Sensitiva, de Miguel Blay y Fábrega.
Si hay una persona importante,
indispensable, en la vida de cualquier ser humano, esa persona es la
madre. Por eso, con cariño, le deseo a todas las madres que lean
esto un día y una vida llenos de buenos momentos, de alegría y de amor.
Aunque el origen de este Día de la
Madre es comercial, creo que conviene, como en cualquier “Día”,
reflexionar un poco sobre en qué consiste ser madre y si hay que
prepararse o no para ser madres.
Ya ha nacido el bebé. Es un ser humano
pequeñito, encantador y absolutamente necesitado de cariño y de
atenciones, sin las que sería imposible que viviera. Yo, si fuera
madre o quisiera serlo, me plantearía algunas preguntas. Por
ejemplo, lo tengo que educar, porque todos nacemos “en bruto” y
tenemos que aprender y acostumbrarnos a vivir en sociedad como seres humanos. Y eso
¿cómo se hace? ¿de cualquier manera? ¿lo hacen ellos solos? ¿hay que
conocer cómo evolucionan los niños para poder tratarlos
adecuadamente en cada momento? ¿hago yo con mi hijo lo mismo que
hizo mi madre conmigo hace ya unos cuantos años? ¿lo acostumbro a
razonar o le dejo hacer lo que le apetezca? ¿le hago ver desde
pequeño que todos somos iguales y que no hay que discriminar a las
chicas o creerse superior a ellas? ¿les regalo muñecas a las niñas
y camiones a los niños? ¿los visto de rosa y azul? ¿le acostumbro
a creer que ser libres es hacer lo que a cada uno le dé la gana o
que consiste en ser capaz de hacer lo que en cada momento “debe”
hacer? ¿lo llevo a la iglesia para que lo adoctrinen allí o espero
a que sea mayor y que vaya él o ella si quieren? ¿lo llevo a una
escuela en la que le hablen de la realidad o solo de una parte de la
realidad? ¿cuido su sensibilidad? ¿le muestro valores positivos,
humanos, que crean un mundo mejor, o dejo que haga lo que quiera?
¿leo para que lea o estoy todo el día con el móvil para que luego
lo estén él o ella también? En fin, que ojalá el día de hoy
transcurra en un intercambio alegre de amor entre madres, hijos e
hijas, pero que en algún momento de algún día, hagamos el muy
humano acto de racionalizar lo que hacemos.
A ningún centro comercial se le va a
ocurrir crear el “Día de los hijos”, porque no les sería
rentable. Pero los hijos también deberían razonar sobre cuál es su
papel y su actitud en su relación con una persona que les dio la
vida y el amor necesario para sobrevivir.