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jueves, 5 de octubre de 2017

Amaia Bakaikoa. Sobre el enamoramiento



Interesante intervención de la psicóloga y sexóloga Amaia Bakaikoa en el programa de Radio Euskadi Boulevard. Seía importante que reflexionáramos sobre estos asuntos.

ENAMORAD@S DEL ENAMORAMIENTO.

El enamoramiento y el amor son fases con características muy diferentes pero ambos son necesarios y complementarios en las relaciones de pareja.
Al amor históricamente se le ha dotado de grandeza, trascendencia y pureza; mientras que al enamoramiento se le ha visto como algo menor, intrascendente e incluso loco y ridículo.
La fase inicial de enamoramiento aparece cuando nos sentimos muy atraíd@s por alguien y l@ idealizamos focalizando nuestra atención selectivamente en los aspectos positivos de esa persona.
Aquí surgen emociones muy intensas, pero a su vez poco profundas, de cariño, pasión y admiración.
A nivel neuroquímico se segrega feniletilamina y unas siete mil veces más dopamina que la que se produce normalmente.
En consecuencia, el deseo y la pasión son inmensos; y en ese estado de exaltación se ve todo de color de rosa, se sienten mariposas en el estómago, los nervios nos invaden ante nuestr@ enamorad@ y hay una constante ansiedad por ser correspondid@...
Estar enamorad@ es una sensación muy agradable y placentera, pero tiene una parte negativa que es esa euforia, distorsión cognitiva y obsesión por la pareja que frecuentemente impide que nos centremos en los demás ámbitos de la vida.
Esta fase suele durar entre unos meses y dos o tres años.
Mantener eternamente este estado eufórico sería una locura para una persona, y, afortunadamente, todo vuelve a su cauce y con el tiempo y el conocimiento del otr@ se va entrando en la fase de amor que conlleva mayor serenidad, estabilidad, tranquilidad y seguridad.
A nivel neuroquímico se produce oxitocina que es la responsable del establecimiento de vínculos afectivos profundos e intensos.
Y este estado sí que puede ser muy prolongado en el tiempo; incluso puede durar eternamente.
A partir de este momento amoroso es cuando se suelen establecer los compromisos que la pareja libremente decida (vivir junt@s o no, hij@s, casarse o no, fidelidad o no...)
Pero lo cierto es que hay personas que no son capaces de dar el paso del enamoramiento al amor.
Lo que les ocurre es que como ya no sienten con tanta intensidad aquello que sentían al principio, creen que se ha apagado la chispa inicial y dejan la relación pensando que está todo acabado ("ya no siento mariposas","ya no es lo que era" etc.)..
Y no entienden que en realidad esta bajada de la euforia inicial es el proceso normal deseable y por ello desechan a su pareja y van a buscar otra que les despierte de nuevo esas intensas pero poco profundas emociones.
Se pasan la vida entre parejas fugaces buscando el enamoramiento hasta que después de varios fracasos se preguntan qué es lo que hacen mal...
Son l@s enamorad@s del enamoramiento.
Y cometen un error de concepto porque confunden enamoramiento y amor.
Han introyectado la idea del amor romántico que identifica erróneamente amor con pasión desenfrenada y con la sensación de no querer despegarse de la pareja y la obligación de sentir deseo sexual a todas horas.
La elección de pareja debería estar basada en criterios tanto emocionales y pasionales como racionales.
Hay que racionalizar el amor; y cuando surge en nuestras vidas una persona que nos atrae y nos enamora, a partir de esa bella e ilusionante base hay que trabajar día a día para conocerse y llevarse bien a través de acuerdos y negociaciones que nos lleven a conseguir establecer un vínculo positivo que fortalezca y haga crecer la relación de forma enriquecedora.

martes, 16 de mayo de 2017

Buenas noches. Amar




No hay que enamorarse para amar. Me da la impresión de que la necesidad del enamoramiento es una de las consecuencias ñoñas del romanticismo tan dañino que aún se pasea por nuestras mentes. 

Buenas noches.

viernes, 3 de febrero de 2017

Buenas noches. Encuentro



Si salimos al encuentro de la otra persona con ánimo de darle algo nuestro, es posible que nos encontremos con que esa persona nos da más de lo que le estamos dando. Eso es lo que hace el amor, que no tiene nada que ver ni con enamoramientos ni con romanticismos. 

Buenas noches.

martes, 30 de junio de 2015

Buenas noches. Enamoramientos




No sé si a ti te pasará. Tampoco sé cómo llamarlos, pero a veces, me sobrevienen algo así como como pequeños y transitorios enamoramientos. Son impresiones intensas, que se apoderan de la mente de manera fugaz, pero penetrante, y que excluyen la posibilidad de pensar en otra cosa durante el más o menos breve tiempo de su duración. Pueden estar causadas estas situaciones por una sonrisa que te llega más adentro de lo que esperabas, o por una mirada que te muestra el alma desnuda, o por algún detalle de belleza o de elegancia que te propulsa por un instante a algún más allá, o por un gesto de cariño que vives como un regalo de la vida, o, incluso, por un no sé qué o un qué sé yo que hace que esa impresión se instale a su gusto en el alma durante un rato. Yo creo que son signos inequívocos de una sensibilidad proclive, pero también de que en la vida no todo es, ni mucho menos, la miseria tan poco atractiva que se suele ver. 

Buenas noches.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Buenas noches. No lo entiendo




Lo que menos entiendo de algunas mujeres es cómo son capaces de enamorarse de ciertos hombres. 

Buenas noches.

sábado, 26 de octubre de 2013

Buenas noches. El amor es también racional





Estoy enamorado. Sé que estoy enamorado de ella. Pienso a cada momento en ella y lo hago con una sonrisa instalada en el corazón. Tiene el cuerpo soñado en todas mis fantasías. Su voz no me parece de este mundo. Sus manos rebosan dulzura. Su boca sonríe como nadie ha sonreído jamás. Su mirada me atraviesa y me secuestra y me desarma. Ella me puede y yo me dejo vencer como si con ello la ganara. No pienso en mí, sino en ella. No vivo yo, sino que ella vive en mí.

La quiero. La quiero y la quiero querer. Lo que me planteo es cómo quererla. Sé que esto que me pasa ahora, este desbordamiento que sufro en todo mi ser, se atemperará y pasará a ser una emoción continua y contenida que me volverá a dejar vivir, pero entonces quiero saber qué hacer para no perderla, para seguir queriéndola, para no decepcionarla.

Sólo conozco dos maneras de quererla. Una, la manera tradicional, la forma machista de siempre, tenerla a mi servicio, procurar que me obedezca, que me dé placer, que ponga su vida a mi disposición y que viva para mí, pero eso no me parece una manera digna ni humana de tratarla ni de quererla.

La otra me exige pensar mucho. Primero, tengo que saber lo que ella aspira a ser en la vida, qué entiende por vivir y cómo le gustaría vivir su propia vida. Entiendo que quererla es ayudarla a conseguir esa meta, servirle de apoyo y de impulso para que logre ser ella misma. Tengo que aprender a ponerme en su lugar para saber lo que puede necesitar en cada momento y procurar adelantarme, si es posible. Lo que hagamos y vivamos en común tiene que ser común de verdad. No es que vayamos a explotarnos el uno al otro, pero es bueno que estemos atentos a repartirnos bien las tareas. Debo aprender también a cuidarla, para lo cual tengo que tener en la mente sus gustos, sus deseos, qué es lo que le hace descansar, que es lo que le relaja y lo que le motiva. Sé que es difícil, pero tengo que ver la manera de enamorarla cada día, de que cada día pueda sonreír, de que pueda estar a gusto en la vida. Es importante que se sienta libre, que no vea nuestra relación como una atadura, sino como algo agradable y que le invita a vivir. Si no se siente libre, no creo que esté a gusto ni que pueda quererme a mí. No quiero que se sienta nunca sola. No quiero decir que vaya a estar yo siempre con ella, a todas horas, sino que no deje de sentirse atendida, querida, acompañada. Sé que mi amor por ella lo voy a poder medir por su alegría. Si se siente querida, estará alegre. Si no es así, es que algo estaré o estaremos haciendo mal. Todo esto no es sencillo, pero merece la pena que me embarque en esta aventura, porque su vida me importa, porque quiero verla feliz y porque su vida ahora es más importante que la mía.

Sea como sea la manera de quererla, tengo claro que una cosa es la emoción del enamoramiento, el sentimiento que produce el amor, y otra muy distinta, la construcción práctica del amor, la realización concreta y diaria del amor. Esto último es muy racional, hay que pensarlo mucho y hay que planteárselo y resolverlo muy bien. Tengo la impresión de que si me dejo llevar sólo por la emoción o, incluso, por la huida de la soledad, el asunto corre el riesgo de que no salga bien. Es posible que muchos de los fracasos vengan de quedarse sólo en las emociones o en los aspectos físicos y no considerar estos otros asuntos más racionales, que me parece a mí que son los que más unión producen y más felicidad dan.

Ojalá ames mucho y que te amen a ti. Buenas noches.