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martes, 15 de marzo de 2016

Buenas noches. No al machismo 46



La cocina o el lavadero no son espacios de mujeres. 

Lo que le ocurre al machista es que no quiere pisarlos él. 

Buenas noches.


martes, 26 de febrero de 2013

Buenas noches. Cocina y amor




Estoy haciendo hoy un curso de cocina. Hacer la comida es hacer el amor. Entiéndelo: el amor no existe en sí mismo, hay que construirlo, hay que hacerlo, hay que amar cada día y en cada momento. Y el ingrediente que no puede faltar en la cocina es el amor, porque si cocinas con cuidado, dándole el tiempo necesario (que es, en el fondo, el tiempo de quien cocina, tu tiempo), intentando que quienes coman lo que haces pasen un buen rato, haciéndolo por ellos y procurando que el objetivo último sea el placer del comensal, entonces estás construyendo el amor, estás amando. Hoy pondré la técnica culinaria al servicio del amor. Así que en esta ocasión te dejo esto aquí en la nevera. Sólo hay que calentarlo un poco con el cariño que sé que tienes y añadirle una buena nube de besos y abrazos para que quede listo y puedas dormir bien. Buenas noches.

lunes, 15 de noviembre de 2010

El cocinero neoliberal



Cocinas para que el mundo esté bien en el momento de la comida. Cocinas con cariño porque lo bueno no se hace de cualquier manera, porque el placer se logra con dedicación y con el máximo cuidado, porque no cocinas para ti, sino para los otros y porque cocinar es una forma de acercar tu mundo a la felicidad colectiva. Esto es lo que hace grande la cocina. No buscas tu felicidad cocinando, sino la felicidad de todos y, cuando lo logras, eres capaz de aunar el placer que le da a cada cual lo que come con el gusto de que todos disfruten con el gozo colectivo. Y, de rebote y sin buscarlo, consiguiendo la felicidad de los demás, te sientes tú mismo feliz.

Esta es la gran paradoja de la felicidad, que si la buscas, no la encuentras, pero si haces algo generoso, humano, bien hecho, la encuentras sin buscarla. Y esta es la razón profunda por la que un neoliberal nunca podrá ser un buen cocinero. Podrá ser, a lo sumo, un buen asacorderos o un gran friehuevos, pero nunca un buen cocinero, porque no cocina ni vive más que para sí mismo o para su propio mundo. La jaula de cristal oscuro en la que cocina le impide contemplar el corazón y la mente de los otros que le invitan a que vea que más allá de sus propios y estupendos huevos está la vida presente en los otros. 

miércoles, 25 de febrero de 2009

La comida sagrada



A Charo Barrios, como reconocimiento a tu labor de humanización de la cocina, de la comida y de la vida. Estoy seguro de que suscribirías el título del libro de Faustino Cordón, Cocinar hizo al hombre.


Elena del Rivero (Valencia, 1952) expone actualmente su obra en la Galería Elvira González, de Madrid.

La autora estudió Filosofía en la Universidad de Valencia. Luego vivió en Madrid y Roma y desde 1991 reside en Nueva York.

Desde hace 15 años, la materia prima de sus trabajos es el papel. En algunas de sus obras, Elena del Rivero cose sobre el papel como si se tratara de una tela; en otras, como la que se presenta en la fotografía tomada de El País, recubre el papel de abacá con láminas de oro puro. Su estilo se inspira en el arte americano, principalmente en las tendencias minimalista y conceptual.

En la entrevista que publicó El País el pasado 23 de febrero, se afirmaba que

“en sus últimas obras la pieza clave es un gran trapo de cocina de dos metros, realizado en papel de abacá y dorado con pan de oro”.

Y la autora afirmaba:

"Lo que he querido es situar lo doméstico en el rango de la espiritualidad: un hombre o una mujer que cocinan y reúnen gente en torno a una comida o una copa de vino crean un momento que tiene algo de sagrado. Y no tiene nada que ver con lo religioso".



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domingo, 7 de diciembre de 2008

Paseando por la vida / 28



El asunto de manifestar en público los amores que se sienten por alguien ya lo hemos tratado alguna vez en este blog. A mí, en líneas generales, me parece muy bien decirle que las quiero a las personas a las que quiero. Siempre me acuerdo, en este tema, del malogrado Carlos Llamas, el periodista que dirigía Hora 25 en la SER. Cuando veía cerca la posibilidad de la muerte, una de las cosas que decía era que se arrepentía de no haberle dicho antes más veces 'te quiero' a las personas a las que quería.

No me acuerdo de la calle en la que vi este cartel, pero sí recuerdo que era en un restaurante de cocina sudamericana. El amor a la clientela. Eso sí que puede ser bonito. Es el amor previo al conocimiento. El amor predispuesto. No te aman por tus virtudes, sino sólo por ir allí y comer. Te tratan con cariño. ¿Qué más se le puede pedir a un trabajador? Y, además, te aman en la cocina, a la hora de comer. Cocinar con amor: una de las cosas más serias que hay en esta vida. Y lo digo con un firme convencimiento y con el deseo de que lo pienses y de que lo pongas en práctica, si es que no lo haces todavía.
Es una pena que no apuntara la dirección.
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