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sábado, 16 de abril de 2022

Estafadores, estafados y el alcalde

 





  1. Cuando unos vulgares estafadores le roban a un Ayuntamiento, como el de Madrid, unos cuantos millones, no se lo roban al alcalde, sino a todos los ciudadanos. Los impuestos se pagan para que el alcalde y sus concejales los gestionen bien y financien con ellos los servicios públicos. Por tanto, la estafa no es al alcalde, sino a los ciudadanos, a los madrileños, esos que tienen una sanidad, una educación, una calidad del aire y una limpieza cada vez peores. La estafa es a los ciudadanos.


  2. No veo que los ciudadanos estafados protesten y pidan a estos pésimos gestores que dimitan para que otros más inteligentes y más honestos organicen las cuentas públicas. Esto puede deberse a tres causas: o los votantes de estos señores piensan igual que ellos, es decir, que están de acuerdo en que les estafen y que no les importaría enriquecerse con los fondos públicos, o no tienen la menor conciencia de lo que está ocurriendo porque ni se enteran ni quieren enterarse, o tienen el odio cegador a los adversarios metidos tan dentro que prefieren empobrecerse antes de que gobierne la izquierda. Mala situación, en todo caso, para los ciudadanos y buena para los de extrema derecha, que ven ciudadanos fácilmente manipulables.


lunes, 20 de julio de 2020

Rebrotes y educación



Comienzan los temidos (no sé si por todos) y esperados rebrotes del Covid-19. Según datos del Ministerio de Sanidad, un 15% de los casos aparecen entre temporeros que recogen la fruta, una actividad que se considera inevitable y que tiene difícil solución, como no sea la de no comer fruta y arruinar los campos. Más de la mitad de los rebrotes aparecen en fiestas familiares y en actividades de ocio nocturno, como botellones masivos, fiestas descontroladas en lugares cerrados, etc.

Si todos usáramos las mascarillas, mantuviéramos la distancia de seguridad y nos laváramos las manos con frecuencia, la enfermedad quedaría pronto controlada, pero no es esto lo que ocurre. ¿Por qué no ocurre?

En mi opinión, en el fondo de esta respuesta incívica hay un problema de educación que ya viene de hace bastantes años. Una persona educada es la que cumple las normas convenientes para que las personas vivan como seres humanos y para que la sociedad sea cada vez mejor.

Educar a una persona consiste no en decirle solo lo que tiene que hacer, sino en argumentárselo con claridad y en procurar desde pequeño que lo haga, para que adquiera el hábito, la costumbre de actuar bien. Esto solo se puede hacer en casa, en la familia, y empleando en ello tiempo y ganas.

Solo puede educar una persona educada, pero desde hace algunas generaciones esto no ocurre. Yo lo he vivido directamente en las aulas y, sobre todo, fuera de ellas. Sé que hay personas educadísimas y llenas de valores humanos, pero sé también que hay otras muchas en las que esto no ocurre.

¿Cómo vamos a esperar que cumplan las normas para prevenir la enfermedad personas que no escuchan, que insultan en lugar de razonar, que no admiten jamás que deben cumplir algo que no les apetece y que incitan a los demás a que hagan lo que les dé la gana? ¿Por qué nos encontramos con padres y abuelos que funcionan así? ¿Cómo vamos a esperar que sus hijos salgan preparados para vivir en una sociedad democrática y civilizada?

El problema de la Covid-19 tiene, como casi todo, un fuerte componente de educación. Mientras no se aborde en serio esto, los desastres triunfarán entre nosotros.

lunes, 13 de julio de 2020

Mascarillas



Tal como están las cosas, la ausencia o el uso caprichoso de la mascarilla dan un nivel, salvo en casos justificados por una enfermedad, de la estupidez humana.

viernes, 8 de mayo de 2020

Mascarillas



No llevéis mascarillas, que son muy engorrosas.
Las mortajas, en cambio, son comodísimas.