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martes, 21 de marzo de 2017

Buenas noches. Compañía


Hay cuerpos que parece que no acompañan bien a la mente que contienen. 

Buenas noches.


jueves, 8 de diciembre de 2016

Buenas noches. Abrazos



La vida ayer me obsequió con dos abrazos. Uno, de I.E., y otro de M.E..

Un abrazo es una manifestación de cariño de la mejor calidad posible.

En un abrazo uno entrega su cuerpo sin reservas a la otra persona, para que aplique sobre él su fuerza, sus caricias con sus manos, sus mejillas, sus besos, sus emociones, sus palabras y su tiempo. El cuerpo que te recibe se convierte por un rato en tu refugio, en tu hogar transitorio, en tu apoyo, en tu mundo compartido.

A la vez, la otra persona entrega también su cuerpo y uno lo puede acariciar con las palabras, hablarle con las manos, susurrarle lo que le salga de la vida, mostrarle lo que quiere que sepa, dar cobijo, hacer que la otra persona sepa que el abrazo es una entrega, que, además del cuerpo, se está entregando el cariño, o sea, uno mismo.

Los abrazos acercan, igualan, relajan, emocionan, te permiten querer, hacen que te sientas querido y expresan, como ninguna otra acción puede hacerlo, que el sentido de la vida está en el amor, en el amor mutuo, en el amor a los otros, en el amor a la vida y en su expresión.

Deberíamos abrazarnos más.

Buenas noches. Un abrazo.




viernes, 11 de marzo de 2016

Buenas noches. No al machismo 45



Las mujeres tienen cuerpo, pero no son sólo un cuerpo. 

Son seres humanos, personas. 

El machista no entiende esto, porque cree que las mujeres son cosas que se pueden utilizar. 

Buenas noches.


sábado, 2 de enero de 2016

Buenas noches. Juntos



No hace falta que los dedos se pongan en contacto para ir de la mano. 
No hace falta que se fundan los cuerpos para abrazarse. 
No hace falta unir los labios para besarse. 
Sólo hace falta amor. 
Y cuando hay amor, se hace lo posible por que se fundan las manos, se fundan los cuerpos y se fundan los labios. 
Y cuando hay amor, las manos juntas que no se tocan, los cuerpos juntos que no se abrazan y los labios juntos que no se besan son tan amorosos como los otros. 

Buenas noches.



lunes, 13 de julio de 2015

Buenas noches. Modales




No sé si, además de estar preocupados por la belleza del cuerpo, de los vestidos, de los adornos, de los tatuajes y de todos los aditamentos que nos echamos encima, estamos preocupados por la elegancia de los modales. 

Buenas noches.

lunes, 27 de abril de 2015

Buenas noches. Fotografía




Me gusta la fotografía. Me gusta descubrir lo que encierra la realidad y que puede que no se vea a simple vista. Me gusta descubrir la belleza que hay en las formas, en los colores, en las expresiones, en la Naturaleza, en las ciudades, en la vida. 

Me gusta fotografiar cuerpos, esos templos de curvas, de geografía carnal, de miradas y sonrisas llenas de vida, de posturas posibles e imposibles. 

Pero me sorprende que el noventa y muchos por ciento de las fotografías de cuerpos que encuentro sean de mujeres. A mí me gustan mucho más los cuerpos de las mujeres que los de los hombres, pero ¿cómo se ve este asunto desde el punto de vista de las mujeres? 

¿Acaso no ven belleza en los cuerpos de los hombres? 

¿Por qué a la hora de fotografiar desnudos acudimos siempre a un cuerpo de mujer? 

¿Es que la fotografía está colonizada también por el machismo? 

Me gustaría que me dijeras algo, tu opinión, sobre este asunto. 

Buenas noches.

sábado, 7 de marzo de 2015

Buenas noches. Queriéndonos



Cuando el cuerpo se acerca tanto al otro cuerpo para darse,
y los brazos lo rodean para que quede clara esa entrega,
y las manos cuentan una historia de cariño,
y las mejillas se reconocen,
y los labios lanzan a la piel discursos sin palabras,
y la memoria se olvida del mundo,
y la alegría se apodera de la vida,
es que estamos queriéndonos.

Y cuando, después, la mente se ocupa de la otra persona,
y la escucha,
y le sonríe,
y le dice lo que cree que es mejor,
y le hace sentirse a gusto,
y procura que el mundo sea un lugar agradable,
y que la vida sea una aventura apetecible,
es que estamos queriéndonos.

El sentido de la vida
y las ganas de vivir
se encuentran en el querer.

Buenas noches.

sábado, 26 de julio de 2014

Buenas noches. Dos cariños



Cuando dos cariños se encuentran, el mundo desaparece, el tiempo se para y los cuerpos, que son los voceros del alma, empiezan a hablar. No hace falta sexo profundo. Sólo que las manos hablen, que los labios digan verdades sin palabras, que los abrazos bailen al ritmo de los corazones, que las miradas dialoguen con calor, que los rostros se vuelvan bellos y que los dos mundos se concentren en un momento dulce, suave, intenso, lleno, doble, pero único. Cuando dos cariños se encuentran, dos personas se unen y se alegran y saben que se quieren aunque no se lo digan con palabras. Cuánta belleza y cuánta verdad hay en el encuentro de dos personas que se dan cariño. Buenas noches.

sábado, 5 de abril de 2014

Buenas noches. Saber distinguir




Hay besos que te dan amor y besos que te roban el placer. Hay abrazos que te entregan un cuerpo y abrazos que te secuestran el tuyo. Hay miradas que te humanizan y miradas que te convierten en un mero objeto de deseo. Hay palabras que te regalan vida y palabras que te matan letra a letra. Hay sonrisas que te llenan de alegría y sonrisas que quieren bajarte de tu mundo. Una sencilla caricia en la mano te puede transmitir todo el cariño o puede tratarte como quien ha ganado una presa. Nos conviene saber distinguir cuándo nos dan amor y cuándo nos utilizan como objetos de placer, o de posesión, o de entretenimiento. Muchas veces termina estando en juego ahí toda la vida. Buenas noches.

jueves, 27 de febrero de 2014

Buenos días. El abrazo 3



Los cuerpos se hablaban a latidos. Las mejillas se contaban poemas en silencio. Los labios hacían sonar su música delicada musitando besos. El tiempo se detuvo mientras duró el abrazo.
Buenos días.


miércoles, 5 de junio de 2013

lunes, 20 de mayo de 2013

Buenas noches. La belleza de los cuerpos




La belleza de los cuerpos. Contémplala. Disfrútala con respeto, pero sin olvidar que es una belleza buena. El cuerpo es el imperio de la línea curva. No encontrarás en tu cuerpo ni una sola línea recta. Los cuerpos son el paraíso de la belleza, el campo en donde puede surgir la elegancia, el jardín en donde pueden nacer las flores de la felicidad. Todos los cuerpos albergan belleza. También el tuyo. Aunque quizás digas que no, tu cuerpo está poseído por la belleza. Siempre hay algo de belleza en todo cuerpo. Los cuerpos son la piel. Y ya lo dijo Paul Valery: 'Lo más profundo es la piel'.

Cuando tu cuerpo se relaje esta noche y se encamine al campo de los sueños, envíanos con tu cuerpo un abrazo y un beso. Tu cuerpo es una fuente que distribuye el cariño que sale de tu mente. Empápanos a todas y a todos. Que tu mente y tu cuerpo descansen. Buenas noches.

sábado, 2 de marzo de 2013

lunes, 30 de julio de 2012

Bailar



El baile. La vida y el baile son, en el fondo, lo mismo.

Hay que tener, para bailar, un cierto tipo de humildad para que uno sea capaz de dejarse inundar por el ritmo y por la melodía de la música, y para que el fruto de ese torrente acompasado que nos asalta salga luego fuera. No se puede bailar sin una cuota importante de receptividad, de saber escuchar, para que la música y el cuerpo armonicen hasta el punto de que parezcan uno solo.

Para bailar es indispensable la creatividad. Cada vez que se baile la misma canción ha de parecer que se hace de manera distinta, aunque en el fondo no sea así. La mecánica fría y el baile no tienen nada que ver. Cada paso ha de dar la impresión de que es diferente al anterior, aunque sea el mismo. Cada momento, aunque sea repetición de lo ya hecho, ha de hacer creer a quien baila y a los demás que es una ocasión llena de frescura en la que se está creando belleza.

Se baila con otra persona. Rara vez se baila solo y, aun en este caso, se suele bailar para alguien. No se baila con alguien indiferente como pareja, sino con una persona. El baile, en el fondo, es un diálogo entre dos personas que quieren entenderse para generar belleza. La persona con la que bailas tiene un cuerpo, con el que tienes que jugar a bailar, y una mente, con la que tienes que intentar comunicarte. Son dos mentes, que van a vivir una experiencia común y única, y dos cuerpos que se acercan, se alejan, se rozan, se aprietan, se tocan y se sienten. Cuánta vida truncaron y cuánta juventud envejecieron prematuramente aquellos resentidos ensotanados que proclamaban, poseídos por la suciedad mental de la opresión religiosa, que entre los cuerpos debería circular siempre el aire. Vaya maleducados maleducadores.

Bailan dos rostros poseídos por el arte embaucador de la música. Bailan dos miradas que se adivinan mutuamente intenciones, proyectos y sentimientos, que se intercambian palabras que nadie oye, que se dicen lo que disfrutan moviendo sus cuerpos con la cadencia que surge de la creación en común. Bailan dos sonrisas que muestran dos placeres, quizás diferentes, quizás similares, pero dos placeres juntos y generados en dos personas entregadas al gozo emocionante de hacer visible la música.

Bailan los pies y las manos y los cuerpos y las mentes. Baila el aire de alrededor, bailan los sonidos dentro del cerebro, bailan las emociones, bailan las ropas, bailan los olores, bailan las sensaciones de sentir cerca a un hombre, a una mujer. A veces bailan a su ritmo las lágrimas que rebosan de placer por los ojos de los que bailan. Bailan los silencios que acogen respetuosos la música. Bailan también los traspiés, los errores, los fallos. Bailan dos vidas, porque la vida tiene las mismas peculiaridades del baile. La vida es escuchar humildemente, es ser receptivo, es crear con los otros, es gozar, es disfrutar, es hablar, es sonreír, es procurar que se den la armonía y la belleza, es poner cada cual de su parte lo mejor de sí mismos, es dialogar con el cuerpo, con la mente, con las ideas y con los proyectos, es construir cada momento, es compartir de la manera más satisfactoria posible el tiempo que dure la música de la existencia. Claro que la vida lleva también dentro de sí el riesgo de equivocarse, de pisar al otro, de dar un traspiés, de hacerlo mal, incluso de que no quieran bailar contigo. La vida es así. Como el baile.


Le bal es una preciosa película de Ettore Scola que muestra los cambios habidos en una sociedad sin salir de una sala de baile. Puedes verla aquí.


lunes, 16 de agosto de 2010

Niqab


Vi hace días por la abigarrada Gran Vía de Madrid a tres mujeres vestidas, o como se pueda describir el hecho, con el niqab que usan algunas musulmanas en Arabia Saudí. Se trata de una tela negra que le cubre todo el cuerpo, salvo una abertura horizontal a la altura de los ojos que les permite ver. Dentro de esa enorme máscara negra va un ser humano, posiblemente mujer, aunque no se sepa ni su edad, ni sus facciones, ni su estado de ánimo ni si tiene ganas de vivir o no.

Es la segunda vez que veo a mujeres así. La primera fue en la no menos abigarrada planta de ropas de mujer de unos grandes almacenes. Me producen siempre un impacto grande por lo lejos que se sitúan, es posible que en contra de su voluntad, de mi idea de lo que debe ser un ser humano.

Recuerdo que en mi infancia me metieron en la mente ciertas ideas que en el fondo son muy parecidas a las que hay detrás del niqab, del burka y de todos estos detalles que convierten a la mujer en una cosa sin libertad y en un objeto propiedad de algún hombre o, más bien, de los hombres. Decían entonces que el cuerpo de la mujer había que ocultarlo porque la belleza no debía mostrarse y que el recato, las buenas costumbres y los buenos modales deberían ser las notas propias de una mujer decente. Ciertamente no llegaban a los niveles musulmanes, pero la consideración de la mujer era estructuralmente la misma: deben mantener su cuerpo en buena medida oculto.

Afortunadamente me he ido quitando de encima estas ideas, que no sólo son ñoñerías, sino expresiones de una terrible discriminación que convierte la belleza de la mujer en fuente de males, aunque éstos estén situados más bien en la mirada del hombre. Por eso me emociona hoy ver a una mujer que no se preocupa por tapar su cuerpo, sino que se muestra con naturalidad, como si por encima del sexo y, por supuesto, de las religiones hubiera un ser humano libre y dueño de todo su ser.