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lunes, 23 de octubre de 2017

Buenas noches. Perdón




La venganza es propia de gentes débiles de carácter y de humanidad. El perdón es propio de quienes son fuertes y grandes. 

Buenas noches.

sábado, 6 de mayo de 2017

Buenos días. Osadía 106




Atrévete a distinguir al pobre del débil y al rico del fuerte. 

Hay pobres que no son nada débiles. 

Y hay, también, ricos que no son nada fuertes, salvo en su riqueza. 

Buenos días.

martes, 20 de septiembre de 2016

Buenos días. Suerte



Nunca hay que despreciar la suerte, pero, como recurso, como esperanza, es propia de los débiles, de quienes no son capaces de sobrevivir con sus propias fuerzas. 

Buenos días.


miércoles, 2 de julio de 2014

Buenas noches. Se les ve a leguas




Creen que no se les nota, pero hay quienes se acostumbran a darle la vuelta a todo, creando así una burda y débil pantalla detrás de la que se ocultan. Si se sienten culpables de algo, giran el punto de vista y aparecen como víctimas inocentes. Si no entienden lo que se les dice, hacen creer que son los que hablan los que no entienden nada y que son ellos los que tienen que explicar lo que ocurre para que lo entiendan los otros. Si alguien les dice algo que no sabían, sustituirán el blanco por el negro y terminarán por decirle a quien se lo dijo lo mismo que le acaban de decir, como si fuera algo que ya sabían desde antes. Se les ve a leguas de distancia, pero ellos creen que nadie se da cuenta de lo que hacen. Son gente pobre en humanidad y muy molesta. Buenas noches.

viernes, 10 de enero de 2014

Lo que veo cuando miro. Débiles





Sólo a los verdaderamente débiles se les ocurre sentirse superiores a los demás. Sólo ellos están siempre comparándose y juzgando a los otros con criterios absurdos. Sólo ellos son capaces de fabricar disparates con los que se autodescalifican. Pero la debilidad los hace insensibles, ignorantes, inconscientes. No saben que de la debilidad se sale asumiéndola y trabajando por crecer, no haciendo tonterías para rebajar el nivel del fuerte. Pobre gente. Buenas tardes.

domingo, 18 de agosto de 2013

Buenos días. Desnudos

Quienes no le tienen miedo al qué dirán, ni son amigos de la envidia, ni suelen andar comparándose, ni odian la libertad, ni rechazan la igualdad, ni quieren ser otra cosa más que ellos mismos, sólo ellos, que son fuertes, son capaces de desnudarse el cuerpo y el alma con los demás.

Los débiles, los que se sienten inseguros, descontentos o resentidos, los que prefieren quedarse dentro y no salir a vivir, los que huyen del riesgo y se refugian en las tradiciones, los que se mueven bien entre las tristezas, los que son débiles y no son capaces de echarse a vivir, a esos les crecen en la mente como hongos el pudor, la vergüenza y el resto de trincheras que le preservan, según creen, de los peligros. Esos siempre van bien vestidos, convenientemente cubiertos de telas y de excusas, perfectamente disimulados, representando espléndidamente el papel que han elegido para ocultarse.

Esta es una opción. Buenos días.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Lo que hay que ver. Débiles



No te dejes engañar por las apariencias. Los débiles suelen sobreactuar intentando que el incauto crea que son muy fuertes. Tenemos que aprender a valorar la sencillez.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Mirando por la ventana. La selva




En la selva el animal más débil sucumbe y muere antes que el fuerte. Pero en la ciudad, en donde no hay animales, sino seres humanos, los más débiles deberían ser protegidos y cuidados para que sus carencias no fueran un impedimento para sus vidas. Esto es lo que normalmente se pretende que ocurra, salvo cuando gobiernan los neoliberales. Entonces la ciudad se convierte otra vez en una selva.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Las diferencias



Los más débiles suelen considerar a quienes son diferentes a ellos como amenazas. Por eso reaccionan discriminando a los de otras razas, a los de otras culturas, a los de otro sexo, a los de otras orientaciones sexuales, a cualquiera que muestre algo distinto a su propia simpleza. Y por eso, también, intentan defenderse recurriendo a la fuerza bruta, al grito, al todo vale, al amiguismo, al pequeño grupo afín a su debilidad, a las religiones que les prometen premios ultramundanos, muy ultramundanos. Huyen del principio de igualdad (todos diferentes, pero iguales en derechos) como de la peste. Como no son capaces de ser y de destacar por sí mismos, se dedican a intentar anular a los otros para así poder sobresalir. Todo esto ocurre cuando el ser humano deja de ser humano.

Notas.
  1. Discriminar es tratar de forma distinta a los que son iguales.
  2. Uso el concepto de 'raza' para que se entienda la referencia al racismo, uno de los ejemplos típicos de discriminación, pero hoy nadie admite científicamente tal concepto. Las diferencias físicas del estilo del color de la piel, la forma de los ojos o similares son genéticamente, insignificantes. Puede haber, de hecho, más diferencias relevantes entre dos personas con el mismo color de piel que entre otras de colores diferentes.

jueves, 10 de febrero de 2011

Más miedo





Vengo de hablar con unas señoras que se dedican a arreglar ropas, subir los dobladillos y pegar cremalleras. Los pobres nunca acudieron a estos sitios, sino la clase media y la alta. Hace algún tiempo tenían mucho trabajo, pero ahora escasea. Hace unos meses hablé con la dueña de una tienda de muebles de una ciudad de provincias. El negocio le va mal. Dicen que los que podrían ser sus clientes tienen dinero, pero también tienen miedo. Los que lo ven todo negro, los que están interesados en que la crisis dure hasta que ellos lleguen al poder les han metido miedo en la mente. Si no se venden muebles, peligra la tienda, peligran los fabricantes y los transportistas y todos los que están alrededor del producto final. No sé si los que están enfriando la economía a través del miedo ni los fanáticos, que siempre están a favor de lo mismo y en contra de los mismos, saben lo que hacen. El arma es el miedo. Y los destinatarios, los débiles.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Débiles



Hay quienes no quieren que entren en su mundo los que valen, para que no se vean ni su ignorancia, ni su ineptitud, ni su estupidez. No se dan cuenta de que, al menos, esto último se les ve a leguas.