o, por lo menos, intentar saber el por qué de todo. Sólo puedes ser tú de verdad si integras la crítica en tu vida. Sería bueno que esta noche criticaras lo que te suelo decir a estas horas y que lo asumieras o lo rechazaras. Por mi parte, te envío una nube de cariño bien cargada, después de haber pensado críticamente si lo hacía o no. Buenas noches.

sábado, 16 de febrero de 2013

Buenos días. Derechas e izquierdas




Hay muchas personas de derechas -de las que se reconocen como tal y de las que, siendo de derechas, se creen que son de izquierdas- que defienden que han caído las ideologías, que ya todas son iguales y que es, por tanto, lo mismo votar a un partido que a otro. O no votar, que es el verdadero objetivo de esta maniobra. Cierta izquierda, siempre tan exigente y tan delicada, se desmoviliza pronto y se apunta fácilmente a esas simplezas tan peligrosas de que todos son iguales y consignas similares escasamente pensadas. Con esta maniobra de decir que el sistema ha caído -ya lo defendía el franquismo-, de que da lo mismo una cosa que otra -se lo he oído decir a algunos como si fuera el gran descubrimiento del siglo- y que, hagas lo que hagas, no hay remedio, se le sigue entregando el poder a la derecha -que vota siempre, porque tiene mucho que defender- y, con tanta abstención, se va construyendo un camino muy eficaz para que venga el dictador de turno a salvar el país, sometiéndolo a sus designios. Este es uno de los negros nubarrones que tenemos encima y que parece que nadie quiere alejar.

Es cierto que en cuando a la producción de bienes, la derecha y la izquierda se sitúan dentro del marco del capitalismo, si bien éste puede ser interpretado de manera más o menos salvaje. Pero en lo que se refiere a la distribución de la riqueza y a las políticas sociales, las diferencias entre la derecha y la izquierda son tan evidentes que quien no quiera verlas podría ser tachado sin posibilidad de error de ciego voluntario.

Pero hay una diferencia entre ambas formas de entender la vida y el mundo que se está poniendo estos días de manifiesto, a mi juicio, con bastante claridad. Me refiero a las relaciones internas entre los miembros de los grupos políticos y al tratamiento que se les da cuando expresan sus opiniones en público. 

Los políticos de la derecha suelen apoyarse entre sí, no sé si porque les interesa o para fortalecer sus propuestas. Al final, como son fundamentalmente individualistas, acaban siempre mal, enfrentados entre sí y sacando al aire sus vergüenzas, pero, en principio, trabajan en común y dan la impresión de pertenecer al mismo grupo. En cambio, en cuanto en la izquierda sale una persona nueva, o hace en público alguna crítica -eso que es tan de izquierdas y que la derecha nunca hará- o se atreve a hacer alguna propuesta novedosa, cae sobre ella el peso de la sospecha, de la desconfianza y de las interpretaciones tendenciosas de lo que ha dicho y de por qué lo ha dicho. Es como si lo nuevo, lo distinto o lo atrevido no tuvieran cabida en la izquierda de este país y cualquiera tuviera que pagar sin compasión su osadía de expresar en público sus opiniones críticas. Los casos de Beatriz Talegón y de Alberto Garzón son suficientemente ilustrativos de lo que quiero decir. Convendría que nos fijáramos en el funcionamiento interno de los partidos en otros países y ver un poco de lo que ocurre allí. Las críticas que le hacen a Cameron en el parlamento británico podrían servir, quizás, de ejemplo.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Mirando por la ventana. Insistencia




Una de las características de la derecha política, social y vital es la de insistir en el error. La causa de tan lamentable costumbre es, aparte de tener unos intereses particulares fuertes, que carece de cualquier sentido de la crítica, tanto de uno mismo como de los demás. Por eso, de manera inconsciente e irreflexiva y aunque le haga daño, vuelve a caer en lo mismo.

domingo, 5 de agosto de 2012

Buenos días. Critica




No tiene por qué gustarte todo. Sobre todo, no tiene por qué gustarte lo que consideras que está mal pensado, mal hecho, mal en algún sentido. No te calles. Dilo y dilo con tus argumentos. Te aseguro que te dirán que no, pero fíjate bien en tus argumentos y, si ves que son más fuertes que los de los otros, mantén tu opinión. Si no se critica lo que hay, jamás avanzaremos.