viernes, 30 de septiembre de 2011

Sólo existe lo que no existe




Viene acostumbrándonos el PP a que su discurso se base en cosas que no existen. Es una treta muy interesante y muy eficaz para todos aquellos que van por la vida sin suficiente aviso y que se tragan con gusto trolas multicolores y muy aparentes, pero falsas como besos de Judas. En cambio, para quien se da cuenta de la burda maniobra, resulta descorazonador e insultante que unos políticos atenten contra la evidencia y contra la dignidad de sus oyentes con palabras tan poco ancladas en la realidad.

Pongamos algunos ejemplos. Las señoras Aguirre y Figar, gobernantas de la Comunidad de Madrid, haciendo gala de una torpeza ya antigua y sin medir las consecuencias de sus caprichos ideológicos, han diseñado unos recorte en la Educación madrileña con la excusa del ahorro, pero con el claro objetivo de desprestigiar hasta eliminar la enseñanza pública en la región. Cuando ves que en un instituto han prescindido de 6, 7 o 10 profesores, compruebas que los recortes, claro está, existen. Sin embargo, el discurso de estas señoras repite machaconamente que los recortes no existen, que sólo hay un aumento de horas en el trabajo de los profesores, lo cual te lleva a pensar en la ignorancia de estas gobernantas, en su torpeza o incluso en su mala fe. Lo que existe resulta que no existe, aunque su existencia resulte flagrante para todos. Oficialmente, lo que existe no existe, sólo existe lo que no existe. No existían tampoco profesores en las manifestaciones habidas en Madrid. Eran gentes de sindicatos, de los de las cejas, insultadores de peregrinos e indignados los que existían, pero los profesores no existían.

Tampoco existía opacidad en la nómina de la señora Aguirre, aunque nadie pudiera explicar la diferencia entre lo que decía y lo que cobrara. Tampoco aquí existía lo que existía. Como tampoco existe, a juicio de la inefable señora Botella, el aire sucio y contaminado de Madrid. Tampoco gozan de existencia los indignados del 15M. La existencia aquí se tiñe de camorristas y pendencieros, además de golpistas de Estado en potencia. O sea, que lo existe no es lo que existe, que, según los señores y señoras del PP, no existe, sino lo que dicen ellos que existe, que suele ser lamentablemente lo que no existe. Tampoco existe la corrupción. Esto lo afirman todos los del PP, particularmente cuando salen a la luz noticias de la Comunidad valenciana o de esa trama angelical llamada Gürtel, poblada de pobres víctimas de la injusticia existencial. Tampoco existen las mentiras con las que endulzan su existencia estos señores y señoras. En realidad, dicen, lo que existen son las mentiras de los otros, especialmente de los socialistas, que son unas mentiras enormes y cargadas de maldad.

La maniobra parece muy clara, aunque a muchos les resulte difícil de ver o de admitir. Y, además, es muy antigua. Se trata de crear una realidad nueva, distinta de la realmente existente. Esta realidad creada es la que interesa que exista, aunque no exista, a quien la fabrica e incluye en ella lo que le viene bien, expulsando como no existente todo aquello que le perjudica. Quien, por las razones que sea, no tiene más remedio que huir mentalmente de este mundo y refugiarse en mundos prometidos, fantasmales e inventados acepta con facilidad todas estas creaciones y no tiene mayor inconveniente en atribuirles realidad. Quienes admiten que hay otros mundos ¿por qué no van a admitir este que les cuentan estos señores con tanta vehemencia y con tanta convicción? Si se atrevieran a quitarle las sábanas a los fantasmas, que diría Serrat, verían que debajo no hay nada, pero hay quienes no saben ni pueden vivir sin fantasmas.

Ya desde muy antiguo se sabe que lo que no existe no se puede demostrar. Por eso, los dichos de estos señores del PP, referidos a asuntos que no existen, acarrean siempre el trabajo de contrarrestarlos demostrando la existencia de lo contrario de lo que dicen. ¿Crees, lector/a, que es normal que un ciudadano tenga que estar constantemente buscando en la realidad lo contrario de lo que dicen estos tipos?

Chihiro Onitsuka

miércoles, 28 de septiembre de 2011

El peligro de Rajoy




Todos los días, desde el primero, ha estado diciendo, al margen de lo que manifestó en su momento la democracia, que Zapatero tenía que irse.
Ahora, antes incluso de que hable la democracia, ya cree que el poder lo tiene él.
¿Has visto a algún personaje más peligroso que este 'demócrata' de Rajoy?

martes, 27 de septiembre de 2011

La igualdad es más que la libertad

La brutalidad



La falta de educación, la falta de cultura produce brutalidad. Esto ocurre con los ciudadanos, con los alumnos, con los profesores, con los gobernantes, con los curas, con los periodistas, con todos, conmigo.
Pero no me negarás que contemplar a un gobernante sin educación es un espectáculo trágico.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Esfuerzo por no odiar




Muchas veces me ha ocurrido lo mismo. Voy con alguien de derechas y procuro no hacer ciertos comentarios para evitar que se pueda sentir mal y que surja una situación desagradable. Pero, en cambio, los de derechas no se privan de soltar, con una actitud altiva y como fruto del resentimiento, todo lo que les da la gana, con sentido o sin él, con buena información o sin ella, con los frutos de la racionalidad o con los malos olores de las vísceras podridas. Parece que van siempre como si su verdad fuera la única posible y como si los que no piensan como ellos no tuvieran derecho a pensar como lo hacen. Es como si te quitaran el derecho a ser. Hay que hacer un verdadero esfuerzo para no odiarlos.  

sábado, 24 de septiembre de 2011

Paz



No hay paz sin igualdad. No veo futuro de igualdad. No veo un futuro de paz. Hay que luchar por la igualdad si queremos crear un mundo en paz.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Lo que queda también se llama esperanza




Pasaba yo hoy por delante de un Instituto de Enseñanza Secundaria, de cuya verja exterior colgaban multitud de lazos verdes, como restos de las últimas batallas, y me preguntaba por la imagen que los ciudadanos se habrán hecho del trato que el peligroso tándem Aguirre-Figar, en Madrid, y otros gobernantes del PP en distintos lugares le están dando a la enseñanza pública.

Yo creo que las personas nos solemos hacer dos tipos de imágenes de lo que ocurre a nuestro alrededor. El primer tipo de imagen es fundamentalmente racional y lo consiguen aquellas personas que intentan reflexionar y comprender lo que pasa. Intentan, para ello, descubrir todos los elementos que intervienen en un suceso, procuran relacionarlos con el contexto en el que aparecen y tratan de descubrir el porqué de una medida o de una actuación, el cómo de una resolución y las consecuencias que van a tener sobre los ciudadanos las decisiones tomadas por quienes deban tomarlas. Esta actitud suele dar lugar a imágenes complejas, trufadas de argumentos comprensibles, y a ciudadanos con mentalidad crítica y madura, propias de seres humanos adultos. El segundo tipo de imágenes es menos elaborado que el anterior y parece construido no con la razón, sino con una especie de fe, más o menos inquebrantable, que algunos ciudadanos tienen en sus políticos de confianza. Hagan estos lo que hagan y digan lo que digan, sus seguidores aceptarán sus designios sin rechistar, pero también sin enterarse demasiado de lo que significan. Vistos los desmanes que, en concreto, el tándem madrileño está perpetrando, parece lógico pensar que sus intenciones van dirigidas a los que interpretan la realidad de la segunda manera antes citada.

Sus objetivos también están claros. El fundamental de ellos parece que es el de destrozar como sea la enseñanza pública, haciendo que los ciudadanos adictos a su cuerda se formen la imagen de que tiene graves carencias y que no sería acertado, por tanto, enviar a los hijos a este tipo de enseñanza. Esto lo intentan conseguir dando palos sin ton ni son y a diestro y a siniestro, sobre todo a esto último. Un día descalifican a los profesores en bloque, tildándolos de vagos y de amantes del poco trabajo. Otro día lanzan patadas alevosas contra todo aquél que osa discrepar de su visión gruesa de la realidad, confundiendo a los profesores con sindicalistas o con socialistas o refiriéndose a ellos con un tono ordinario y grosero como “los de las cejas”.  Luego, en un alarde de bajeza en el trato a los ciudadanos, a los que acostumbran a dirigirse como si fueran tontos, cuentan el número de manifestantes que expresan su postura contraria a sus ciegos mandobles y, mientras los observadores neutrales hacen uso de instrumentos adecuados y llegan a la conclusión de que han sido 40.000, ellas, para que quede claro que tampoco saben contar, dicen con desparpajo, designación misericordiosa de la desfachatez, que son 5.000 y se quedan tan frescas. Algunos ciudadanos, inmersos en la crisis y sin demasiado interés ni demasiados medios para informarse seriamente de la cuestión, oyen que hay recortes y que hay que eliminar gastos y puede que acepten sin rechistar que éstos se apliquen a lo más importante que tiene la sociedad para construir un futuro digno, libre, igualitario y humano, que es la educación. Como no suelen acceder a fuentes de información adecuadas, ignorarán, por ejemplo, las graves carencias, provocadas por las medidas de estas señoras y su grupo de gobernantes ciegos, producidas en el desarrollo de la enseñanza en los Institutos. Aunque éstas aparentemente vayan contra los profesores, en realidad van contra los alumnos, que saldrán peor formados de las aulas, cosa que también persiguen, para evitar así la proliferación de mentes críticas que puedan volverse contra ellas. 

Ignorarán también los ciudadanos no avisados, que el hipotético interés por el ahorro no consiste en no contratar a profesores interinos, sino en mantener en sus casas cobrando, pero sin trabajar, a un número considerable de profesores en expectativa de destino, es decir, de funcionarios que reciben su sueldo, pero a los que no se les ha adjudicado aún un lugar de trabajo. Como se comprenderá fácilmente, esto ni es ahorro ni es nada sensato, sino improvisaciones brutas, tomadas por quienes no conocen lo que se traen entre manos y no saben gestionar la sociedad a la que quieren gobernar, pero que crean entre su clientela una imagen distorsionada y muy eficaz.

¿Y para qué quieren destruir la enseñanza pública? Pues, por una parte, como se ha dicho ya, para eliminar la posibilidad de formar ciudadanos racionales y críticos. La enseñanza concertada y la privada está en manos de la Iglesia y de los negociantes del ramo y ya se encargan ellos de formar adictos, ciudadanos alegres en la fe y fáciles en el interés por la obtención de beneficios al precio que sea. Y, por otra, para facilitarles el trabajo a los negociantes de los servicios públicos. En sus metálicas mentes neoliberales no cabe que un servicio público no pueda generar riquezas para los particulares. Por eso regalan terrenos, hacen leyes, abren desgravaciones y asestan golpes como el de estos días a la enseñanza y como los que luego endosarán a la sanidad. Su método es hacerse cargo del gobierno de lo público para destrozarlo y privatizarlo todo. Que el reino de España se transforme en España S.A.

De paso, si se le puede echar la culpa de lo que hacen a los adversarios políticos, a los que tratan como enemigos de todo, pues mejor. Así, no es que la enseñanza esté mal porque las medidas que han tomado ellas son absurdas y negativas, sino porque los socialistas hicieron unas leyes que, según pontifican, son absolutamente malas. Los ciudadanos no protestan porque ven sus derechos en peligro, sino porque son convocados por los socialistas que quieren conseguir votos. Son maniobras burdas, basadas en el interés propio, en la mentira y en el vale todo, que intentan crear una imagen demonizada del adversario, pero muchos ciudadanos no se dan cuenta de ello y así nos va.

Y por debajo de todo esto hay un objetivo oscuro, como una cueva en la que las palabras suenan con un extraño y misterioso eco, o como un apetitoso bombón que escondiera una fruta podrida mezclada con un veneno maloliente. Es el deseo de poder. Es el gobierno  entendido no como un servicio a la colectividad, sino como un ejercicio de poder, de mando, que alguien necesita ejercer para sentirse vivo. “Que quede claro que aquí mando yo”, parecen decir estas señoras, especialmente la mayor de ellas, cada vez que habla. “Y como mando yo, aquí se hace lo que yo digo, y punto” es lo que podría deducirse de sus expresiones cuando hacen un disparate como este de la educación, sin tener conciencia de lo que realmente están haciendo (o, quizás, sí), sin medir sus posibles consecuencias, sin tener en cuenta el mal que generan. Gobiernan como si los ciudadanos fueran críos que juegan con soldaditos de plástico y con fuertes apaches de madera. Lo que dicen, lo que hacen, lo que quieren parece tan alejado de lo humano que no se entiende muy bien cómo siguen estando en donde están.

Alguien podría pensar que en un momento de lucidez un rayo de luz entrara en sus mentes, una lectura sugerente, la visión de algún alumno con ganas de estudiar, o la de un profesor trabajando un fin de semana en su casa o, incluso, una iluminación divina podrían hacer caer a estas señoras de su caballo ideológico.  Pero, por lo que se ve, tan afortunado acontecimiento parece imposible que llegue a producirse. Un aluvión de votos las apearía, al menos, del poder, pero también esto se queda dentro del campo de la ficción. No es probable que a la derecha le entren ganas de salir de su ignorancia, porque intuye que entonces le aparecería el miedo. Tampoco la supuesta izquierda parece que tenga muchas ganas de despertar. Y para colmo, lo único que nos queda también se llama esperanza.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Lo malo, lo peor y lo impresentable



Lo malo es el conjunto de medidas que está tomando el PP en la gestión de la educación allí en donde gobierna. Con ellas va a destruir un bien común a todos los ciudadanos, como es la educación pública.

Lo peor es la torpeza con la que se desenvuelven esos gobernantes, especialmente los de Madrid. Si tuvieran unos ciudadanos con un mínimo de sentido crítico, no hubiesen aguantado ni una legislatura.

Lo impresentable es el estilo ordinario, el talante chulesco, la prepotencia insultante con la que estos gobernantes, sobre todo, también, los de Madrid, se dirigen a los ciudadanos, a los que maltratan, mienten, infravaloran e insultan con su trato.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La escuela y la sociedad




Hay escuelas que son reflejos de la composición de la sociedad: distintos orígenes, distintas situaciones sociales y económicas, distintos sexos y distintos niveles de desarrollo intelectual. Y hay otras escuelas en las que se impide que entre la diversidad: todos con el mismo origen, todos con similares situaciones económicas y sociales, incluso segregación por sexos y todos con el mismo nivel intelectual.

¿Qué idea de lo que es la sociedad, la convivencia, lo que significa ser un ser humano, la solidaridad, la ayuda mutua, la aceptación del otro, la igualdad, la amistad, la tolerancia y el respeto van a sacar unos y otros?

Marvin Gate


martes, 20 de septiembre de 2011

Cacao montal



Hay un montón de gente que tiene en la cabeza una mezcla de miedo, religión y resentimiento, que vota a la derecha, pase lo que pase, y que no se entera de que lo único que le interesa a los políticos de la derecha es el dinero, el beneficio, aunque sea a costa de sus propios votantes.

Declaraciones a RNE de un profesor del IES Juan de la Cierva


Encierro en el IES Juan de la Cierva

Otro tipo que habla muy claro

Jackson Browne

lunes, 19 de septiembre de 2011

PPor qué???

Hablan de lo que no saben. Meten la pata a cada momento. Hablan y no dicen más que diparates. Les da igual. El país está dormido. Nos toman por tontos y a la mayoría de la gente le da igual. Nos insultan y no pasa nada. La incompetencia surge en cuando hablan. No valoran la educación, ni la sanidad. No creo que estén locos. Debe de ser algo peor. Unos están muy indignados y otros están muy dormidos. Al 25% de la población le da igual que gane el PP o que gane el PSOE. ¡¡¡ El 25 % !!! Rajoy es una figura hueca de cartón piedra en una cabalgata de niños grandes.

Ana Botella, futura alcaldesa de Madrid


Patrick Wolf

domingo, 18 de septiembre de 2011

Libres para morir




Paul Krugman, profesor de economía en Princeton y premio Nobel en 2008 publica hoy en El País un interesante artículo comentando la situación de la sanidad en los EEUU.


Dice, por ejemplo, que 
"la política estadounidense es básicamente una cuestión de opiniones morales diferentes"
y añade algo tan claro y tan duro como que 
"el conservadurismo moderno es realmente un movimiento profundamente radical, hostil a la clase de sociedad que hemos tenido durante las tres últimas generaciones, es decir, una sociedad que, actuando a través del Gobierno, trata de mitigar algunos de los "peligros habituales de la vida" mediante programas como la Seguridad Social, el seguro por desempleo...".


El artículo es muy claro y produce escalofríos, sobre todo cuando ves lo que está pasando aquí con la educación y que estos conservadores son los que vienen hacia aquí al galope, ante la absurda mirada suicida de la sociedad. 


Puedes leer el artículo aquí.

Lo que significa ser profesor / y 2

Grandísimo testimonio de esta profesora. Mientras los políticos y los ciudadanos no entiendan que el sentido de la educación son los alumnos y que el sentido de la educación es el de crear una sociedad de seres humanos, no comprenderán nada.

Lo que significa ser profesor / 1

Carlos Santana y Wayne Shorter

viernes, 16 de septiembre de 2011

Fascismo en la educación



Definir el fascismo es complicado, pero, más o menos, en el lenguaje común solemos entender por fascista a quien quiere imponer su visión del mundo a todos los demás e impide que los ciudadanos tengan parcelas de libertad en las que pensar, decir y hacer lo que crean oportuno. Es propio de un fascista no dejar hablar al que opina lo contrario de lo que él defiende, o impedir que se defiendan en público esas ideas, o prohibir manifestaciones de los adversarios, o querer que las únicas ideas que existan en la sociedad sean las que defiende el propio fascista.

Últimamente estoy detectando en el comportamiento de algunos políticos de la derecha unos ramalazos fascistas que me están empezando a preocupar y que me están creando una desazón muy desagradable. Desde el desprecio, el nerviosismo y la mendacidad con los que se expresan gobernantes y gobernantas de Madrid hasta expulsiones de la oposición en los plenos de algún Ayuntamiento o coacciones a funcionarios públicos. Esto es muy negativo para la salud democrática de los ciudadanos y supone una actitud que violenta la paz de una sociedad libre como la que se supone que es la nuestra.

Hoy me he enterado de otro ramalazo fascista en un terreno en el que ya era lo único que faltaba: en el de la educación. En algunos Institutos de Madrid se ha recibido una orden del máximo responsable de la Dirección de Área Territorial correspondiente prohibiendo que se expongan carteles informativos en los Centros y que se informe a los padres sobre la situación que en la actualidad están sufriendo sus hijos, esto es, los alumnos de esos Centros. Cabe suponer fácilmente que es el poder político el que transmite estas órdenes al citado responsable y que éste, para no perder la confianza depositada en él, las transmite puntualmente a los funcionarios de las escuelas. Pero lo que conllevan esas órdenes es una prohibición de la libertad de expresión y de reunión, un hurto del derecho de los padres a estar informados de la educación que reciben sus hijos y una injerencia de dudoso carácter democrático en el funcionamiento de los centros. Los Derechos Humanos sufren con estos comportamientos.

Esas órdenes, además, revelan una torpeza política desmesurada, propia de quien está acostumbrado a tomar por súbditos a los ciudadanos sin medir las consecuencias de lo que esa actitud puede producir. ¿Creen acaso los generadores de esas órdenes que los profesores no van a informar a los padres? Si no les dejan en los centros, lo harán en la calle, con lo que el elemento fascista se hará manifiesto. ¿Están invitando a que en lugar de carteles, los profesores y/o los alumnos y/o los padres hagan pintadas? Pues es posible que opten por esa salida. ¿Quieren así rebajar la tensión que se masca en los centros? Pues van listos. Nunca vi a tantos profesores tan desmotivados, tan sin ganas de hacer algo que merezca la pena y que suponga el tradicional esfuerzo extra que suelen desarrollar como este año.

Muchos tenemos la impresión de que quieren cargarse la enseñanza pública. Pero lo alarmante es que no les importa si lo hacen cargándose de paso el comportamiento democrático. Hay que andarse con ojo.

Rocío Márquez

Mucha atención a esta cantante.

jueves, 15 de septiembre de 2011

La referencia




Hay veces en las que te pierdes. Lo que hacías, lo que era tuyo, ha desaparecido. Lo que tenía sentido ha dejado de tenerlo. Ahora no te encuentras. De nuevo te has perdido. Por eso conviene tener una referencia, alguien en quien confíes y que pueda aclararte las ideas. O un libro que te haga abrir los ojos. O un paisaje que te permita volver a sentir. Alguien a quien puedas escuchar o algo a lo que puedas volver.

Ringo Shiina

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Debes encontrar lo que eres




No puedes vagar indefinidamente por los mundos que la vida o el azar te ponen delante. Debes decidir, debes decidirte. Tienes que aclararte. Tienes que encontrar tu concepto y definirte. Tienes que encontrar lo que quieres. Debes saber lo que eres y lo que quieres ser. Mientras no llegues a esa situación, no harás nada.

Daniel Merino

martes, 13 de septiembre de 2011

lunes, 12 de septiembre de 2011

Leído en la Red




Leído estos días en la Red:


- Qué maravilla, poder elegir a los tiranos en las urnas.

- Lucía Figar se perfila en el PP como una posible sucesora de Esperanza Aguirre. 

- Manía tiene mi esposa de cambiar las cosas de sitio. No sé dónde coño ha puesto el piano.

Scott Walker

domingo, 11 de septiembre de 2011

Conservador o progresista




Aquí y ahora creo que se es conservador o progresista no por lo que se piensa o por lo que se dice, sino por a quién se ayuda de hecho con el voto o con la abstención para que ejerza el poder.

Elvis Costello

sábado, 10 de septiembre de 2011

No es lo mismo un tonto que un gilipollas




Me dijo una vez un catedrático de Filosofía, relativamente conocido y del que no aprendí ninguna otra cosa, que no se podía andar por el mundo sin saber distinguir a un tonto de un gilipollas. El tonto, me dijo, es el que se equivoca. Pero si al tonto le explicas que se está equivocando, recapacita, se da cuenta y rectifica su error. En cambio, al que es no sólo tonto, sino gilipollas, ya le puedes estar haciendo ver su error que jamás lo admitirá. Dirá que él no se equivoca nunca y que seguramente eres tú el que está equivocado. Lamentablemente, el gilipollas no tiene remedio. Y lo malo es que abunda una barbaridad, concluyó.

¿Por qué será que me he acordado ahora de esto? No sé en quién o en quiénes habré podido yo estar pensando.

En la Red


Leído por la Red: Me ha tocado el culo la mano invisible del mercado.

Charlie McCoy

jueves, 8 de septiembre de 2011

Contra la trata de personas


Sobre la trata de personas puede ser de utilidad el siguiente enlace a la Red española contra la trata de personas.

Esperanza Aguirre, también contra la enseñanza no pública



No salgo de mi asombro al contemplar el grado de ignorancia del que hace gala la Sra. Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, cuando se refiere a la educación. O no se entera de la realidad o el interés neoliberal por el negocio y las privatizaciones le tienen obnubilada la mente.

Acaba de decir ahora que en la concentración de ayer ante la Consejería de Educación de Madrid “algunos no eran profesores”. Pero Sra. Aguirre ¿aún no se ha enterado usted de que el fondo de la protesta es evitar tanto la degradación de la enseñanza, que afecta a toda la sociedad, como la eliminación de miles de puestos de trabajo? No entiendo cómo usted, que ha sido nada menos que Ministra de Educación, al parecer aún no sabe que cuando se habla de educación se entiende que ésta es un sistema, es decir, un conjunto de diferentes elementos que interaccionan entre sí. ¿No sabe aún que en el sistema educativo, además de los profesores y los alumnos, están los padres, las autoridades, los ciudadanos, también los sindicatos, los medios de comunicación y un montón de elementos más? Es lógico que todos estuvieran en la concentración porque la educación nos afecta a todos, Sra. Aguirre, a todos los ciudadanos, no sólo a los profesores ni a los negociantes de la educación que esperan anhelantes la caída de la enseñanza pública a manos del poder público del PP.

¿Por qué tergiversa usted tanto últimamente la realidad? ¿No le da apuro enviar a la sociedad mensajes tan interesados, tan gruesos, tan falsos? Sabemos que es usted firme partidaria del “todo vale”, pero ¿hasta dónde lo quiere llevar sin que chirríe su conciencia o la de los ciudadanos afectados?

El colmo de su ignorancia, real o interesada, pero que parece nerviosa, es que se contradice usted de manera escandalosa. Ahora dice, según Europa Press, que “clases antes dadas por interinos "las van a impartir profesores titulares" que han obtenido su plaza por oposición. "Mejora la calidad de la enseñanza", ha concluido.” Sra. Aguirre: si los que han sacado una oposición son los que mejoran la calidad de la enseñanza, vaya usted desmantelando la enseñanza privada y la concertada. En ella no ha sacado la oposición nadie y, por lo que usted dice, la calidad de la enseñanza no debe andar muy bien. De sus palabras se deduce que su labor está consistiendo en fomentar la enseñanza de mala calidad y en desmantelar la buena. Excelente resultado para un político y para los ciudadanos.

Ocúpate de crear la sociedad




Si no te ocupas de crear la sociedad de la mejor manera posible, es posible que luego la sociedad tampoco se se ocupe de ti.

Habla un profesor de la escuela concertada. Escúchalo, por favor.

Me llega este artículo esclarecedor, lleno de realismo, que quiero que quede en este blog y que, si quieres, lo leas. Dice asi:


Hola, soy profesor de un colegio concertado

Monjas, 1944


Xoia

Viendo uno de los comentarios al artículo “Hola, soy funcionario”, me vino este articulillo a la cabeza. Porque no todo va a ser opinar sobre los funcionarios, vaya falta de consideración hacia otros colectivos ¿no? Algunos también nos preocupamos de los no funcionarios… ¡faltaría más!
Este artículo no va dirigido a los profesores víctimas de la concertada, que haberlos haylos, profesores que sufren la enseñanza concertada en silencio, como en ese anuncio de Hemoal, profesores que desearían poder decir que la sutil tiranía de la iglesia “es como si encogiese”. En bastantes aspectos sufren el deterioro del sistema exactamente igual que nosotros, y no dejan de ser profesores y trabajadores, igual que nosotros. De hecho, si desapareciese la enseñanza concertada, muchos de ellos podrían tener plaza en la pública, pues saldrían más plazas en las oposiciones, y muchos, muchísimos, estarían más contentos en la pública. Así que, como personas, como profesores y como trabajadores, vaya todo mi respeto hacia la gente que trabaja en la concertada. Cada cual se busca las habichuelas como puede, y buenos y malos profesionales los hay en todos los sectores, públicos o privados…
Este artículo tan sólo va dirigido a todos aquellos que se alegran de que a los profesores funcionarios nos recorten el sueldo (y la dignidad, que es muchísimo peor) mientras los profesores de enseñanza concertada siguen cobrando del estado y no se ven afectados por las medidas de austeridad. Ahí va…

HOLA, SOY PROFESOR DE UN COLEGIO CONCERTADO

Hola, soy profesor de un colegio concertado. No soy religioso y en realidad estoy en total desacuerdo con muchas ideas de la iglesia católica, pero soy profesor de un colegio de monjitas y debo decirle a la madre superiora “amén, Jesús” una y otra vez para conservar mi puesto. No soy religioso, pero me trago mis principios y soy profesor en un colegio de monjitas. Soy profesor de un colegio concertado. Tenía una novia y me tuve que casar con ella por la iglesia, pese a que ella habría preferido no casarse o hacerlo por el juzgado. Pero soy profesor de un colegio concertado, no me critiquen, por favor, que no soy funcionario.
Hola, soy profesor de un colegio concertado. Antes no iba nunca a misa, pero ahora voy todas las semanas a la eucaristía del cole, y además ayudo a las monjitas en su preparación y comento el cura lo acertado de su edificante sermón al acabar. Antes nunca iba a misa, pero ahora soy profesor de un colegio concertado, las monjitas me han hecho ver lo equivocado que estaba cuando no iba a misa, no me critiquen, por favor, que no soy funcionario.
En mi colegio hay más o menos los mismos problemas de indisciplina -falta de respeto de los alumnos y los padres hacia mi labor, falta de nivel, etc- que en un instituto público, pero las monjitas, que son muy buenas y muy amables con los papás, se encargan de que eso no se sepa. Soy profesor de un colegio concertado, mi imagen y la imagen de mi colegio son muy importantes, por eso tengo que callarme muchas cosas y no puedo airear por ahí las faltas de respeto a las que me someten los alumnos o los padres, pues mi puesto se debe a ellos y las monjitas lo saben. Soy profesor de un colegio concertado, respétenme, que yo no soy funcionario, merezco más respeto que un funcionario.
Soy profesor de un colegio concertado. El nivel de los alumnos baja en picado a medida que pasan los cursos, pero no puedo exigirles todo lo que me gustaría. Las monjitas, que son unas señoras muy listas y muy amables, saben que los papás quieren que sus hijitos aprueben. Por ello me presionan en las sesiones de evaluación para que incremente el número de aprobados, y yo se lo agradezco, pues lo hacen suavemente, casi ni lo noto, y además lo hacen por mi bien. Las monjitas saben que si apruebo a muchos alumnos, los papás estarán contentos y yo tendré mi puesto asegurado. Así que, por favor, no me critiquen, que yo no soy funcionario, yo soy profesor de un colegio concertado.
Soy profesor de un colegio concertado. Todos los años voy de excursión con mis alumnos. A veces me gustaría decirle a las monjitas que no quiero ir, ya que mi labor es enseñar y no ejercer de animador sociocultural. Pero las monjitas, que son muy buenas, saben que las excursiones ponen contentos a los papás. Y me presionan para que vaya, y yo voy, porque las monjitas saben lo que es bueno para mí y hacen bien en presionarme. Además participo en todas las funciones del cole, colaboro en montar el belén y canto villancicos en navidad como el que más, porque eso pone a las monjitas contentas. Y las monjitas son buenas y me dan de comer, así que yo les estoy agradecido y canto los villancicos con mucho entusiasmo. Porque soy profesor de un colegio concertado, no me critiquen, por favor, que no soy funcionario.
Soy profesor de un colegio concertado. Me presento a las oposiciones una y otra vez, pero no consigo aprobarlas. Dicen que en la pública no hay monjitas, que allí puedo ser yo mismo y no tengo que fingir, que allí puedo tener independencia de criterio en mi vida personal y a nivel profesional. Por eso me presento todos los años a las oposiciones. Y las monjitas lo saben, pero no me lo reprochan, igual que yo tampoco les digo a ellas que me gustaría ser libre. Ellas me mantienen en el puesto y me dejan que oposite porque saben que no es tan fácil que yo llegue a irme del colegio, saben que aprobar una oposición es muy duro y necesitaría mucho tiempo para prepararla. Así que procuran mantenerme siempre ocupado y me sobrecargan con miles de tareas de todo tipo a las que yo nunca me niego. Sé que así nunca llegaré a ser funcionario, pero lo sigo intentando. Y ellas me lo siguen permitiendo, siempre que yo lo haga en secreto y no les diga a los papás que quiero ser funcionario. Las monjitas son buenas y me cuidan, saben que si me hiciese funcionario podría vivir de acuerdo con mis principios, en lugar de adecuar mis principios a como ellas me obligan a vivir. Y ellas me quieren, saben lo que es bueno para mí, por eso hacen todo lo posible para que yo no caiga en la senda del mal, para que no me haga funcionario. Por favor, respétenme, que soy profesor de un colegio concertado, yo sí merezco respeto, yo no soy funcionario.
Soy profesor de un colegio concertado. Cobro un poco menos que los profesores funcionarios y doy alguna hora más de clase. Pero eso cada vez importa menos, pues a los profesores funcionarios cada vez les ponen más horas de clase y de reuniones, así que ya casi estamos igual. Y la diferencia en el salario es mínima. Incluso puede que ahora estemos ya equiparados, pues a ellos les van a recortar la nómina y a mí no. Además los sindicatos mayoritarios me defienden. Ellos dicen que a igualdad de trabajo debería haber igualdad de sueldo. Por eso dicen que yo tengo que cobrar lo mismo que los funcionarios y luchan para la homologación salarial entre ambos tipos de profesores. Pero no luchan para que yo tenga que superar una oposición igual que los funcionarios si quiero ganar el mismo sueldo. Es curioso, porque con el recorte del salario de los funcionarios voy a conseguir aquello a lo que siempre he aspirado: ganar lo mismo que los funcionarios. Lo que pasa es que la homologación es a la baja. Pero no importa, porque los políticos me defienden y me dan prestigio y se van a encargar de que con el tiempo yo gane más dinero que los funcionarios. Porque es justo que les quiten el dinero a ellos y me lo den a mí, ya lo verán, tarde o temprano lo conseguiré. Pero no me critiquen, yo no soy funcionario, yo sí merezco respeto.
Soy profesor de un colegio concertado. Los profesores funcionarios deben demostrar que se ganan el puesto según los principios de igualdad, mérito y capacidad. Yo no he tenido que hacer eso. Los funcionarios son tontos. Yo soy más listo que ellos porque conocía a una monjita y ella me dio el puesto. Así que no he tenido que competir por el puesto y demostrar mis conocimientos en una prueba objetiva, simplemente he tenido que hablar con la monjita y prometerle que voy a hacerle mucho la pelota. Y la monjita me ha dado el puesto y yo se lo agradezco, pues ella me cuida y sabe lo que es bueno para mí. Pero no me critiquen, por favor, que yo no soy funcionario, yo sí merezco respeto, los malos son los funcionarios.
Soy profesor de un colegio concertado. Los profesores funcionarios tienen la plaza fija y cobran del estado, pero se lo han ganado tras unas duras pruebas de selección. Yo también tengo la plaza fija, la única condición que tengo que cumplir para ello es sonreírle mucho a las monjitas, hacer lo que ellas me dicen en todo momento y mostrar una buena imagen para que los papás estén contentos conmigo. Y si tengo que aprobar a los alumnos que no saben, yo lo hago feliz, porque sé que así tengo el puesto fijo. Y además yo cobro del estado, igual que los funcionarios, pero eso no importa, pues los papás tienen “derecho a elegir” y saben que yo doy una buena imagen y que en el cole de las monjitas todo es muy bonito y muy precioso y todos somos muy felices. Mi conciencia me dice que no es ético desviar dinero público para financiar un negocio privado como es el colegio de las monjitas. Pero el “derecho a elegir” de los padres es más importante que mi conciencia. Además las monjitas son muy buenas y han admitido a un par de niños inmigrantes, pero lo hacen como obra de caridad, porque son muy buenas, y porque así justificamos ese desvío de fondos que en realidad sabemos que es inmoral. Y los papás lo entienden y no les importa, y seguirán mandando a sus hijitos aquí, porque les gusta que haya un par de inmigrantes que pongan colorido racial al centro, pero que no molesten mucho. Además así los papás se sienten buenos cristianos y limpian su conciencia burguesa. No es como en los institutos públicos, donde hay más niños inmigrantes y varios gitanos, eso no les gustaría a los papás, aunque los papás no son racistas. Y como los papás no son racistas, aquí tenemos dos alumnos inmigrantes, pero sólo dos, que así se integran mejor, y todos somos felices viendo su integración y todos los queremos mucho porque así los demás saben que somos solidarios y buenos cristianos. No me critiquen, que yo no soy funcionario, yo sí soy un buen profesor, yo soy profesor de un colegio concertado.
Soy profesor de un colegio concertado. Los profesores funcionarios pasan normalmente mucho tiempo de interinos, sin plaza fija y sin saber lo que les depara el futuro, antes de ser funcionarios. Y después de ser funcionarios también se pasan muchos años cambiando de centro cada poco mientras están en expectativa de destino. Y cuando les dan el destino definitivo ya son bastante mayores y ya tienen familia, hipoteca y todas esas cosas y se tienen que ir lejos, y dejarlo todo, pues la ley les obliga a trabajar en el destino definitivo que les toque, que muchas veces es muy lejos de su casa. Y a veces se pasan varios años fuera hasta poder volver, y sólo ven a sus parejas y a sus hijos en vacaciones y en los puentes. Pero yo soy profesor de un colegio concertado. Yo siempre estoy en el mismo colegio, las monjitas me tienen mucho cariño y no me desplazan. Los funcionarios son tontos por servir a la sociedad. Yo prefiero servir a las monjitas. Ellas son buenas y me mantienen siempre cerca de mi casa. Y lo único que me piden a cambio es que sea un buen cristiano y que dé buena imagen. Y yo cumplo con ello, porque las monjitas me quieren mucho y yo a ellas también. Pero no me critiquen, por favor, que yo no soy funcionario, yo sí merezco respeto, yo no vivo fiel a mis principios, pero soy profesor de un colegio concertado, y por eso merezco más respeto que un funcionario.
Soy profesor de un colegio concertado. En Finlandia la enseñanza es totalmente pública y gratuita, salvo un reducidísimo número de colegios privados (no concertados) a los que van algunas personas que son una ínfima minoría. Y la enseñanza pública, gratuita, y donde trabajan profesores similares a los que aquí llamamos con desprecio “funcionarios” es allí muy prestigiosa y obtiene buenos resultados. Pero aquí nos dicen que no es así, que la enseñanza privada siempre es mejor que la pública, porque en España en el fondo hay mucho elitismo aunque no nos atrevamos a decirlo, que queda feo decir esas cosas. Los políticos y la sociedad dicen que sólo es buena la enseñanza privada. Y los papás quieren por eso mandar a sus hijos a un colegio privado. Pero además los papás exigen que ese lujo se lo paguemos todos los españoles con nuestros impuestos, pues ellos tienen “derecho a elegir”. Por eso es tan importante que los funcionarios se queden sin dinero y me lo den a mí, porque la enseñanza privada no es mejor que la pública, pero los papás la prefieren para que sus hijitos tengan mejores oportunidades que los de los demás, para que ya de pequeñitos se relacionen con “gente bien” y empiecen a escalar un poquito en la sociedad. Además a muchos papás no les interesa realmente que sus hijitos aprendan, sólo les interesa que obtengan el título y que hagan “buenas amistades”. Y tienen razón, porque en España muchas veces los que llegan más lejos no son los más inteligentes, ni los más preparados, sino los que tienen más “contactos” o los que tienen más cara dura, como muchos políticos, que sí llegan lejos y ganan mucho dinero aunque sean unos ignorantes de impresión. Y en un colegio privado los papás se creen con derecho a exigirme cosas porque saben que es como si fuesen mis clientes, y el cliente siempre manda, y si hace falta compran el título, y yo lo sé, sé que ellos son mis clientes, y por ello procuro vender ese título barato, pero sin que se note, para que los papás estén contentos y crean que sus hijitos son muy listos. Los papás saben que si sus hijitos no aprueban, se los pueden llevar a otro colegio privado concertado, así que yo sé que les debo mi puesto, y yo se lo agradezco, igual que a las monjitas, y también hago lo posible para que los papás estén contentos y sus hijitos obtengan el título, aunque muchas veces se hayan esforzado mucho menos que un alumno de la pública para obtenerlo. Y los papás saben que en la pública se puede alcanzar un buen nivel, pero sólo si el alumno se esfuerza, y ellos saben que lo importante en España no es ser inteligente, estudioso o trabajador, saben que lo importante es tener “buenas influencias”. Por eso a mí el estado me da dinero y a los funcionarios se lo quita, porque el funcionario demostró en su momento ser inteligente, estudioso y trabajador, mientras que yo lo único que tuve que demostrar es que conozco a las monjitas y que he sabido buscarme “buenas influencias”, y eso es lo que importa.
Así que respétenme, por favor, que yo no soy funcionario, yo sí merezco respeto, pero los funcionarios no, ellos estudiaron y yo conocí a una monjita, yo soy profesor de un colegio concertado, yo soy buen profesional y los funcionarios no.