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viernes, 29 de julio de 2016

Buenas noches. Abiertos



En cierto modo, la vida es como una obra de teatro o como una novela: tiene sus personajes y sus situaciones. Lo que ocurre es que en la vida conviene estar abiertos a la aparición de personajes imprevistos y de situaciones no vividas antes. Sólo así se podrá gozar de esos momentos en los que la vida sonríe y en los que crecen las ganas de vivir. 

Buenas noches.



jueves, 3 de marzo de 2016

Buenos días. La puerta





Mantengamos abierta la puerta de lo agradable, de lo positivo, de lo humano. 

Buenos días.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Buenas noches. Pobres



El contexto en el que estamos limita nuestra vida. Los límites de nuestro mundo los forman aquello que podemos conocer. No podemos crecer como seres humanos si no nos abrimos al conocimiento. Si yo me recluyo en mi habitación y cierro las ventanas, mi mundo será el pobre mundo de mi habitación. Si salgo de ella a la casa, mi mundo será el de la casa. Si abro mi mente a todo lo que existe, mi mundo será amplio y rico y seguramente más real que ese otro pequeño mundo en el que me siento seguro, pero empapado de falsedad.

Ya Unamuno recalcaba la importancia de leer y de viajar (“El fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando”), pero hoy quizás no sean esos solos los remedios para que nuestro mundo sea grande. Creo que es suficiente con mantenerse abierto, sin condenar de entrada lo que se ve, lo que se oye, lo que te aparece en las redes sociales, lo que se vive de cualquier manera que sea. La vida es demasiado grande y demasiado rica como para andar defendiendo como los mejores, como los únicos, el terruño, el paisaje o las ideas propias.

Me parece que la huida del riesgo y el afán de seguridad que tanto se practica hoy no producen más que estrechez mental. Es nuestro gran riesgo: ser unos pobres hombres pobres.


Buenas noches.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Buenos días. La puerta abierta





Si mantienes la puerta abierta, no sólo podrás salir al mundo y encontrar personas valiosas, sino que, además, podrá entrar por ella el aire fresco a tu mente. Buenos días.

lunes, 18 de marzo de 2013

Buenos días. Sorpresa




Las sorpresas de la vida. Había oído que hoy iba a llover, incluso a nevar. Ha salido un sol espléndido, de los de antes de que lloviera. Lo cual me confirma que no hay que cerrar puertas antes de tiempo. Hay que estar dispuesto a todo y preparado para todo, especialmente para estas sorpresas agradables que aparecen de vez en cuando y que generan una sonrisa con la que ir con fuerza hacia adelante. Disfruta de este, día de fiesta o no, pero con sol. Buenos días.

viernes, 15 de marzo de 2013

Buenos días. Juventud




Nuestra mente es una estructura como la que se ve en los edificios cuando empieza su construcción: columnas, vigas, aristas de cubos entrelazadas entre sí sobre las que descansará todo lo que allí ocurra.

Pero si esa estructura mental no se llena de contenido humano, de vida social, de relaciones con personas y con cosas, la mente se queda vacía, se anquilosa y se viene abajo, como esos edificios en ruinas que se llenan de hierbas absurdas y que se convierten en inútiles moles de cemento.

Las mentes viejas, que pueden darse a cualquier edad, están vacías y tienen las puertas cerradas para que en ellas no entre nadie. Hay que abrir los ojos y los oídos y los brazos y entrar en contacto, a fuerza de cariño y de actitudes razonables, con todos y todo lo que nos rodea. Es posible que en eso consista la juventud. Buenos días.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Buenos días. Me fui.




Intenté abrirte los ojos para que vieras, pero tú no querías mirar.
Quise abrirte la mente para que comprendieras, pero tú no solías hacerlo.
Procuré abrirte la boca para que hablaras, pero no sabías qué decir.
Hice lo posible por abrirte las manos para que tocaras, pero no te apetecía.
Pretendí abrirte los brazos para que abrazaras, pero no era tu costumbre.
Llegué hasta tu corazón para que sintieras, pero estaba cerrado con siete llaves.
Me esforcé en abrirte alguna de tus puertas, pero llegué a la conclusión de que detrás de tanta cerrazón no había nada.
Me fui.

martes, 11 de mayo de 2010

La puerta


Hoy he comprendido que no se debe cerrar antes de tiempo la puerta de lo que pueda pasar. Durante mucho tiempo tuve muy presente que siempre ocurre lo inesperado, pero a veces parece que lo olvido. Hay que procurar no vivir como si todo dependiera únicamente de uno mismo. No todo tiene arreglo, pero muchas cosas tienen más arreglo del que uno le ve cuando se las plantea en soledad. O sea, que hay que dejar abiertas las puertas e introducir más perspectivas. Es sano y útil.