Mostrando entradas con la etiqueta fútbol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fútbol. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de octubre de 2017

Buenas noches. Emociones



Hay aficionados al fútbol a quienes, en realidad, no les gusta el fútbol, sino que gane su equipo. Por eso van al estadio o al campo cubiertos de bufandas, camisetas y banderas que los identifiquen con quienes 'sienten' los colores de ese equipo. Se trata, fundamentalmente, de sentir, porque si su gozo fuera algo más racional, serían capaces de vibrar, por ejemplo, unas veces con la calidad del juego del Madrid y otras, con la que genera el del Barça, y no suele darse ese caso. Es una fuerte experiencia emocional la que desean tener.

Lo mismo ocurre cuando en el teatro o en el cine nos identificamos con un personaje determinado. Si este personaje sufre, lloramos con él; si tiene una gran alegría, nos alegramos con él. En ambos casos cedemos nuestra propia vida al personaje, que se apodera de nuestro corazón y hace que, aunque no lo deseemos, nos embarquemos emotivamente en un mundo que no es el estrictamente nuestro. Tanto en el fútbol como en el cine, cuando estamos tan identificados con el personaje o con el equipo, no estamos en situación de reflexionar, sino de sentir, de emocionarnos.

Cuando hacemos uso de una bandera nos situamos en una posición similar. Nuestro razonamiento queda en suspenso y nos sumergimos en el mundo exclusivo de los sentimientos y de las emociones. Queremos, entonces, que venza lo que nuestra bandera representa y que lo que las otras banderas simbolizan quede vencido. Tienen mucho más sentido las banderas en un mundo militar que en uno civil. A mí me parece que sería deseable que fuéramos capaces de pensar y de emocionarnos, pero sin banderas. 

Buenas noches.

domingo, 4 de junio de 2017

Buenas noches. Fumando




El pueblo sigue fumándose unos enormes canutos de opio, envueltos en papeles de diferentes colores, que se encienden con una pelota. 

Buenas noches.

jueves, 14 de abril de 2016

Buenas noches. Odio



Anoche tuve la oportunidad de ver en un bar los cinco últimos minutos del partido de la Champions entre el Atlético de Madrid y el Barcelona. Me fijé mucho en los clientes que observaban el partido por televisión. No vi pasión por el fútbol ni alegría por el buen juego ni por el resultado. Lo que vi fue odio. No manifestaban tanto el placer por la victoria de un equipo, sino odio hacia el otro. Contemplé varios cortes de mangas espectaculares, largos, vividos, llenos de nervio y de fuerza cuando un jugador fallaba un chut a puerta. Los envíos con referencias al culo de algún protagonista estaban llenos de vigor y de poderío, como si se desease que la toma tuviese lugar bien lejos. El resultado final fue celebrado con todo tipo de insultos e improperios hacia el equipo perdedor, como si en vez de jugadores de fútbol fueran delincuentes vestidos de corto. Si esto es lo que saca el fútbol de los adentros del ser humano, es que el ser humano tiene la mente hasta las trancas de porquería. Allí no parecía que hubiera defensores del fútbol ni de un equipo, sino rabiosos atacantes al equipo perdedor, de cuya derrota se alegraban con un entusiasmo feroz.

Esto me ayudó a entender algunas opiniones sobre política que veo también con demasiada frecuencia. Creo que son muchos los ciudadanos que no defienden una opción política, ni la votan por lo que proponga, sino que, aunque lo que dicen y hacen vaya en su contra, atacan con sus palabras y con sus votos al adversario, al que consideran un enemigo. El odio sale en el fútbol, en política y en cuando se deja alguna puerta abierta. ¡Cómo me gustaría que algunos ciudadanos me dieran su justificación ideológica, racional, de por qué votan a un partido! ¡Qué difícil lo veo! Creo que aquí seguimos yendo a la contra, sin defender unas ideas, ni siquiera descalificando las ideas del adversario, sino descalificando al propio adversario, odiando a los otros. ¡Y luego queremos pactos!

Me parece que sería muy bueno una limpieza a fondo de nuestras mentes.


Buenas noches. Besos y abrazos.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Buenas noches. Violentos




Estamos tolerando lo intolerable. A veces, incluso hay quienes les ayudan y les facilitan la vida. No me gusta llamarle radicales porque así se oculta lo que verdaderamente son: violentos. Defienden una manera de estar en la vida en la que no cabemos todos, sino sólo ellos. Frecuentan el insulto, la descalificación de los demás, la violencia, si lo creen necesario. Tienen unos afectos desmedidos por un equipo de fútbol y un odio sin control contra otros equipos. Psicológicamente son primarios, fanáticos, probablemente enfermos. No tienen ninguna ética mínimamente presentable, puesto que los otros son sus enemigos. Tienen mentalidad de potenciales delincuentes y, cuando se dan las circunstancias adecuadas, dan rienda suelta a su potencialidad. No han recibido -o no la han entendido- una educación para la convivencia o para la coexistencia en la sociedad. No entienden lo que significa vivir en sociedad ni que en la sociedad debemos poder vivir todos. Posiblemente tengan un problema afectivo de consideración que les ha llevado a esa pésima condición humana que exhiben. Valores humanos como la igualdad, el respeto, la tolerancia, la nobleza o la paz les son ajenos y lejanos. Son un peligro para la sociedad. Ni los dirigentes de los equipos de fútbol ni los gobernantes parecen estar al tanto de ese peligro o les da igual que exista o no saben qué hacer con ellos o no les interesa hacer nada. La estúpida y brutal lucha callejera de hoy en Madrid ha sido un mal trago y un mal ejemplo para muchas personas. La Delegada del Gobierno en Madrid ha admitido que no tenían información, cosa que, al parecer, sí tenían en A Coruña. No ha dimitido. Seguramente que si hubiese sido una manifestación de protesta contra este Gobierno cruel y en favor de la igualdad o de los pobres, sí se hubiese informado convenientemente. Los dirigentes de los equipos de fútbol se lavan las manos como si no fuera con ellos. Los responsables de la educación no se apresuran a incluir estos asuntos en los planes de estudio. En los medios de comunicación no sale nadie aleccionando a los ciudadanos para que estas barbaridades no sucedan. Nadie se preocupa de estas peñas -bandas de delincuentes violentos- que pululan alrededor de los equipos de fútbol. Aún creen que el fútbol es un mero deporte. Entre los violentos, los golfos, los ricos, los que se creen que son ricos y los incompetentes, da pena ver este país. 

Buenas noches.

domingo, 15 de junio de 2014

Lo que veo cuando miro. El humo del fútbol




Por si el humo del fútbol ciega los ojos de tu mente, te recuerdo que seguimos estando en manos de un Gobierno enviado por los ricos y poderosos para que organice el Estado de manera favorable para sus intereses; que este Gobierno se ha dedicado a dar lecciones de moral cuando su partido tenía una Caja B como un templo y una inhumanidad en las mentes de sus integrantes que asusta; que han llegado al poder gracias a unos votantes que son como ellos y a unos abstencionistas que siguen sin enterarse de lo que hacen; y que siguen en sus trece y que el peligro permanece. No todo en la vida son goles.

domingo, 25 de mayo de 2014

Hoy también hay fiesta



Ayer fue un día que empezó mal para mí y que terminó bien. Final de la Champions. El fútbol es un espectáculo enorme, aunque tenga enchochada a media humanidad, a la que hace confundir el vivir con ganar los partidos. Muchas veces el árbol del fútbol no nos deja ver el bosque de lo que realmente ocurre, a pesar de lo cual es un gran espectáculo. El de ayer fue un día de fiesta deportiva.

Vi el partido en un bar repleto de gente. Cuando llegamos, a eso de las ocho, ya no había sitio, pero, sorprendentemente, un poco antes de empezar se fueron varios asistentes, porque preferían verlo en la paz de su casa, decían. Pudimos tomar asiento y todo. Sin el menor asomo de misericordia y sin que se les pasase por la mente que además de ellos había más gente allí, se nos pusieron delante dos individuos, uno de ellos con melena, que no paraban quietos y que nos obligaban a hacer ejercicios de gimnasia sueca con el cuello. Cada gol del Madrid lo celebraba el más alto de los dos subiéndose a la banqueta y agitándose todo él hasta que la fiebre sobrevenida se le pasaba. A la derecha se colocaron dos chicas, una de cada equipo, que no paraban de hablar. Y si digo que no paraban es que no hacían ni pausas para los puntos o las comas.

Desde donde estaba no se podía ver el partido de manera que se distinguieran las tácticas que usaban, ni siquiera muchas veces quién tenía la pelota, pero había un ambiente colectivo de día de fiesta, de alborozos alternativos. Cuando al final ganó el Madrid, pusieron el himno del Atlético, el que canta Sabina, y todo el mundo se lo tomó bien, porque me pareció que nadie se molestaba demasiado por que ganase uno u otro equipo. Me dio pena la cara de los jugadores y de los seguidores del Atlético al final. Quizás no se merecieron una derrota tan abultada. Yo los llamé obreros durante el partido, porque me pareció que trabajaron mucho más que los señoritos tan bien pagados del Madrid, pero el gol de Ramos hizo mucho daño, como lo había hecho antes el de Godín. Ahí me pareció que se desfondaron y fue cuando la calidad se impuso al esfuerzo.

Al son del Viva España, la gente comenzó a bailar cuando terminó el partido y las camisetas rojiblancas empezaron a desaparecer. Nos despedimos de las chicas charlatanas y de un simpático asistente al que se le había subido a la cabeza el triunfo y la cerveza y nos fuimos yendo poco a poco.


No sé si hoy habrá personas que, llevados por la emoción de ayer, se olvidarán de que es día de votaciones y de que nos conviene votar. No hace mucho, un mal voto y una abstención extraña generaron mucho daño en la sociedad. A ver si hoy se puede remediar algo la situación y la calle se convierte en otra fiesta en la que podamos ganar todos. Porque hoy es también día de fiesta, de fiesta democrática.

sábado, 24 de mayo de 2014

Buenas noches. Fútbol



Para Lucía.

A mí me gusta el fútbol. Disfruto con el esfuerzo de los jugadores, con la técnica que emplean, con la estrategia, con las jugadas tácticas, con la velocidad en el juego. Por algún motivo que desconozco, prefiero que gane el Madrid, pero disfruto cuando el Barça juega como jugaba o cuando el Atlético le echa coraje y fe a su juego o cuando cualquier equipo juega al fútbol con arte. Creo que, cuando lo que gusta es el fútbol, hay que felicitar a los que juegan bien, sean del equipo que sean, y no defender a capa y espada al equipo preferido sólo porque sea el que a uno le gusta. Me parece que hay que tomarse el fútbol como una distracción transitoria y no como una parte fundamental de la vida. No se puede atender mal a un cliente ni pasarse un día de mal humor porque haya perdido un equipo de fútbol. ¿Qué pobreza de vida es esa? Aunque parezca que ya no lo es, el fútbol es un deporte y en el deporte deben brillar la nobleza, el respeto a los jugadores y a los árbitros, el reconocimiento del valor del adversario, la deportividad, el esfuerzo y la inteligencia. Si el fútbol, en lugar de hacernos más humanos, nos embrutece, deberíamos dejar el fútbol. Buenas noches.

martes, 25 de marzo de 2014

Lo que veo cuando miro. La de dios




España es un país en el que si se muere un expresidente, se monta la de dios; si pierde un partido de fútbol un equipo grande, se monta la de dios; si a algún mindundi se le ocurre montar una bronca en la tele, se monta la de dios; si te ponen una multa, se monta la de dios. La de dios es un montaje de mucho cuidado, pero suele durar un día o dos y luego se olvida, porque cada poco se monta la de dios por algo.


Y, sin embargo, si sigue habiendo seis millones de parados, si la brecha entre ricos y pobres sigue aumentando, si la educación está de pena, si la sanidad está de muerte, si la justicia está de risa triste, si la juventud tiene las puertas cerradas, si el país y los paisanos van un poco más atrás cada día, ni se monta la de dios ni la de nadie. Aquí, para que no pase nada, tienes que hacer una muy gorda, porque si lo que te ocurre es una trivialidad, como morirte o decir una estupidez, entonces se monta la de dios. Buenas tardes.

sábado, 17 de agosto de 2013

Buenos días. Lo de ...

Lo de Gibraltar tapa lo de Bárcenas. Lo de Bárcenas tapa lo del paro. Lo del paro tapa lo de la sanidad. Lo de la sanidad tapa lo de la educación. Lo de la educación tapa lo de la violencia de género. Lo de la violencia de género tapa lo de la destrucción de las estructuras del país. Lo de la destrucción de las estructuras del país tapa lo del fútbol. Lo del fútbol tapa lo de Gibraltar. Lo de....

Buenos días.

viernes, 19 de octubre de 2012

Mirando por la ventana. Viento




El fútbol y la tele te comieron la vida y te dejaron tan débil que te doblabas ante cualquier viento que apareciera.

domingo, 9 de octubre de 2011

El arte de gritar

Artículo de Juan Villoro publicado en El País de 19 de julio de 2011


El fútbol es un estupendo pretexto para el alarido. La misma persona a quien su esposa le reprocha "¿por qué no dices nada?, ¿es que no me escuchas?", toma las llaves y se va a rugir a un estadio... Puedes ver el artículo completo aquí.

viernes, 12 de agosto de 2011

Letras que hago mías. El fútbol se lo robaron a la gente







César Luis Menotti es una de las personas más inteligentes entre las que habitan en el mundo del fútbol. El 11 de julio de 2011 el diario El País publicó una espléndida entrevista que puedes ver aquí. Entresaco algunas de las ideas que expone en ella Menotti.


El fútbol es el único lugar donde me gusta que me engañen. El fútbol son tres cosas: tiempo, espacio y engaño. Pero no hay tiempos, no se buscan los espacios y ya no me engañan nunca; me aburro de una manera que tengo la sensación que eso que llaman fútbol es otra cosa. Yo digo que el 99,9% de los entrenadores viven envidiando el juego del Barcelona. Todos quisieran ser Guardiola. Pero la mayoría no sabe cómo se hace.

P. Él dice que con buenos jugadores...

R. No, eso se lo come un pelotudo, yo no. Esto no es un señor que se para en la línea y dice: tocar, tocar y tocar, y que como son buenos le hacen caso. Lo de Guardiola es muchísimo más difícil que todo eso. Es producto del entrenamiento, de ideas claras, de saber hacerse comprender y ganar adeptos... Quedó demostrado que Guardiola es más importante que sus jugadores. Él dice lo contrario, claro... ¡qué va a decir! ¿Soy el mejor? Tampoco se lo cree. Pero vamos a revisar quién era Piqué antes de Guardiola, quién era Pedro, quién era Busquets. Ni siquiera Iniesta era titular, era discutido. Ahora son unos fenómenos. Lo cierto es que tuvo un punto de suerte.

P. ¿Por?

R. Encontró un camino facilitado por Rijkaard, eso es cierto. A veces, el entrenador que sale te deja unos líos tremendos. Rijkaard, en ese sentido, le dejó algo hecho. Pero, por encima de todo, está el convencimiento. Siempre digo que un gran director puede hacer una gran orquesta con grandes músicos y con músicos normalitos conseguirá una orquesta afinada que se escuche bien.

P. Entonces lo de los futbolistas...

R. Nada, mentira que Guardiola sea Guardiola por los jugadores que tiene. Es mentira. Tuvo a Eto'o, tuvo a Henry, tuvo a Ibra, ahora tiene a Villa... Y por el lateral izquierdo han pasado cuatro o cinco, a Mascherano le usa de central... Lo de Guardiola es muy serio y me provoca una envidia tremenda a mí también. (...)

P. Estaba hablando de la importancia del entrenador.

R. Eso es, quería hacer un reconocimiento muy profundo del valor del entrenador. Es como el profesor, ¿qué influencia han tenido los profesores? Depende. Si eran buenos enorme, al 99%. Si eran malos, una mierda. Odié las matemáticas porque durante tres años me amargaron la vida tres profesoras a cual más idiota... Pero me enamoré de la química porque el profesor llegó el primer día fumando, llenó el pizarrón de fórmulas y nos dijo: "Esto se lo tendrían que aprender para el martes. Pero es imposible". Y nos dijo: "Esto es para que sepan que la vida es como la química: hay que interpretarla". (...)

P. ¿En Argentina no existiría una figura como Guardiola?

R. No, Guardiola hay uno, pero llegado el caso, no le dejarían existir. Lo asesinarían antes. Aquí lo que hay son Mourinhos o tipos como él, que solo piensan en ganar y cuando pierden no es culpa suya; los conocemos hace mucho tiempo. Vaya personaje. Tiene unas contradicciones muy grandes. Hace poco, un amigo se fue a España y asistió a los entrenamientos de Mou. También fue a ver los de Pep. Me dijo que no entrenan tan distinto, que es muy parecido lo que hacen, que Mou entrena muy bien. Conceptualmente son muy parecidos. Pero en el campo, a la hora de la verdad, no tiene nada que ver. Mourinho hay muchos, Guardiola hay uno solo... El Barça y la selección española han hecho un gran bien al fútbol, se lo agradezco. Al final, Luis Aragonés decidió ser torero y no toro. Dije eso una vez que España se debía definir y se enojó, pero a mí Luis me cae muy bien... (...)

P. Usted se reunió con Pep hace unos años, cuando quería ser entrenador. ¿Qué descubrió en él?

P. Una cosa que le hacía diferente: el vino aquí con la idea muy clara, no vino como otros buscando que yo les llenara de inspiración, les dijera qué camino seguir como si fuera un Mesías... Vino con su idea y se fue con su idea. Estoy aburrido de hablar con entrenadores jóvenes que vienen a buscar la verdad. Pep no vino buscando que le dijéramos cómo se hacía. Él ya lo sabía. Me preocupa porque ahora le están esperando para dispararle... (...)

El fútbol es como la vida, no te levantas a las seis de la mañana y te pones a buscar a la mujer de tu vida. La encuentras o no. Cada vez que la tocan, quieren ganar el partido. Es terrible, una verticalidad, un espanto. Para qué queremos un enganche si no tenemos a quién asistir. En el Barcelona hay asistidotes que tienen a quién asistir. Hay mas pases que goles. Y de eso se trata, de pasarse la pelota. No es tan difícil. Yo sé que tiene buenas intenciones Batista, pero...

P. Le piden que juegue como el Barcelona.

R. Imbéciles. ¿Qué se creen, qué es muy fácil cantar como Serrat? No, es imposible ¿Sabés que me llamó nada más salir del hospital? Le quiero mucho, ¡pero me retó el tipo! Me dijo, ¿oye viejo, por qué no dejás de joder y te dedicas a hacer algo mas importante en la vida que fumar?

P. ¿Y le hizo caso?

R. No fumo y estoy intentando escribir un libro en base a lo mucho que he escrito y a las entrevistas que guardo. No sé que saldrá, igual descubro los misterios del fútbol...



lunes, 12 de julio de 2010

El Mundial


Foto tomada de El País.

Ha sido un ejemplo de buen trabajo, de saber hacer, de tesón, de buenas maneras, de poner en práctica valores positivos. Así, la alegría sale sola. Enhorabuena al equipo de España de fútbol. El juego sucio de Holanda es mejor olvidarlo.

lunes, 21 de junio de 2010

Catedráticos


Lo bueno que tiene el Mundial de fútbol es que te metes en cualquier bar a tomar un vino y, como estén dando un partido, aparece un nutrido grupo de catedráticos que, al no estar reconocidos ni por Harvard ni por su cuñada, necesitan hacer ver ante la multitud de la media docena de parroquianos de la barra sus amplios e incontestables saberes. Los hay de Estrategias infalibles, de Tácticas goleadoras eficaces, de Sistemas de entrenamientos mucho mejores, de Lo que tenía que haber hecho y de Ya te lo había dicho yo mucho antes. Suelen salir a la luz cuando más falta hacen a la causa, esto es, cuando pierde el equipo que se esperaba que ganase. Haz la prueba. Si esta noche empieza a perder España –ojalá el destino no lo tenga contemplado así-, sal rápidamente a la calle y entra en cualquier bar. Seguro que ves allí a todo el Claustro reunido y emitiendo informes definitivos para salvar la situación. Es lo que tiene el fútbol.


domingo, 16 de mayo de 2010

Enhorabuena


Enhorabuena al Barça. Ha sido, sin duda, el mejor.

Fútbol


Esta tarde acaba la Liga de fútbol y no sé si es el momento más oportuno para formular estas preguntas, pero es cuando se me han ocurrido.

¿A ti qué es lo que te gusta, el fútbol o que gane tu equipo? No tiene nada que ver una cosa con la otra.

El fútbol ¿une o separa?

El fútbol ¿es un deporte, un espectáculo, un negocio, el opio del pueblo o un poco de todo?

¿Por qué en el rugby al árbitro se le trata de señor y en el fútbol, de cualquier manera?

Por mi parte, que gane el mejor.

jueves, 1 de octubre de 2009

Préstamos / 4


El sábado 26 de septiembre de 2009 insertaba el diario El País una carta al director firmada por Vicente Pérez Masedo, de Madrid. Se titulaba Una biblioteca menos. Apunté la cita con ánimo de traerla aquí porque me parecía muy interesante. Al día siguiente fui a buscarla al archivo del periódico y no la encontré. La busqué en Google y obtuve el mismo frustrante resultado. Así que la he tenido que copiar. Ignoro a qué se debe la desaparición. Dada la actual línea editorial del diario, que ya ha recibido algunos avisos, y su poca atención al cuidado de su credibilidad, no sé qué habrá podido ocurrir.

Aquí está el texto:

La señora Esperanza Aguirre, tan abrumadoramente dolida por el bajo nivel educativo y cuya brillante solución consiste en colocar una tarima a los profesores, se dedica mientras tanto, siguiendo su sincera preocupación por la cultura, a cerrar bibliotecas. Vivo en el barrio de Ventas de Madrid. Tengo 45 años. Desde mi infancia existía la biblioteca Menéndez Pelayo, en la plaza América Española, junto al colegio Santa Susana y dependiente, ahora, para desgracia de todos, de la Comunidad de Madrid. La biblioteca era patrimonio vivo y profundo del barrio. Allí los chicos del barrio han estudiado, de allí han sacado sus primeros libros. Era una biblioteca siempre llena, igual de gente joven que de gente mayor. Desde agosto ya no existe porque la Comunidad de Madrid la ha clausurado.

¿Qué se puede esperar de un gobernante que se dedica a eliminar bibliotecas? ¿Cuál es el siguiente paso? ¿Quemar libros en las plazas? No lo sé. Pero sí sé el nombre de la persona a la que le molestaba que existiera una biblioteca y la ha cerrado: Esperanza Aguirre.

Por cierto. En la página siguiente del diario se lee bajo el titular de un artículo firmado por el catedrático de Filosofía de la Universidad de Barcelona, Manuel Cruz, lo siguiente:

El problema sobreviene cuando la gente se emociona más ante los colores de su equipo de fútbol que ante el sufrimiento ajeno. Y es aquí donde, por desgracia, estamos.

Para pararse un poco y pensar.

viernes, 15 de mayo de 2009

Jugar o ganar


Hay quien ve el fútbol como un procedimiento, entre muchos otros, de creación colectiva de belleza. Otros lo ven como una excusa para que un equipo, al que por algún oscuro motivo le han entregado su alma, gane todo lo que se pueda ganar. Estos no buscan tanto la belleza, sino la victoria. Posiblemente hayan proyectado su debilidad en un equipo de fútbol, como otros lo hacen en un partido político o en un torero de más o menos postín. Creo que, actuando así, han cometido la vulgaridad de renunciar al disfrute de la belleza, lo cual es una de las mayores tonterías que puede realizar un ser humano. La belleza suele ser el último clavo al que se agarra el que ya no tiene otra cosa a la que agarrarse. Renunciar de entrada a la belleza es como subirse a una avioneta y no querer llevar consigo un paracaídas.

.

domingo, 29 de junio de 2008

El fútbol y la elegancia


Hay veces que las palabras se deforman por un uso inadecuado. Es lo que pasa, por ejemplo, con la palabra elegancia. Hay una opinión que, aunque es absurda, está enormemente extendida, según la cual una persona elegante es aquélla que va bien vestida y manifiesta, por tanto, un aspecto lujoso y exclusivo, a ser posible conseguido a base de dinero y del uso de marcas afamadas. Sin embargo, los aparentes creadores de esta elegancia, los diseñadores, no están en absoluto de acuerdo con esta manera de convertir en supuestamente elegante a un zoquete redomado. Por ejemplo, el modisto francés Emanuel Ungaro respondía así, en una entrevista para el diario El Mundo, a la pregunta sobre qué tiene que tener una mujer para gustar:

Tiene que tener alma, una vida interior que dé lugar al refinamiento que no procura el dinero. El refinamiento es una cuestión de educación, el lujo es cuestión de dinero. De ahí que podamos encontrar tantas veces una elegancia y un refinamiento exquisitos en los campesinos que no han abandonado nunca su tierra. ¡Qué elegancia al hablar! ¡Qué elegancia en sus silencios! (…) Es una actitud interior. La elegancia viene de dentro, no está en el hecho de vestir en las casas de Alta Costura. Si la mujer es mentalmente elegante, lo que lleva tiene una importancia muy relativa."

La elegancia radica lejos de la simple apariencia. Es más bien una actitud ante la vida que se expresa en la mirada, en la sonrisa, en la voz, en el gesto. Otro modisto, Oscar de la Renta, decía:

En contra de la opinión de muchos, creo que la elegancia es algo con lo que no se nace, sino que se desarrolla a lo largo de la vida y tiene que ver, sobre todo, con la disciplina con que se vive, y con la proyección personal.

Es, por tanto, un estilo de vida. Más que una mera manera de ser, es una manera de actuar que se deriva de la propia manera de pensar, que, si se distingue por algo básico, podríamos decir que es por saber desarrollar en cada ocasión un comportamiento profundamente humano, es decir, generalizable a cualquier ser humano, respetuoso con todos, favorecedor para la mayoría o, al menos, no molesto ni pernicioso. Es la forma en la que cualquier ser humano podría actuar sin que fuera calificada su acción de manera negativa.

Cualquier ocasión es buena para actuar de manera elegante. Por ejemplo, contemplando un partido de fútbol. Dentro de unas horas vamos a vivir un acontecimiento emocionante y hasta es posible que importante. Se va a jugar la final de la Eurocopa 2008 de Fútbol entre las selecciones de Alemania y España. ¿Cómo se puede ser elegante viendo un partido de fútbol?

Pues, en primer lugar, teniendo un poco de cuidado porque parece que el fútbol tiene fuerza suficiente para desatar las bajas pasiones y puede que eso nos lleve a actuar de manera gruesa y desagradable.

Una persona que de verdad goce con el fútbol tiene que encontrar belleza en el juego de los dos equipos contendientes, aunque sus preferencias estén inclinadas hacia uno de los bandos. Es imposible que un defensor del Real Madrid, por ejemplo, sea incapaz de encontrar buen juego en el Barcelona o en el Atlético de Madrid. Si esto es lo que le ocurre, es que no le gusta el fútbol y, más que un aficionado o un deportista, será un simple forofo pasional.

Un aficionado elegante aplaudirá al contrario cuando se lo merezca y no reservará sus elogios sólo a los aciertos de su propio equipo.

Ni el árbitro ni los jugadores serán nunca objetos de burla o de menosprecio por parte del espectador elegante. Ni que decir tiene que los insultos nunca serán sus medios de expresión, ni las descalificaciones ni los juicios groseramente parciales.

Un aficionado elegante será capaz de opinar y de sentir, pero sin gritar y sin intentar imponer sus argumentos a cualquier interlocutor. Por el contrario, tendrá siempre presente que es posible que la opinión del otro sea, por lo menos, tan acertada como la propia.

Y, por último, el elegante mostrará su cualidad, sobre todo, con el resultado final. Cuando su equipo pierda, felicitará a los defensores del equipo ganador y reconocerá el mérito de los vencedores. Y cuando su equipo gane, ni tendrá palabras de humillación para el rival ni hará ostentación de las bondades de su equipo, sino que sabrá mostrar la expresión del que sabe que aquello es un juego en el que unas veces se gana y otras se pierde.

La elegancia, en el fútbol y en todo, tiene que ver con la sencillez y con la sobriedad, que son muestra de una personalidad fuerte. Sólo el débil sobreactúa, pero entonces, pierde la elegancia.

Manuel Casal