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viernes, 28 de junio de 2019

Buenas noches. Desnudez




A veces pienso que el mejor vestido de gala es la desnudez. Todo cuerpo desnudo tiene su belleza, aunque eso creo que es lo de menos. Lo de más es la belleza del hecho de la desnudez, el disfrute de sentirse desnudo, libre, sin frío, sin la atadura de las ropas, viéndose como una parte pequeña -que no somos otra cosa- de la Naturaleza. 

La desnudez es capaz de superar esa idea ñoña del pudor, fabricada e impuesta por una educación teñida de catolicismo, que hizo creer a algunos que era fruto de no sé qué imaginario e inexistente instinto. 

La desnudez libera la mente y también el cuerpo. 

La desnudez diluye esa absurda perversión de tamaños, medidas, formas, decaimientos y abultamientos, y nos muestra que somos iguales: seres humanos, hechos de carne y huesos, hijos de la misma Naturaleza y habitantes del mismo mundo. 

La desnudez que nos iguala acaba con la tiranía de las ropas, del fatuo presumir de las marcas y de las modas, de la externa separación que siempre producen los atuendos. 

Hay que disfrutar de una mente liberada y de un cuerpo desnudo. 

Buenas noches.