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miércoles, 6 de septiembre de 2017

Buenas noches. Normal



Tiene que quedarnos a todos bien claro que casi nada de lo que ocurre en España es normal. Nos están acostumbrando a aceptar las mentiras como si se tratase de la cotidiana salida del Sol. Estamos aceptando la explotación brutal y descarada con la misma naturalidad que admitimos que si soltamos una manzana, se cae. Nos van quitando cada vez más derechos y libertades y lo encajamos como quien oye llover. Tragamos las maniobras de los codiciosos, que quieren acaparar dinero como sea, y nos parece tan natural como que haga calor en verano. Nos están embruteciendo, nos están deshumanizando y, sin embargo, le damos mucha más importancia a lo que hagan el fin de semana el Real Madrid o el Barça. Cualquier día nos mandan al otro mundo, por una paliza o por una falta de servicios indispensables, y diremos algo así como que a alguno le tenía que tocar. Intentan cargarse la cultura, el sentido crítico y la educación y, mientras, nosotros andamos pendientes de lo que le pueda ocurrir a algún mindundi famoso. Han logrado que no nos demos cuenta ni de nuestra falta de conciencia de donde estamos ni de la dignidad que tenemos. Están triunfando y, de paso, se están forrando. No lo siento tanto por mí, que también, ni por la multitud de salvajes con la que me cruzo todos los días, sino por esa juventud que abarrota este mundo cada día más invivible y que posiblemente -ojalá esto no sea así- no haya visto en público lo que es una vida que pueda llamarse humana ni creo que tenga, a este paso, muchas posibilidades de verla. Me dan pena. Y me dan rabia, una enorme rabia y una tremenda repulsión, los ricos y los gobernantes que les obedecen, que nos han llevado a esta situación. Ya va siendo tarde para que reaccionemos ante el cambio climático, negado por ese impresentable de Trump y por multitud de ignorantes, adinerados o no, como él. No sé si será también tarde para que reaccionemos ante todas estas maniobras de embrutecimiento, de inconsciencia, de ignorancia, de desidia, de deshumanización y de marcha acelerada hacia la selva. 

Buenas noches.


jueves, 9 de mayo de 2013

Buenas noches. No quieren que pienses




No quieren que pensemos. No quieren que sepamos. No quieren que tomemos conciencia de lo que pasa, de lo que hacen, de cómo nos manejan. No quieren que esa parte indispensable de nuestra propia humanidad, la mente, se desarrolle como la de un ser humano normal. Nos quieren ignorantes, entontecidos, inconscientes, incultos y, a ser posible, que llevemos muy a gala nuestra incultura sin que tengamos la menor idea de lo que estamos haciendo. A los que tienen dinero, los ideologizan, les meten cuatro cosas convenientes en la cabeza y crean así un ser dócil a su imagen y semejanza. A los que no tienen dinero, ni eso. Les dan de comer fútbol, alcohol, velocidad, tele y ansias de tener, pero procuran que no piensen. Sobre todo, que no piensen. Y, por si acaso lo hacen, sueltan sin el menor apuro todas las mentiras que sean menester, del calibre apropiado y con la insistencia necesaria para que parezcan no tanto una verdad razonada, sino una evidencia. Todo lo que huele a humanidad, a racionalidad, lo destrozan. Se cargaron la Educación para la Ciudadanía, queda poquísimo de Ética, de Filosofía, pero mucha Religión, mucho situar el centro de atención en otros mundos, para así ellos poder manejar a su gusto éste.

Otro mundo es posible. Otros mundos son posibles, pero todos deben de estar aquí abajo. No te acostumbres a dar saltos tan altos hacia las estrellas, porque aquí abajo cada vez hay más mierda sobre la que puedes caer.

Reparte mucho cariño antes de dormir y hazlo bien. Te recomiendo, por tu bien y por el de todos, que procures pensar, no para creer, sino para intentar entender lo que está pasando. Buenas noches.