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miércoles, 15 de marzo de 2017

Buenas noches. Desnudez



Si para dormir te quitas el móvil, los auriculares, la gorra, el vestido, las joyas, el dinero y todo lo que consideras más valioso en tu vida, es que vas mal. 

Buenas noches.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Buenas noches. Comprender



Nunca somos del todo conscientes del valor que encierra el esfuerzo constante por comprender a la otra persona.

Buenas noches.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Buenas noches. De serie




Hay quienes estarían más contentos si hubiesen traído coche, auriculares y teléfono móvil de serie. 

Buenas noches.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Buenas noches. Tapones




No quiero auriculares. Lo que quiero es oír la vida real, el viento, las hojas que se mueven en los árboles, los pájaros, el crujir de las hojas al ser pisadas en el suelo. No necesito auriculares, pero en los transportes públicos voy a usar dos buenos tapones para los oídos, que me eviten tener que tragarme películas que un cretino está viendo en el móvil con el sonido liberado, partidos de fútbol de cualquier equipo alienante o conversaciones estúpidas que no deseo soportar. Esta mierda de neoliberalismo les ha hecho creer que lo público pueden usarlo como si fuera privado y lo están destrozando todo. 

Buenas noches.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Buenas noches. Postpreguntas


¿Hay guantes que quiten el frío de las manos y que te permitan usar  bien el teclado del móvil?

Si voy por la calle con los cascos puestos y usando el móvil y me hago daño porque tropiezo con una farola, ¿puedo denunciar al Ayuntamiento por poner allí ese obstáculo absurdo?

Me duele un oído. Si voy al otorrino, ¿me tendré que quitar el auricular?

Vamos a casarnos mi churri y yo para que deje de ser mi churri y se convierta en mi cari. Nos casaremos por la iglesia, claro, que es lo que mola. ¿Quieres que en cuanto mi churri me diga que sí, te mande un Whatsapp?

¿Por qué ese señor me tiene que mirar mal cuando estoy entretenida rascando la pintura del portal con la llave de casa?

Eso de apagar el móvil en el teatro no me da la gana de hacerlo. ¿Qué se habrán creído? A mí también me molesta que me llamen cuando estoy trabajando.

Niño, esas peras no se tocan. Niño, que esas peras no se pueden tocar. Niñooo, que eso no es para jugar. Niñoooooo, no le quites el rabo a la pera. Niñoooooooooo, que eso no es tuyo. Oiga ¿por qué le grita a mi hijo? Anda, hijo, vamos que ya hemos comprado la fruta.

Dos niños ríen, gritan y corren a toda velocidad por entre las mesas de una cafetería. Una señora y su madre están intentando hablar en una de las mesas. Ante la imposibilidad de hacerlo por el ruido producido por los niños, la señora les dice que no pueden hacer eso, que están molestando. En ese momento, la madre de los niños le grita: ¿Por qué no van a poder hacerlo, si estamos en un sitio público? La respuesta de la señora fue que precisamente por eso, porque estaban en un sitio público, pero la madre no lo entendió.

Buenas noches. 


jueves, 24 de noviembre de 2016

Buenas noches. Aislantes


Los auriculares, el móvil, el ordenador, la playstation, la televisión, los lenguajes de argot, hablar a gritos, la música a un volumen altísimo, la música cansina y repetitiva, el acoso, la sobreprotección, el exceso de trabajo, el incumplimiento de las normas, el individualismo y la falta de empatía nos pueden aislar de la sociedad. 

Incluso, pueden causar repulsión. 

Buenas noches.


domingo, 4 de septiembre de 2016

Buenas noches. Aislamiento



Llevaba los auriculares incrustados en las orejas y el móvil en la mano. No le perdía ojo. Tampoco parecía que lo que ocurriera en el mundo le interesara mucho. Era alto, grande y fornido. Se levantó del asiento sin mirar la barra que, cerca del techo, bordeaba el pasillo para que los viajeros se agarraran a ella. Se dio un golpe tal en la cabeza que le dolió a todos los que íbamos en ese momento en el autobús. Debía de tener los huesos duros porque ni se inmutó. Siguió con su móvil, se bajó y no quitó el ojo de la pantalla.

Cuando nos bajamos del autobús, anduvimos y nos paramos en un paso de peatones. Había allí un tipo joven, pero sin auriculares. En su lugar llevaba unos cascos que daban la impresión de no dejar pasar ningún sonido del exterior que entorpeciera la audición de lo que en ese momento estaba disfrutando aquel ausente del mundo. También llevaba su móvil en la mano y su cordón auricular que lo unía al aparato materno. En su ausencia vital de la realidad, se había situado medio metro dentro de la calzada. Pasó un autobús por allí y no le cortó las uñas de los pies, todas a la vez, porque los dioses estaban de vacaciones. Ni se inmutó. Con una tranquilidad pasmosa, se echó un poco hacia atrás y se instaló en el borde de la acera.

Ella iba con unos pantalones blancos impolutos. Yo estaba en el metro, sentado en un banco del andén esperando que llegara el tren. Se acercaba a donde yo estaba, con sus auriculares instalados y su móvil en la mano. Algo hacía con su pulgar en él. Quiso sentarse en la otra punta del banco. En un tono algo elevado le dije ¡no!, porque había en esa zona una pintura roja, como hecha con un lápiz de labios. No me oyó. Se sentó y siguió con su maniobra manipuladora. Me olvidé de ella.

Era alto y metido en carnes. Iba por la acera con sus auriculares y mirando con mucha atención su móvil, en el que escribía algo que le tenía absorto. En su trayectoria vital por aquella calle había una cagada de perro fresca y de dimensiones considerables. No la vio, pero la pisó y se resbaló, con tan mala fortuna que fue a dar con su trasero en las inmediaciones de la deposición. No se enteró demasiado del incidente, porque siguió escribiendo, allí sentado, hasta que consideró que su discurso había acabado. Fue entonces cuando se dio cuenta y cuando exclamó: ¡Hostias, qué asco! Se levantó, se miró el pantalón y siguió con su móvil. De vez en cuando se miraba el trasero, pero pareció que se lo tomaba como si no le hubiera ocurrido nada.


Si quieres aislarte del mundo o si prefieres evadirte o si no quieres saber nada de lo que ocurre a tu alrededor, instálate unos buenos auriculares y pégate el móvil a la mano sin perder la vista de él. De lo que se trata es de salirse de este mundo con comodidad.

Buenas noches.

sábado, 28 de mayo de 2016

Buenas noches. Estos niños de ahora




Niño: 

Haz el favor de llevar por la calle el móvil siempre en la mano, que va a pensar la gente que no lo tienes. 

Y ponte los auriculares, que me costaron un dineral para que ahora no los uses. No te importe no escuchar lo que dice la gente, que no dicen nada interesante.

No te olvides de llevar la gorra puesta, pero con la visera para atrás, que si no, pareces un viejo. Cuando entres en un sitio cerrado, aunque haga calor, no te la quites, que siempre apareces despeinado. 

Y no andes con los hombros rectos, que pareces un pijo antiguo. Balancéalos. Primero subes uno y luego, el otro, y, a la vez, vas dando saltitos con los talones, como hacen los chicos modernos que tienen sentido del ritmo. 

No te subas mucho el pantalón. Deja que se te vea el calzoncillo, que queda muy guapa la figura así. 

¡Ay, estos niños de ahora! Hay que estar siempre encima, diciéndoles lo que tienen que hacer, porque por sí solos no valen para nada.

Buenas noches y que gane el mejor.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Buenas noches. Por una humanidad mejor



Urge que, a la mayor brevedad posible, sin demoras evitables ni excusas estériles, algún organismo potente y competente ponga los medios idóneos para programar una investigación teórico-práctica, con la participación de los más cualificados especialistas en todos los campos involucrados, dada la trascendencia del proyecto, encaminada al descubrimiento de los mecanismos adecuados para llevar a cabo una indagación genética a gran escala, con vistas a que en un futuro cercano los recién nacidos vengan a este mundo global e intercomunicado dotados por naturaleza de un teléfono móvil, situado en el interior de su organismo, bien en el cerebro o en algún otro espacio en el que exista un hueco libre, con la pantalla conectada directamente al sistema nervioso, de manera que las manos queden de nuevo liberadas y produzcan los mismos efectos beneficiosos para la evolución del ser humano que se observaron miles de años atrás, cuando tuvo lugar la primera liberación de las manos de los primates. Igualmente sería de desear que los nuevos humanos vinieran a este mundo con la preinstalación de los auriculares ya hecha, bien creando para ello un nuevo oído o bien instalando un receptor wifi en algún lugar del sistema nervioso. No habría que olvidar los interruptores para ambos mecanismos, que se podrían situar en algún pendiente en la oreja o bajo la piel, disimulados con algún tatuaje guapo. No cabe ninguna duda de la comodidad que aportarían estos avances ni de las ventajas que supondría para la especie humana el tener otra vez las manos libres y los oídos dispuestos para escuchar, por no citar las ventajas económicas que conllevarían. Yo lo dejo caer aquí, por si acaso hay suerte y algún organismo lo considera oportuno y se decide. 

Buenas noches.


viernes, 24 de abril de 2015

Buenas noches. Sin sentidos




Los auriculares y los altavoces, aparte de aislarnos del mundo, nos permiten oír cada vez peor. 

Los humos y la contaminación aérea nos facilitan que olamos poco y mal. 

Casi no nos tocamos. 

La comida rápida favorece que a muchos les gusten las hamburguesas o las hamburguesas. 

La constante lectura atenta del móvil hace que no veamos por donde vamos. 

Esto progresa adecuadamente hacia la nada. 

Buenas noches.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Elegancia 119




A una persona elegante no se le ocurrirá jamás esa estupidez contemporánea de mantener una conversación con otra persona mientras tiene los auriculares de la música instalados en las orejas.

sábado, 3 de agosto de 2013

Elegancia 63




A la persona elegante ni se le ocurre mantener una conversación con los auriculares instalados en las orejas.

lunes, 3 de octubre de 2011

Auriculares



Estaba tan acostumbrado a ir con los auriculares puestos a todas horas que, primero, perdió el entendimiento y, luego, el oído.