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sábado, 18 de junio de 2022

No todos son iguales / y 2




 No todos los políticos ni todos los partidos son iguales porque cada uno va buscando objetivos muy distintos para crear sociedades muy diferentes. ¿Qué buscan las derechas y qué buscan las izquierdas?

Las derechas aspiran a llegar al poder para organizar la sociedad de manera que beneficie a los ricos. Esto hay que saberlo y observarlo en las medidas que toman, porque nos puede ir la vida concreta en ello. Un ejemplo lo tenemos en la última bajada de impuestos que ha hecho la presidenta de la Comunidad de Madrid, del PP,: un 0,5 % menos debemos pagar todos en el IRPF. Esto quiere decir que quien cobre 12.000 € al año se ahorrará 33 €, pero quien cobre más de 600.000 € pagará 2.973 € menos. ¿Le supone lo mismo al primero ahorrarse 33 € que al segundo no pagar casi 3.000? No. Los 33 € son mucho más necesarios para quien gana poco que los 3.000 € para quien gana mucho. ¿Es una medida encaminada a beneficiar a todos? No. ¿Beneficia a quienes ganan poco deteriorar la sanidad pública y que se tengan que hacer un seguro privado, que probablemente no puedan pagar? No. ¿Beneficia a los pobres que maltraten la escuela pública? No. ¿Beneficia a quienes menos tienen que le rebajen las pensiones? No. ¿Beneficia a las mujeres que les hagan creer que no existe violencia de género? No. Pues esto es lo que van buscando las derechas: que los ricos vivan mejor. Los que no son ricos, allá ellos.

Las izquierdas van buscando estar en el poder para organizar una vida mejor para todos. Ni siquiera solo para los pobres: para todos. Porque tanto derecho tienen a vivir, al menos, con las necesidades básicas cubiertas tanto los ricos como los que no lo son. Si los prejuicios o la simpleza de que todos son iguales nos obligan a mirar para otro lado, no veremos, por ejemplo, la función social y económica que han tenido los ERTE en la pandemia, lo que ha representado para muchas personas la subida del salario mínimo, lo que va a suponer en la factura de la luz la bajada de impuestos y el tope al precio del gas, el efecto positivo de la reforma laboral, la creación de empleo, la subida de las pensiones de acuerdo con el IPC o el apoyo económico a la lucha contra la violencia de género. Estas medidas no van a favor solo de unos pocos, sino que pretenden la mejora de la vida concreta de muchos, aunque para ellos quienes más tienen deban aportar algo más. Esto lo han hecho real las izquierdas, pero nunca lo harían las derechas.

Por eso no todos son iguales como nos quieren hacer creer. Y si ahora que hay elecciones en Andalucía nos quedamos en casa, en lugar de ir a votar, los ricos, que siempre votan porque les conviene a ellos, saldrán ganando a costa de quienes más ayuda necesitan y creen que la situación ya no tiene remedio. Las derechas salen siempre a votar porque saben que les va en ello sus riquezas. Las izquierdas no saben que la única manera de intentar mejorar su situación real es votando. Cada uno que se quede en casa le estará regalando un voto a las derechas. Quedarse en casa es ir contra uno mismo.

No todos son iguales / 1




 No, no todos los políticos ni todos los partidos son iguales, ni mucho menos. Ese es el anzuelo que lanzan siempre las derechas para que piquen en él los que están menos conscientes de la situación, los que tienen asumido su desconocimiento.

Me parece lógico que esto ocurra, porque hay quienes manejan bien las comunicaciones. Llevamos ya muchos años, décadas, preocupados por la instrucción de los jóvenes, intentando que sepan calcular el área de un triángulo, luego que sepan resolver una integral y, más tarde, que dominen el cálculo diferencial. O que sepan bien los ríos de España o los sistemas cristalográficos, da igual. El caso es que llevamos años, décadas, confundiendo la instrucción con la educación y olvidándonos de esta, tanto en las escuelas como en el seno de las familias.

La instrucción consiste en aprender cosas. La educación -la cultura- estriba en aprender a vivir, en conocer las normas idóneas que hay que seguir para poder vivir todos en una sociedad de manera sana y constructiva; y, también, en conocer los valores, lo que merece la pena de lo que encontramos en una sociedad y lo que no sirve para nada bueno.

El camino para ser, además de una persona instruida, una persona educada, culta, debe comenzar en casa. Ahí deben enseñarnos a comer bien, a ser mínimamente ordenados, a desenvolvernos en la sociedad de manera racional, a darle importancia al respeto, a escuchar cuando habla alguien, a criticar noblemente lo que captamos y a tantas cosas que nos hacen personas educadas, evolucionadas, mejores.

Luego, en la escuela, nos deben explicar el porqué de las normas que hemos aprendido en casa. Por ejemplo, si en casa nos han dicho que no está bien estar en los interiores con la cabeza cubierta por un gorro, en la escuela nos deben aclarar que eso se debe a que el 80 % del calor corporal se pierde por la cabeza, y si en un interior, en donde no suele hacer frío, vas con una gorra puesta, se crea en el pelo un calor que puede pudrir sus raíces. Las boinas puestas en la cabeza casi todo el día eran una fábrica de calvos en los pueblos. O nos deben enseñar por qué se debe respetar a las personas, sin molestarlas ni insultarlas ni negarles sus derechos ni atentar contra su integridad. Y así con todo.

Cuando una persona educada, culta, se enfrenta con el hecho de la política, sabe distinguir a unos de otros, porque es capaz de entender lo que unos quieren y lo que quieren los otros. Pero vivimos una época en la que la educación, en las familias y en las escuelas, está en momentos bajos. Lo que triunfa es el dinero y lo que sea necesario para conseguirlo. Hoy sales a la calle, entras en un teatro, vas a un bar, te metes en un museo o te subes a un autobús y las dos únicas normas que observas, porque la cumplen casi todos, son: una, que cada cual hace lo que le da la gana, y lo primero es lo mío; y, dos, que si a alguien no le gusta o le molesta, que se joda. Parece que la simpleza se ha apoderado de lo que la gente hace, de la música que escucha, de las formas de divertirse, de lo que come y de lo que son capaces de pensar. Por eso, cuando hay elecciones, las derechas insisten en los mensajes simples. Si son diez puntos escritos en un folio, mejor que un cartapacio lleno de medidas. Total, es posible que no se lo lean, porque tienen en sus mentes el enorme prejuicio de que todos son iguales. Y no todos son iguales. Puede que haya políticos que tengan fallos, porque ninguno es perfecto, pero iguales no son. Y, mucho menos, lo son los partidos.

(Continuará)

domingo, 25 de abril de 2021

Fascismo, democracia, derechas e izquierdas



 

Deberíamos estar ahora debatiendo en Madrid las medidas concretas que proponen los diferentes partidos políticos para mejorar la sociedad. Sin embargo, el peculiar nivel cultural en el que estamos y la disruptiva intervención de agentes no democráticos han simplificado exageradamente la situación y la han reducido a un absurdo “o conmigo o contra mí”. Con el ánimo de aclarar los conceptos básicos que están ahora en juego, acompaño una brevísima descripción de lo que creo que debería ser el punto de partida de una reflexión política concreta previa a unas elecciones.

Fascismo

Es un sistema político de carácter antidemocrático (las decisiones no se toman por votaciones democráticas, sino que proceden directamente de quien ostenta el poder), autoritario (la autoridad la ejerce directamente el poder, sin que tengan importancia la libertad ni la autonomía), totalitario (la libertad está controlada por el poder y éste se puede entrometer en todas las facetas de la vida), que fomenta el miedo o el odio a los diferentes, que cree que los adversarios son enemigos que conspiran contra el fascista en una guerra permanente, que considera que el fascista es superior a todos los demás, especialmente a las mujeres y a los extranjeros, y que utiliza los conceptos de raza (término que pertenece a la zoología y que no es de aplicación a los seres humanos) o de patria para enardecer a las masas.

Democracia

Es un sistema político en el que todos los ciudadanos tienen derecho a elegir a sus gobernantes y a controlarlos. En el ejercicio del poder se pueden alternar los diferentes partidos para evitar cualquier tentación de totalitarismo o autoritarismo. Es importante la división de poderes: legislativo (que ejerce el Parlamento emitiendo leyes), ejecutivo (que ejerce el Gobierno poniendo en práctica las leyes surgidas del legislativo) y judicial (que decide en los conflictos que surgen en el cumplimiento de las leyes). Los principales valores en los que se basa una democracia son las libertades de todos, la igualdad de todos, la no discriminación de nadie, el respeto a la Constitución y a los Derechos Humanos (civiles, políticos y sociales), la importancia de llegar a acuerdos y a pactos y el reconocimiento de los derechos de los trabajadores.

Ser de derechas

Las derechas las forman un conjunto de ideologías que tienen en común la defensa del individualismo (frente a los colectivismos), del conservadurismo (actitud de rechazo de los cambios sociales, económicos y políticos y del progresismo) y del carácter privado -no público- de las principales actividades económicas y sociales (servicios públicos, educación, sanidad, pensiones, etc., aunque no todos los ciudadanos tengan medios económicos para disfrutar de ellas). Los partidos de derechas defienden los intereses privados de un sector de la población. Últimamente, a partir de los años 70, son partidarios del neoliberalismo, que pretende la reducción al mínimo del Estado, potenciando las privatizaciones y la desregulación de la economía (eliminación de las normas que organizan las condiciones de trabajo).

Ser de izquierdas

Las izquierdas las constituyen las ideologías que defienden posiciones más colectivas (el conjunto de todos los ciudadanos es más importante que los individuos concretos), progresistas (propugnan el desarrollo de la sociedad hacia posiciones más justas y avanzadas) y públicas (el Estado debe velar por que todos puedan disfrutar de los servicios públicos, la educación, la sanidad, las pensiones, etc.) Las izquierdas no defienden intereses privados, sino que pretenden el bien común, que todos los ciudadanos puedan vivir con un mínimo de condiciones vitales satisfechas. Algunas izquierdas (comunismo) defienden el carácter público de los medios necesarios para producir los bienes. Otras admiten el sistema de producción capitalista, aunque sin el carácter de fuerte explotación que defiende el neoliberalismo, y ven necesario compensar las diferencias que se producen mediante un sistema de impuestos más justo (socialdemocracia).

Esto es lo que, en el fondo, está en juego en las elecciones de Madrid. Y lo que cada partido expone en sus programas, claro.

viernes, 18 de enero de 2019

Buenas noches. Opciones




Lo más fácil y simple es ser de derechas. En su lenguaje algo tosco, Fraga decía en su momento que era lo natural. Basta con dejarse llevar por algunas emociones que generen poca cohesión y considerar solo lo que una visión individualista nos muestre para adoptar una postura de derechas. Ser de izquierdas quizá sea más difícil. Para ello hay que sentirse viviendo en un mundo en el que junto a uno está el resto de los seres humanos, y plantearse racionalmente cómo deben ser las relaciones con ellos. Hay que tener también la madurez suficiente para que aparezca una sensibilidad ética que nos descubra, por ejemplo, la necesidad de la libertad no de unos pocos, sino de todos, de la igualdad entre todos y de la justicia para todos. Hay que ser muy generoso, reflexivo y solidario para ser de izquierdas, y eso es siempre difícil. 

Buenas noches.

domingo, 16 de octubre de 2016

Buenas noches. Seguro que es de izquierdas




Once de la noche. En la parada del autobús en un intercambiador de transportes han instalado una especie de barra ancha, para que los viajeros puedan apoyarse y hacer así más llevadera la espera. Llegamos y hay una chica de unos veintipocos años sentada hacia la mitad de la barra. Es la única que está apoyada. Toda la parte del principio está libre y en la del final hay un espacio en el que no caben dos personas. Está acompañada de un señor, de pie, con una cazadora de cuero sobre la que ha caído abundante caspa. La chica viste una chaqueta de corte de color verde botella, con aspecto de ser la que usa en su trabajo. Le pido, por favor, si se puede echar un poco hacia adelante, para que quepamos más personas en la barra. Me mira de manera rara, como si mi petición fuera una osadía, y se desplaza unos diez centímetros en la dirección pedida. Le dirijo una mirada que quiere preguntar por qué no se desplaza más, pero ya no me mira. La comodidad de los demás parece que no es su problema. Nos acoplamos en la barra como podemos y, en ese momento, le suena el teléfono móvil. Le llega un mensaje, que lee en voz alta. 

“Eleuterio Sánchez: Que un obrero vote al PP es un reflejo de la estupidez humana.” 

En voz alta, con cara de estar ofendida y en un tono de odio, añade: 

“Y ¿quién será este Eleuterio Sánchez? Él sí que es un estúpido. Seguro que es de izquierdas. Hay que ser verdaderamente estúpido para decir estas cosas”. 

Sin cambiar la expresión de odio, siguió hablando con su acompañante. Madrid. Octubre de 2016.  

Buenas noches.

viernes, 26 de agosto de 2016

Buenas noches. Preguntas



Me pregunto quién será en realidad de derechas y quién de izquierdas. 

Me pregunto también en qué se les notará y quién estará actuando inteligentemente y quién no. 

No me pregunto quienes me toman por tonto y quien no, ni quién va con descaro a lo suyo, porque ya lo sé. 

Buenas noches.


miércoles, 22 de junio de 2016

Buenas noches. Derechas e izquierdas



Ser de derechas o ser de izquierdas no es votar a unos o a otros, sino actuar en la vida de una manera o de otra. 

Buenas noches.


miércoles, 5 de noviembre de 2014

Lo que veo cuando miro. El votante




Creo que cuando el votante no se deja llevar por un análisis racional, basado en datos fiables y en argumentos claros, sino que es presa del resentimiento, del odio o de su imaginación, comienza a dar bandazos sin criterio, confunde la derecha con la izquierda y no alcanza a ver con claridad las consecuencias de sus decisiones. Es como si nos comprometiéramos con una pareja porque tuviéramos buenos presentimientos con ella. 

Buenas tardes.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Lo que veo cuando miro. Ser de derechas y ser de izquierdas





Para ser de derechas, basta con tener deseos de ganar dinero y con que los demás te importen muy poco. Ser de izquierdas, en cambio, implica no sólo un estilo de vida social, en donde lo de todos es más importante que lo de uno, sino que, además, tienes que formarte tu conciencia, tienes que saber justificar racionalmente tus valores y tienes que poseer una moral que te mantenga críticamente firme y te permita defenderte de los ataques despiadados y crueles de la derecha, siempre en busca de privilegios y de beneficios. Es mucho más difícil ser de izquierdas que de derechas. Buenas tardes.

sábado, 16 de febrero de 2013

Buenos días. Derechas e izquierdas




Hay muchas personas de derechas -de las que se reconocen como tal y de las que, siendo de derechas, se creen que son de izquierdas- que defienden que han caído las ideologías, que ya todas son iguales y que es, por tanto, lo mismo votar a un partido que a otro. O no votar, que es el verdadero objetivo de esta maniobra. Cierta izquierda, siempre tan exigente y tan delicada, se desmoviliza pronto y se apunta fácilmente a esas simplezas tan peligrosas de que todos son iguales y consignas similares escasamente pensadas. Con esta maniobra de decir que el sistema ha caído -ya lo defendía el franquismo-, de que da lo mismo una cosa que otra -se lo he oído decir a algunos como si fuera el gran descubrimiento del siglo- y que, hagas lo que hagas, no hay remedio, se le sigue entregando el poder a la derecha -que vota siempre, porque tiene mucho que defender- y, con tanta abstención, se va construyendo un camino muy eficaz para que venga el dictador de turno a salvar el país, sometiéndolo a sus designios. Este es uno de los negros nubarrones que tenemos encima y que parece que nadie quiere alejar.

Es cierto que en cuando a la producción de bienes, la derecha y la izquierda se sitúan dentro del marco del capitalismo, si bien éste puede ser interpretado de manera más o menos salvaje. Pero en lo que se refiere a la distribución de la riqueza y a las políticas sociales, las diferencias entre la derecha y la izquierda son tan evidentes que quien no quiera verlas podría ser tachado sin posibilidad de error de ciego voluntario.

Pero hay una diferencia entre ambas formas de entender la vida y el mundo que se está poniendo estos días de manifiesto, a mi juicio, con bastante claridad. Me refiero a las relaciones internas entre los miembros de los grupos políticos y al tratamiento que se les da cuando expresan sus opiniones en público. 

Los políticos de la derecha suelen apoyarse entre sí, no sé si porque les interesa o para fortalecer sus propuestas. Al final, como son fundamentalmente individualistas, acaban siempre mal, enfrentados entre sí y sacando al aire sus vergüenzas, pero, en principio, trabajan en común y dan la impresión de pertenecer al mismo grupo. En cambio, en cuanto en la izquierda sale una persona nueva, o hace en público alguna crítica -eso que es tan de izquierdas y que la derecha nunca hará- o se atreve a hacer alguna propuesta novedosa, cae sobre ella el peso de la sospecha, de la desconfianza y de las interpretaciones tendenciosas de lo que ha dicho y de por qué lo ha dicho. Es como si lo nuevo, lo distinto o lo atrevido no tuvieran cabida en la izquierda de este país y cualquiera tuviera que pagar sin compasión su osadía de expresar en público sus opiniones críticas. Los casos de Beatriz Talegón y de Alberto Garzón son suficientemente ilustrativos de lo que quiero decir. Convendría que nos fijáramos en el funcionamiento interno de los partidos en otros países y ver un poco de lo que ocurre allí. Las críticas que le hacen a Cameron en el parlamento británico podrían servir, quizás, de ejemplo.

martes, 6 de noviembre de 2012

Mirando por la ventana. Política y ética




Hay corrientes de opinión, cuyos miembros se autodenominan de izquierdas, pero que en realidad tienen un comportamiento de derechas, que introducen alegremente a todos los políticos en el mismo saco, como si todos tuvieran la misma ética, y tratan de invalidarlos en su conjunto, dando por supuesto que todos son iguales. Tal simplificación lo que hace es desmotivar al ciudadano más débil, allanarle el camino al fascismo y facilitar la llegada al poder del inepto más inmoral y más dañino.

Esto, al parecer, es o muy difícil de explicar o muy difícil de entender, porque la gente está perdiendo el sentido de la ética y cree que sólo hay política.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Mirando por la ventana. No se han enterado




Todo hecho tiene un aspecto visible, constatable, que afecta al mundo físico, y también otro simbólico, que nos remite a algo distinto del propio hecho en sí.

Digo esto porque aún no he salido de mi asombro y de mi indignación al leer la noticia de que la izquierda del Ayuntamiento de Madrid ha decidido votar a favor de la concesión de la Medalla de Honor de la ciudad al antiguo alcalde Alberto Ruiz Gallardón. Ni voto en contra ni abstención. El hecho visible es que la izquierda ha votado a favor de que se reconozcan los méritos del señor Gallardón como alcalde de Madrid. Supongo que por méritos se entenderá su gestión económica, que ha llevado a que la ciudad tenga una deuda de más de 7.000 millones de euros y a que el 22% del presupuesto de la ciudad se emplee en pagar esa deuda con sus intereses correspondientes. O quizás tengan que ver con que, a pesar de la deuda y de la crisis, se llevó como mayordomo al maitre de un famoso restaurante de Madrid, con un buen sueldo, naturalmente. Puede que los méritos se refieran a que tuvo levantada Madrid muchos años y luego la cubrió de manera que pasear por algunas calles del centro de Madrid encierra peligro de tropiezo. O es posible que tengan que ver con lo que hizo por frenar la contaminación de la ciudad. Cualquiera sabe a qué se refieren los méritos del anterior alcalde. No quiero ni pensar que el criterio para votar que sí haya sido ese tan de izquierdas y tan revolucionario como es la tradición de darle una medallita a todo el que pasa por la alcaldía.

En las circunstancias actuales, este lamentable asunto tiene, además, un fuerte carácter simbólico. ¿Algún votante de izquierdas le daría hoy una medalla a Gallardón? Seguro que no. Y, sin embargo, sus representantes políticos sí se la han dado. Este episodio muestra con toda claridad la separación que se está dando entre los votantes y sus representantes. ¿Es que no se enteran de que esto está pasando y que por eso se le están yendo los votos? ¿Es que siguen en su otro mundo, ajenos a lo que está pasando en este? ¿Con quién se han comprometido, con los ciudadanos o con los corteses representantes que se turnan en darse medallas, unas veces a unos y otras, a otros?

Un político tiene la difícil tarea de convencer al ciudadano de que su programa, su proyecto es el mejor. Tiene que crear en el votante la esperanza de que el mundo va a ir a mejor si le vota. Lo que es una grandísima estupidez es que el político acabe en un momento con la esperanza del ciudadano con medidas como esta, que lo alejan años luz del mundo de los problemas y que provocan el castigo del votante, con toda la razón.

Creo que todavía no se han enterado.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Mirando por la ventana. Explicar




Los dirigentes de la sociedad, especialmente los políticos, debería adoptar la tarea de explicarle a los ciudadanos todo lo que hacen, especialmente lo que a ellos les parece evidente. Me refiero a los políticos de izquierdas, porque los de derechas no lo han hecho nunca y no lo van a hacer ahora. Estos siempre han preferido ciudadanos desinformados, ignorantes y que odien cualquier crítica hacia el poder que detentan.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Unir la izquierda



Pertenecemos a la Unión Europea, que está gobernada por un Parlamento y un Consejo de la Unión, en los que mayoritariamente domina la derecha. ¿Te lo planteaste cuando hubo elecciones al Parlamento Europeo? ¿Te quedaste también entonces en casa?

Si en la Unión Europea gobierna la derecha, ¿crees que un gobierno de izquierdas de un país miembro es lo suficientemente independiente como para tomar las medidas de izquierda que quiera? ¿Te lo has planteado antes de juzgar a un gobierno de izquierdas? Somos España, pero también somos Europa.

En España la derecha está unida por sus intereses particulares. ¿Te has planteado cuáles deberían ser los intereses de la izquierda? ¿Has hecho todo lo posible para que no gobierne la derecha?

miércoles, 15 de febrero de 2012

De izquierdas



Lo vi un día, hace ya algún tiempo. Siempre dijo que era de izquierdas, de no sé bien qué izquierda. En nombre de esa izquierda, frenó todos los proyectos que encontró que favorecían a los más necesitados. En nombre de esa izquierda hablaba y hablaba y hablaba contra todo y contra todos, salvo contra sus amigos. En nombre de esa izquierda no supo ver qué es lo que significaba realmente ser de izquierdas. En nombre de esa izquierda le hizo todo el juego posible a la derecha. Lo volví a ver un día y estaba comprando El Mundo.

domingo, 12 de febrero de 2012

Provocan



Una de las características de la actitud de derechas, tenga las siglas que tenga, es la de preferir el uso de la fuerza en lugar de la razón o de la palabra. No suelen desear convencer, sino simplemente, vencer. No intentan dialogar, sino imponer. No escuchan, sino que hablan. No miran por los otros, sino sólo por sí mismos. Ni siquiera se miran entre ellos, por lo que siempre terminan enfurecidos los unos con los otros, como aguirres y gallardones, como guindos y montoros, como aznares y rajoys. No miran las consecuencias de sus actos en el futuro, sino sólo los intereses en el presente.

Lo que consiguen con esta actitud tan prepotente, tan chulesca, tan de poderío impositivo, es provocar. Provocan a los profesores, provocan al 15 M, provocan a los trabajadores, provocan a los profesionales de la medicina, provocan a los bomberos, provocan a los funcionarios, provocan a los ciudadanos. Es la gran esperanza que nos queda, que, a fuerza de provocar y provocar, la ciudadanía despierte, que despierte la izquierda y forme un grupo común y que la marcha del país vuelva a girar 180º y se cree un mundo en el que quepan todos los que tengan buena voluntad.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Esfuerzo por no odiar




Muchas veces me ha ocurrido lo mismo. Voy con alguien de derechas y procuro no hacer ciertos comentarios para evitar que se pueda sentir mal y que surja una situación desagradable. Pero, en cambio, los de derechas no se privan de soltar, con una actitud altiva y como fruto del resentimiento, todo lo que les da la gana, con sentido o sin él, con buena información o sin ella, con los frutos de la racionalidad o con los malos olores de las vísceras podridas. Parece que van siempre como si su verdad fuera la única posible y como si los que no piensan como ellos no tuvieran derecho a pensar como lo hacen. Es como si te quitaran el derecho a ser. Hay que hacer un verdadero esfuerzo para no odiarlos.  

lunes, 4 de julio de 2011

Cuatro años




Político: Después de cada elección tienes cuatro años para trabajar en lo que quieres hacer por la sociedad, para pensarlo y para hacerlo bien. Y para explicarlo de manera que todos nos enteremos. No lo dejes todo para la siguiente campaña electoral porque te vas a llevar otro disgusto.

Y tú, ciudadano, tienes los mismos cuatro años para protestar y para denunciar aquello que no te gusta, para hacer propuestas al partido que más te guste, para usar las redes sociales, para enterarte bien de lo que hay, para estudiar a fondo cómo es uno y cómo es otro. No lo dejes todo sin hacer, porque vendrá la campaña electoral y el día de reflexión y aún no te habrás enterado y seguirás diciendo que eres de izquierdas, pero le darás el poder a la derecha, que se reirá de ti y ni siquiera te dará las gracias.

martes, 17 de mayo de 2011

No se es de izquierdas, se intenta serlo.



Creo que se puede ser de derechas, pero que se intenta ser de izquierdas. La derecha tiene mucho que ver con el tener, con el acaparar, con el aprovechar las oportunidades que le vienen  bien a uno, con el vivir bien la vida propia. La izquierda, en cambio, tiene más que ver con el ser, con el ser justo, generoso, noble, dialogante, igualitario, comprensivo y, en definitiva, socialmente humano. Pero esto no es más que un proyecto inacabable que exige una actitud continua que nos perfeccione, que nos obligue a decidir en cada caso concreto, que nos haga avanzar a todos, que permita el progreso colectivo, que nos humanice a todos. Y con esta actitud no te puedes parar. Nadie es nunca ya un ser humano, sino que va siendo. Nunca la sociedad es ya justa, sino que puede ir siéndolo. Por eso creo que nunca se es de izquierdas, sino que se intenta serlo.