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sábado, 30 de noviembre de 2013

Lo que veo cuando miro. Estrategias





Tengo la impresión de que en España hay muchos políticos demasiado primarios, que no ven más allá del fin de semana y que toman decisiones sin pensar nada en sus consecuencias. Me parece descorazonador el olvido de que la política tiene entre sus objetivos alcanzar y ejercer el poder, pero que para eso hace falta una estrategia adecuada. El campeón a mucha distancia de esta ceguera para la estrategia creo que es el 15 M, pero hay también políticos en todos los partidos que piensan que su misión es únicamente dar palos al adversario o tomar medidas llamativas, pero aisladas y sin futuro. Sólo la estrategia no vale en política, como ha demostrado el PP desde hace muchos años. Pero ir con ideas acertadas y no tener una estrategia adecuada me parece suicida. Buenas tardes.

lunes, 21 de enero de 2013

No aprendemos




Cuando la codicia es el criterio, vale todo. Cuando lo mío es lo que importa, es probable que surjan luchas internas, resentimientos, delaciones y venganzas aplazadas y que el colectivo -hoy, el PP, un partido político, una parte de nuestra democracia- se resquebraje y con él se vaya desmoronando la propia democracia.

Una de las maniobras más burdas, pero más frecuentes, de la derecha es inventarse un enemigo enfrente para echarle a él la culpa de lo que le ocurre y así desviar la atención. Es lo que la prensa más bruta, más ultra y más sin escrúpulos está haciendo con Rubalcaba. Parece, según lo que se ve en esta prensa hoy, que el culpable de todo lo que le ocurre al PP y a España es Rubalcaba y que de lo que hay que hablar hoy no es de Bárcenas ni del PP, sino del PSOE y de Rubalcaba. Y algunos se lo creerán, lo cual es uno de los elementos trágicos del asunto.

Y, a la vez, está un tipo de izquierda, exquisita y pura, que parece que añora la crispación -tan criticada entonces- que generaba el PP cuando estaba en la oposición y que, en lugar de apoyar sus propuestas, aunque no le gusten del todo, e intentar que crezcan sus efectos, va contra ella, contra sí misma, y exige lo que no dice ni aclara, pero que, en todo caso, sea duro y ya. Parece que la única estrategia política posible es la del enfrentamiento inmediato y arrasador. De nuevo, esta izquierda le hará el juego a la derecha, se aliará de hecho con sus maniobras, se autodebilitará y ayudará, sabiéndolo o no, a incrementar la desafección y a que la derecha se mantenga. No sé si hará falta que alguien se líe la manta a la cabeza para que aprendamos.