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jueves, 24 de noviembre de 2016

Buenos días. Hoy



Hoy es el último día que vamos a vivir hoy. 

Hay que aprovecharlo. 

Buenos días.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Buenas noches. Hoy



Nunca más volverás a vivir el día de hoy. Mañana será otro día, pero será un día distinto al de hoy. Lo que no hayas vivido hoy no lo volverás a vivir ya. Cada día es una vida. No pierdas la vida ningún día. 

Buenas noches.


lunes, 28 de diciembre de 2015

jueves, 5 de marzo de 2015

Buenos días. Hoy



Obra de Magdalena Atria

Hoy es el gran día de tu vida. 

Hoy es el único día que tienes para vivir hoy. 

Llénalo de de vida. 

Que no se te muera en las manos de la rutina. 

Buenos días.

jueves, 9 de octubre de 2014

Buenos días. Hoy




Hoy es una aventura que tienes que vivir, un gozo que tienes que conquistar, un mundo que tienes que crear. 

Buenos días.

viernes, 20 de junio de 2014

jueves, 16 de mayo de 2013

Buenos días. Tienes sólo hoy





Un día como otro cualquiera. No. Hoy es hoy. El único día que tienes para vivir. Vívelo como si fuera el primero y como si fuera el último. Di lo que tengas que decir. Haz lo que tengas que hacer. Quiere lo que tengas que querer. Protesta por lo que tengas que protestar. Preocúpate por lo que merezca la pena, no por lo que te atemoriza. Apoya lo que tengas que apoyar. Aprende lo que tengas que aprender. Ayuda a quien tengas que ayudar. Sé tú. Sólo tienes 24 horas para vivir hoy. Buenos días.

viernes, 13 de agosto de 2010

Hoy






Todos los días son iguales. Todos empiezan con el negro de la noche, del sueño, de la fantasía, de la cara oculta de la vida. Luego va apareciendo el azul celeste de la inocencia, de la incertidumbre, de la ignorancia de lo que será, de la posibilidad. Más tarde, el blanco de la mañana comienza a recibir la escritura de  los problemas, de las ocupaciones, de la actividad, y surge el amarillo del mediodía, cuando la fuerza bruta del día comienza a transformarse en calidez, en cansancio, en deseos, en un cierto calor de cercanía, en el poderío culto de la luz. Con el rojo anaranjado, la tarde cobra madurez y se hacen promesas de pasiones y de aventuras que seguramente se cumplirán en la negrura de la noche, de la nueva noche que servirá de eslabón para que la cadena de la vida se vaya envolviendo de nuevo en nuestro cuello y nos vaya arrastrando hacia el final del viaje.

Pero hoy el día no es para mí tan igual. Hoy me doy cuenta de que necesito vivir con intensidad, con urgencia, como si el tiempo se me escapara entre los dedos de unas manos que no sé si dan o piden. Hoy no veo el camino tan alejado del precipicio como lo veía antes. Los quitamiedos me parecen ahora un hilo frágil frente a la inmensidad del abismo. Ahora no tengo tiempo que perder. En realidad, nunca lo tuve, pero ahora lo sé. Un momento sin vida, sin cariño, sin un beso, sin un encuentro es un momento perdido. Y la vida no es más que momentos, unos detrás de otros. Unos pocos momentos.

Hoy me gustaría abrazar, tomar por el brazo, apretar la mano, acariciar la cara y nadar en el alma de la gente que quiero. Me gustaría que me salieran sonrisas que dijeran algo a los que las vieran. Me gustaría notar miradas y gestos que me hablaran de un futuro vivo.

Seguramente mañana me gustará ayudar a ser a quien quiera ser y a quien yo quiero y sé. Y me gustaría también que me dejaran ser a mí.