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jueves, 14 de abril de 2016

Buenas noches. Odio



Anoche tuve la oportunidad de ver en un bar los cinco últimos minutos del partido de la Champions entre el Atlético de Madrid y el Barcelona. Me fijé mucho en los clientes que observaban el partido por televisión. No vi pasión por el fútbol ni alegría por el buen juego ni por el resultado. Lo que vi fue odio. No manifestaban tanto el placer por la victoria de un equipo, sino odio hacia el otro. Contemplé varios cortes de mangas espectaculares, largos, vividos, llenos de nervio y de fuerza cuando un jugador fallaba un chut a puerta. Los envíos con referencias al culo de algún protagonista estaban llenos de vigor y de poderío, como si se desease que la toma tuviese lugar bien lejos. El resultado final fue celebrado con todo tipo de insultos e improperios hacia el equipo perdedor, como si en vez de jugadores de fútbol fueran delincuentes vestidos de corto. Si esto es lo que saca el fútbol de los adentros del ser humano, es que el ser humano tiene la mente hasta las trancas de porquería. Allí no parecía que hubiera defensores del fútbol ni de un equipo, sino rabiosos atacantes al equipo perdedor, de cuya derrota se alegraban con un entusiasmo feroz.

Esto me ayudó a entender algunas opiniones sobre política que veo también con demasiada frecuencia. Creo que son muchos los ciudadanos que no defienden una opción política, ni la votan por lo que proponga, sino que, aunque lo que dicen y hacen vaya en su contra, atacan con sus palabras y con sus votos al adversario, al que consideran un enemigo. El odio sale en el fútbol, en política y en cuando se deja alguna puerta abierta. ¡Cómo me gustaría que algunos ciudadanos me dieran su justificación ideológica, racional, de por qué votan a un partido! ¡Qué difícil lo veo! Creo que aquí seguimos yendo a la contra, sin defender unas ideas, ni siquiera descalificando las ideas del adversario, sino descalificando al propio adversario, odiando a los otros. ¡Y luego queremos pactos!

Me parece que sería muy bueno una limpieza a fondo de nuestras mentes.


Buenas noches. Besos y abrazos.