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martes, 31 de enero de 2017

Buenas noches. Discriminaciones


Conozco a padres y madres que intentan que sus hijos se instruyan en espacios en los que no hay inmigrantes, ni pobres, ni personas diferentes, ni chicos -si son chicas- ni chicas -en el caso de los chicos. Creen que así van a conseguir una educación mejor para ellos, pero lo que logran es que luego no estén preparados para vivir humanamente en un mundo real y que tengan que sobrevivir discriminando. 

Buenas noches.


martes, 4 de septiembre de 2012

Gobierno de España, cómplice




No pasa un día sin que este Gobierno de España haga, al menos, un disparate. Y, además, lo hace con un secretismo, una falta de información y una prepotencia que asustan.

Ayer, al parecer, llegó a un peculiar acuerdo con el Gobierno de Marruecos para expulsar a los inmigrantes que habían ocupado la Isla de Tierra. Nadie sabía las características de tal acuerdo. De madrugada, no sé si con alevosía, pero sí con nocturnidad, los inmigrantes fueron evacuados y la mayor parte de ellos, entregados a Marruecos. Cuentan las crónicas que, a renglón seguido, los gritos de angustia y de dolor de estos pobres hombres eran estremecedores. Alguna ONG informó que en estos casos, los soldados o policías marroquíes lo que hacen es moler a golpes a los inmigrantes hasta romperles los brazos, las piernas o la mandíbulas y abandonarlos luego en el desierto.

Este Gobierno de España, con todas sus encomendaciones a la Virgen del Rocío y al resto de Vírgenes sagradas, con su afán de gobernar como Dios manda, con el silencio asqueroso de su amada Iglesia Católica, con el desprecio por los seres humanos que es ya habitual en sus actuaciones y con la desfachatez de la que hace gala en todo aquello que hace, debería saber que este era el destino de los inmigrantes si los entregaba a Marruecos. Si no lo sabía, debería dimitir en pleno por exceso de ineptitud. Y si lo sabía, como parece más lógico, se convierte en cómplice de un trato brutal, cruel e inhumano, del que, como español, me avergüenzo.  

domingo, 10 de octubre de 2010

Malos olores / 3


Fotografía tomada del diario Público

Recuerdo a Kant expresando su admiración y su veneración al reflexionar sobre el cielo estrellado que encontraba encima de él. Leo en la siempre serena y edificante columna de Manuel Vicent en El País de hoy domingo, titulada Galaxia, que la Vía Láctea mide 100.000 años luz de largo por 20.000 años luz de ancho y que en ella puede haber 40.000 millones de planetas habitables como el nuestro. Una inmensidad frente a la cual la soberbia, el recurso a la violencia y la intolerancia del hombre no son más que caídas en el ridículo. Y aparece ante mis ojos un tipo llamado Josep Anglada, lider, al parecer, de un partido ultraderechista catalán, que con la cara como de un león selvático, la mirada de quien tiene peligrosamente claros unos prejuicios disfrazados de pensamientos y la boca como si ocultara el cañón recortado de un trabuco por donde pudiera  salir una carga incendiaria en cualquier momento, lanza al aire lo peor que lleva dentro: 
“Nos va a tocar a los valientes expulsar a los musulmanes de nuestro país”. 
En su iracunda ignorancia no entiende nada de la inmigración y confunde, como tantos, a los inmigrantes árabes con los musulmanes, como si quisiera dar lugar a una nueva guerra de religión. En el Día de la Salud Mental, valiente tufo echan estos valientes. 

jueves, 6 de mayo de 2010

Pañuelo / 6


Ves con los ojos, pero miras con tu biografía. Tu mirada, la parte de la realidad en la que te fijas, la interpretación que haces de los datos que tu vida te ofrece en cada momento, es fruto de todo lo que has hecho con tu existencia a lo largo de tu historia. Puede que tu mirada esté limpia, pero es posible también que esté llena de prejuicios, de actitudes que no te has parado a pensar si son razonables y justas o no, de fijaciones que te has ido fraguando porque tu cobardía o tu pereza o tus errores inadvertidos te han llevado a ello, de creencias en abstracciones, en meras opiniones que tú te has tomado por definitivas. Es posible que juzgues con excesiva facilidad. A veces el yo lo pide y para sentirnos superiores, sin serlo, nos dedicamos a juzgar sin criterio a los demás. En realidad, somos un continuo ir haciéndonos, una permanente puesta en tela de juicio de nuestras ideas. Y si no lo crees, lee este precioso texto, tomado de internet, que me ha enviado mi amigo Eduardo Redondo, un espléndido ser humano que cree que el sentido de su vida está en irse a vivir, a convivir, con los pobres de la favelas de Brasil.

Lo pongo aquí, como me sugiere él, relacionado con el tema del pañuelo. Cuando juzgues a alguien que lleve un pañuelo o una prenda cualquiera o que sea como sea, acuérdate del negro africano y de la rubia alemana.

Estamos en el comedor estudiantil de una universidad alemana. Una alumna rubia e inequívocamente germana adquiere una bandeja con el menú en el mostrador del autoservicio y luego se sienta en una mesa. Entonces advierte que ha olvidado los cubiertos y vuelve a levantarse para cogerlos. Al regresar, descubre con estupor que un chico negro, probablemente subsahariano por su aspecto, se ha sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja. De entrada, la muchacha se siente desconcertada y agredida; pero enseguida corrige su pensamiento y supone que el africano no está acostumbrado al sentido de la propiedad privada y de la intimidad del europeo, o incluso que quizá no disponga de dinero suficiente para pagarse la comida, aun siendo ésta barata para el elevado estándar de vida de nuestros ricos países. De modo que la chica decide sentarse frente al tipo y sonreírle amistosamente. A lo cual el africano contesta con otra blanca sonrisa. A continuación, la alemana comienza a comer de la bandeja intentando aparentar la mayor normalidad y compartiéndola con exquisita generosidad y cortesía con el chico negro. Y así, él se toma la ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan paritariamente del mismo plato de estofado hasta acabarlo y uno da cuenta del yogur y la otra de la pieza de fruta. Todo ello trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidas por parte del muchacho, suavemente alentadoras y comprensivas por parte de ella. Acabado el almuerzo, la alemana se levanta en busca de un café. Y entonces descubre, en la mesa vecina detrás de ella, su propio abrigo colocado sobre el respaldo de una silla y una bandeja de comida intacta.

Dedico esta historia deliciosa, que además es auténtica, a todos aquellos que, en el fondo, recelan de los inmigrantes y los consideran individuos inferiores. A todas esas personas que, aun bienintencionadas, les observan con condescendencia y paternalismo. Será mejor que nos libremos de los prejuicios o corremos el riesgo de hacer el mismo ridículo que la pobre alemana, que creía ser el colmo de la civilización mientras el africano, él sí inmensamente educado, la deja comer de su bandeja y tal vez pensaba: Pero qué chiflados están los europeos”.


viernes, 12 de marzo de 2010

Mujer


Ya celebramos el día de la mujer y procuramos remover nuestras conciencias en relación con la situación de las mujeres en el mundo, en nuestro mundo.
Sin embargo, los problemas de las mujeres siguen ahí y vamos a procurar estar nosotros también ahí.
Hoy traemos un texto terrible que se ha hecho célebre en Internet. Se llama Dios es negra y sin papeles. Está escrito poir Helena Malena Garzón. Dice así.

Imagina que diste a luz el domingo pasado en un hospital público marroquí. Un niño precioso.

Imagina que te dieron el alta al día siguiente, lunes.

Imagina que volviste a casa, cansada, sangrando del post-parto, con dolores aún en un útero que lucha por volver a su sitio.

Imagina que en casa te está esperando tu niña de dos años y dos meses y tu pareja.

Imagina que esta mañana mientras bañabas al bebé comenzaste a ver que le costaba respirar.

Imagina que corriste al hospital público marroquí.

Imagina que te dijeron que no podían atenderte.

Imagina que fuiste dos veces.

Imagina que la tercera vez tu bebé dejó de respirar casi en la puerta del hospital.

Imagina que pediste auxilio por tu bebé muerto.

Imagina que se lo llevaron a la morgue del hospital.

Imagina que a ti, a tu niña de dos años y dos meses y a tu pareja os llevaron a comisaría.

Ahora imagínate retorciéndote de dolor en las entrañas, el dolor agrio de la muerte de tu hijo, el dolor de un útero que te recuerda recién parida, el dolor de una leche que sube a tus senos duros como piedras. Pero imagínate NEGRA, imagínate AFRICANA, imagínate POBRE, imagínate SIN PAPELES.

Estás sentada, doblada sobre tu vientre en aquel sucio despacho de policías que van y vienen y te hablan en una lengua que no entiendes. Allí te miro e intento traducirte las preguntas que me parecen estúpidas, crueles e inhumanas.

Quieren saber qué hacéis en su reino, cómo habéis entrado y cuánto tiempo lleváis aquí. Quieren saber cómo os llamáis, cómo se llaman vuestros padres y porqué habéis venido.

Tu pareja grita y pide piedad. Sabe que todas las preguntas van dirigidas a justificar una deportación al desierto. Tu pareja grita y te tranquiliza llamándote "honey".

Tu niña sonríe, juega con su gorro y canta "haleluya".

La policía busca un intérprete de árabe a inglés para hacer el parte y llevaros a Tribunal.

Me dices que si te deportan al desierto y allí te violan no crees que aguantarás el dolor, que aún estás recién parida.

Un policía se me acerca y me pregunta: ¿Por qué hacéis esto? ¿Por placer? Este amable policía llama "esto" a acompañar a unos padres sumidos en el dolor, a comprar algo de comida para una niña que lleva todo el día sin probar bocado y a intentar traer un poco de humanidad o al menos de buen trato a esa puñetera comisaría.

Entonces le miro, me horroriza su frialdad, y le contesto, lo hacemos por amor. Veo en él a esos seres que comen, cagan y hacen de policía para poder seguir comiendo y cagando. Siento lástima.

Detienen a tu pareja en comisaría y me dicen que como caso humanitario te dejan dormir en casa. Mañana tienes que pasar el Tribunal junto a tu marido.

Te hundes. Es la primera vez que te veo enderezar ese vientre que te duele. Gritas y lloras hasta que un policía te manda callar.

No lo soporto, me puede la escena y le pido por favor que entienda que tu hijo ha muerto hoy, que estás recién parida, que te duelen las entrañas.

Me responde con desprecio que en este reino hay unas leyes, que aquí se hace lo que dice el procurador del rey y que tú eres una NEGRA CLANDESTINA.

Mañana iremos al Tribunal, mañana un hombre de este reino decidirá si te tiran a ti y a tu niña al desierto de madrugada. A partir de ahí la suerte decidirá si serás violada, si tu hija será raptada o por qué no violada también.

Imagínate que todo eso te ha pasado hoy.

Imagínate que a todas nos duelen sus entrañas.

Imagínate que a todas nos duelen nuestras entrañas.

martes, 3 de marzo de 2009

Limpiando la mesa / / ¿(Des)integración?


No se nota mucho en la mesa la limpieza que estoy efectuando mediante la eliminación de periódicos antiguos. Pero hay que perseverar. Le toca el turno hoy a El País del 30 de diciembre de 2008. Aparece en él un amplio artículo titulado ¿Y un ecuatoriano en La Moncloa?. En él se trata de la participación de los inmigrantes en la política. El tema se suscita después de que Barack Obama, un afroamericano, haya sido elegido presidente de los Estados Unidos de América. Quiero entresacar aquí algunos de los datos que se aportan en él.

En los últimos 20 años han llegado a la Unión Europea más de 20 millones de inmigrantes procedentes de África, América Latina y Asia.

En el Reino Unido hay 15 diputados negros. En Italia, 1. En Francia, 1.

Cualquier persona que haya nacido en los Estados Unidos adquiere la nacionalidad de manera automática. En Italia, los hijos de extranjeros tiene que esperar a cumplir los 18 años. En Alemania hay 2,5 millones de descendientes de turcos, pero sólo 800.000 tienen pasaporte alemán.

En el Gobierno francés hay 3 mujeres de origen africano, que son Rachida Dati, ministra de justicia de origen marroquí, Fadela Amara, secretaria de Estado, de origen argelino, y Rama Yade, también secretaria de Estado, de origen senegalés.

En el Parlamento español no hay ningún inmigrante, pero sí los hay en los autonómicos, en donde hay una colombiana, un marroquí y dos de etnia gitana.

En 13 países de la UE los ciudadanos extracomunitarios no pueden votar. En el resto, pueden hacerlo con algunas limitaciones, pero sólo en las elecciones municipales.
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sábado, 27 de septiembre de 2008

Paseando por la vida / 1

Me propongo poner aquí algunas de las cosas que te vas encontrando por la vida, que son tan reales como las demás, pero que no suelen aparecer en ninguna parte, tan sólo en la realidad. Pero no se habla de ellas.



Comienzo con un papel que encontré pegado en una parada de autobús en la Gran Vía de Madrid la noche del 13 de septiembre de 2008.





Como la foto está escasa de luz y puede que no se vea del todo bien, transcribo aquí su contenido:


Ruso de 45 años, gay, busca una persona para matrimonio para papeles.

No comento nada. Te dejo a ti que lo hagas si quieres.

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