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domingo, 22 de septiembre de 2013

Buenas noches. La razón ausente





Tengo una impresión que me inquieta y que me desazona más de la cuenta. Es la de que me parece que vamos reduciendo de una forma alarmante el uso de la razón como criterio para plantear los problemas, para decidir su solución y, si no es demasiado aventurado decirlo, para vivir.

Eso de pararse a pensar, analizar lo que ocurre, distinguir sus elementos, prever las consecuencias de una posible acción y diseñar una estrategia eficaz me parecen asuntos de otros tiempos que nadie está hoy dispuesto a desarrollar. Nos abrazamos a lo simple como si lo complejo nos diera un calambre mortal. Salen así consignas tan reduccionistas y tan descabelladas que cualquier relación con la realidad parece imposible. Muchas de ellas son verdaderos bumeranes que terminarán haciendo daño a sus defensores, pero aún así, siguen adelante. Pasa en la política: “Todos los políticos son iguales” (como abriéndole la puerta al dictador que ponga orden en este maremagnum imposible). Pasa con la mujer: “Estas cosas son de mujeres” (y el machismo sigue así galopando). Pasa en la sociedad: “Ya se sabe que los catalanes, o los andaluces o... son...” (como si el que lo afirma los conociera a todos y éstos fueran clónicos) . Pasa en el amor: “Es que el amor es un sentimiento...” (y, por creerse eso tan ajeno a la razón, se meten en unos líos inhumanos que suelen degenerar en tragedias). Nos estamos acostumbrando a vivir basándonos en simplificaciones muy peligrosas, en reduccionismos que nos ocultan la realidad. Estamos fabricando un mundo falso lleno de cuentos irracionales, en el que cada vez vivimos peor y sin remedio.

Ni esta derecha gobernante tiene el menor interés en que nos pongamos a pensar, no se cosa de que nos enteremos de lo que ocurre, ni nosotros mismos parece que tengamos demasiadas ganas de hacerlo. Preferimos un mundo malo, lleno de chocheras, prejuicios, disparates y simplifaciones, a uno en el que, por lo menos, supiéramos lo que ocurre, aunque tuviésemos que ponernos a luchar para mejorarlo.

No me gusta nada la situación en la que estamos. Y mucho menos la que me parece ver que está viniendo. Me gustaría mucho estar equivocado. Buenas noches.