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domingo, 18 de diciembre de 2016

jueves, 17 de enero de 2013

Alguien debería decir... Comer




Alguien debería decirnos que comer no es tragar ni atiborrarse de comida, sino alimentarse conveniente y razonablemente, además de llevar a cabo una función social, en la que hay que procurar que los que te acompañan en la comida estén a gusto. Comer es, como todos, un acto humano.

viernes, 5 de octubre de 2012

Buenos días. Costumbres




Ya dijo Aristóteles que somos animales de costumbres. Si te fijas bien, improvisamos muy poco a lo largo del día. Casi todo lo que hacemos sigue unas pautas dadas por la costumbre. Por eso es muy importante conocer nuestras costumbres y hacerlas razonables. Nos acostumbramos a fumar, a comer ciertas cosas y no otras, a aprovecharnos o no de los demás, a tener en cuenta unas cosas y no otras... Pienso esto porque quiero adelgazar, pero para ello tendré que cambiar algunas costumbres relacionadas con la alimentación. Si no, después de adelgazar, volveré a engordar.

martes, 21 de agosto de 2012

Buenos días. Comer


Somos lo que comemos, le recordaba hace poco a una amiga. Creo que es verdad, pero también me parece acertado que somos como comemos, porque podemos ser más o menos rápidos comiendo y viviendo, más o menos variados, más o menos cuidadosos, más o menos generosos, más o menos curiosos. Habría que analizar con cuidado el fenómeno de nuestra comida, porque nos conoceríamos mejor.

martes, 12 de enero de 2010

Comer




Comer no es tragar.

Comer no es darse un atracón hasta hartarse.

Comer no es sólo obtener placer.

Comer no es engullir sólo lo que a uno le gusta.

Comer no es ingerir siempre lo mismo.

Comer no es seguir los dictados de la propaganda.

Comer no es comer sin saber nada de lo que se está comiendo.

Comer no es zamparse lo más caro ni lo más barato.

Comer no es sólo quitar el hambre.

Comer no es cosa que se haga a toda velocidad.

Comer no es renunciar prejuiciosamente a un montón de alimentos.

Comer no es hacerle daño a la naturaleza actual ni a la futura.

Comer no es cocinar de cualquier manera.

Comer no es sólo comer.

Comer es darle al cuerpo el alimento variado y completo que necesita para que funcione bien, para que esté sano y para que no genere efectos secundarios desagradables.

Comer es tomar un poco de todo, prescindiendo sólo de lo nocivo o de lo que siente mal.

Comer es cocinar de manera eficaz para no estropear la materia prima y para extraerle todo el gozo que esconde lo que se come.

Comer es masticar suficientemente el bocado, para que el estómago no tenga que hacer con la química lo que los dientes no hicieron con la mecánica.

Comer es disfrutar con la comida y con el acto social de comer.

Comer es ser cuidadoso con lo que se come.

Comer es un acto necesario y racional encaminado a vivir bien. Y a vivir más.

Comer es ser más humano.

Hay que saber comer.

Hay que aprender a comer.

Estas cosas son las que encuentro en el espléndido blog Come en casa que con tanto acierto mantiene desde hace justamente dos años Charo Barrios, gran persona y, afortunadamente, amiga.


sábado, 20 de septiembre de 2008

¿Comer o alimentarse?

Hay una cierta tendencia en el mundo de los restaurantes hacia lo que llaman el “maridaje”, que consiste en elaborar un menú, de forma que cada plato se acompañe con un vino cuyo sabor se compagine bien con él. Uno de los problemas que tienen estos maridajes es que mezclas el fino con el vino blanco, con el tinto, con cava, con orujo y con el último invento que se le ocurre al organizador. Y, si no estás atento, puedes terminar con las mejillas excesivamente rojas y con los ojos empequeñecidos, lo cual es señal de que algo ha ido mal con el alcohol.

Ahora se están celebrando en Madrid, hasta el día 22, las I Jornadas Madrileñas de Mahou – San Miguel en alta restauración. Son también unas sesiones de maridaje, pero, en lugar de con vinos, con cervezas. Participan una docena de restaurantes, podríamos decir que de la gama alta, entre los que se encuentra el Oter Epicure, restaurante de una cadena que empezó Gerardo Oter y que hoy cuenta con un buen número de locales. El más reciente creo que es Colonial Norte, en la estación de Príncipe Pío, una mezcla de restaurante, bar de copas, sala de música y quizás algo más.

Como el experimento nos parecía interesante, hemos ido a probar. Pongo aquí el menú por curiosidad y para que sirva de muestra de algunas cosas que se hacen hoy por las cocinas públicas.

Comenzó el episodio con un Pan de sardinas, consistente en una rebanada de pan tostado y untado con el aceite de asar las sardinas, cuyos lomos venían encima del pan. Unas hojas de diversas lechugas terminaban la presentación. Muy bueno de sabor y de textura. Se acompañaba con una botella de Mahou Premiun Light, uno de los últimos inventos de esa marca, con sólo 3,5º y con menos calorías que la normal.

La cosa siguió con un Huevo frito con compota de tomate y setas de temporada. La estrella del plato era la compota de tomate, elaborada sin triturar excesivamente la hortaliza, sino, más bien, dejándola a trozos. Se “armonizaba”, según la carta, con otra botella, esta vez, de Mahou Clásica.

Por mí hubiese dado por terminada ya la comida, pero ésta continuó con un Lomito de bacalao con miel, pasas y piñones que hubo que probar. El bacalao estaba sublime, tanto por el desalado como por el punto de cocción, que incluía un breve toque de horno con una salsa holandesa. El acompañamiento le daba un toque que a mí me recordaba algún plato de cocina mozárabe. Aquí la armonía venía de la mano de otra botella de San Miguel 1516, una cerveza de la gama alta de esa marca.

No acabó ahí la cosa, sino que trajeron tres buenas tajadas de Carrillera de ternera estofada con patatas a la vainilla. Aquí es en donde empecé a decir palabras que contenían una “j", como, por ejemplo, “Joder, ¿más?” o, como soy andaluz, algo así como “Ojú, ojú, ojú”. Pero, en todo caso, tienes que probar -probar- la carrillera, que estaba guisada con vino tinto y que estaba más que exquisita. Venía acompañada de una salsa espesa de boletus y de una botella de San Miguel Selecta XV, una cerveza de 6,5º, elaborada con tres clases distintas de lúpulo y con otras tres de malta. Quizás fue la mejor de todas las cervezas que probamos.

Por fin, la “frugal colación”, como llamaban antes a las comidas escasas, terminó con unos Canelones de mousse de chocolate y frutos secos, acompañados de otra botella de cerveza Mahou Negra que, ciertamente, compagina muy bien con el sabor del chocolate, como se puede comprobar en casa perfectamente.

Todo estaba exquisito, estupendo y no pongo el precio porque puede que haya quien piense que hablar de dinero es una ordinariez. Pero estoy roto. Tengo el organismo con más cerveza que sangre. He estado toda la tarde andando y aliviando la vejiga y creo que aún, a estas horas de la noche, estoy haciendo la digestión. Creo (momento de reflexión oportuna / lamento intelectual / arrepentimiento sincero) que hay que cambiar el concepto de comida por el de alimentación. Y la razón es porque es más sano. Diseñar un menú con estas cantidades es una barbaridad, y comérselo, otra aún mayor. Así que mañana hay que contrarrestar los efectos de este espléndido y estúpido atracón: un poquito de ensalada, un trocito de pescadilla hervida y a huir a hacer deporte.

Y de cerveza no quiero ni oír hablar. Y, además, te digo una cosa sabiendo lo que te digo: Come en casa

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