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martes, 19 de mayo de 2015

Buenas noches. Moderno



Una querida amiga dijo no hace mucho que está pensando en volverse moderna. 

Yo creo que lo antiguo es aquello que admite sólo una posibilidad: las cosas son así y punto. 

Lo moderno es lo que admite la alternativa: puede que las cosas sean blancas o que sean negras, puedo cumplir algo o puedo no hacerlo, me puede gustar una idea o puede no gustarme. 

Lo posmoderno es lo que permite que cada cual pueda tener la idea que le parezca: las cosas son blancas, negras, rojas, verdes o como a ti te de la gana. O, más propiamente, las cosas son como yo las interpreto, y cada uno las puede interpretar como quiera, dependiendo de su circunstancia peculiar. 

Vivimos en plena posmodernidad, aunque ya se anuncia su declive y la posible aparición de un humanismo nuevo o de cualquiera sabe qué.

Si te digo la verdad, querida amiga, yo no sé realmente en qué convertirme.

Por si alguien quiere leerlo, dejo aquí un artículo interesante sobre el tema. 

Buenas noches.

jueves, 14 de mayo de 2015

Lo que veo cuando miro. Lo viejo y lo antiguo



Dije ayer aquí que se puede ser viejo, pero no antiguo. Me voy a explicar un poco, por si no me entendiste bien.

Aunque me gusta más hablar de ancianos que de viejos, esta vez preferí contraponer lo viejo a lo antiguo, porque me parecía que podía quedar más claro.

Ser viejo (o anciano) es cosa que tiene que ver con la edad. Consiste simplemente en tener muchos años, en haber vivido mucho tiempo. Si esta vida ha sido sensiblemente humana y se ha podido adquirir en ella una buena experiencia, estupendo.

Ser antiguo es otra cosa. Consiste en no haber llegado a desarrollarse del todo como ser humano. No se trata de no haber llegado a ser ingeniero o cocinero, sino de no haber alcanzado una madurez humana propia de la época en la que se vive. Es haberse quedado anclado en otros tiempos, haberse limitado a usar criterios de épocas muy pasadas y haber renunciado a encontrar en lo nuevo algo que hiciera crecer nuestra personalidad.

Esto no tiene nada que ver con la posición social ni con el dinero ni con la instrucción recibida. Conocí, por ejemplo, a una profesora que decía que el último gran pensador que hubo fue Tomás de Aquino, que vivió en el siglo XIII. No era vieja esta mujer, pero sí era muy antigua. (Y sospecho que, además, era una caradura de campeonato). No querer saber nada de música moderna, defender sólo la cocina tradicional, vestir únicamente con chaqueta y corbata (Rajoy nos ha dado un soberbio ejemplo de antigüedad -y de escasa higiene- estos días paseando en bicicleta con la corbata atada al cuello) o ser un machista son formas de ser, entre otras cosas, un antiguo. El antiguo o la antigua pueden tener los pies en el día de hoy, pero la mente puede que la tengan en la Edad Media o, incluso, antes.


Espero que haya quedado algo más claro lo que decía de que se puede ser viejo, pero no antiguo.  

jueves, 31 de julio de 2014

Buenas noches. Lo nuevo



Hay que tener siempre, permanentemente, abierta la puerta a lo nuevo.

Nunca hay que rechazar lo nuevo por ser nuevo. Todo lo contrario.

Lo nuevo hay analizarlo y hay que criticarlo, como todo.

Mucho de lo nuevo que veo, pero no todo, es peor que lo viejo.

Con demasiada frecuencia, lo nuevo me parece más viejo que lo antiguo.

Mucho de lo nuevo tiene poco valor, tiene pocos valores y muchos contravalores.

Cuando la ciudadanía no está educada críticamente, cuando muchas veces no sabe distinguir lo que vale de lo que no vale, se traga todo lo nuevo que le ponen delante y entonces el mundo camina cuesta abajo.

Lo que siento es desazón y desesperanza. Sólo respiro en mi pequeño mundo.

Buenas noches.


martes, 19 de junio de 2012

Todo viejo




Tengo la impresión de que todo se ha quedado antiguo, de que todo está viejo, de que lo que hay vale más bien poco. Hay trabajos que son de otros tiempos y que necesitan urgentemente una reconversión, una adaptación a una situación con futuro. Otros trabajos, necesarios y con futuro, se ejercen de forma absurda, como si el mundo no hubiera cambiado. Nuestras ideas se han quedado demasiado simples. Muchas de nuestras formas de estar en el mundo ya no sirven. Los valores que podrían sernos más útiles han caído y sólo sobreviven los más bajos, los más destructivos, los que más nos alejan de lo humano. Más que con la razón, parece que la sociedad se ha estructurado con sentimientos, con deseos y, sobre todo, con codicia. El fracaso de este mundo que hemos creado se deriva de que los progresistas -en sentido político, pero también en sentido vital- no han sabido serlo suficientemente y han estado parcheando los problemas que han ido surgiendo, pero de una manera chata, casi ciega, sin saber crear ni ver un futuro mejor. Y los conservadores, que sólo pretenden que el mundo les sea a ellos más favorable, olvidándose de todos los demás, han conservado demasiado, han frenado demasiado, han sido demasiado egoístas, demasiado brutos, demasiado cínicos, han fomentado demasiado la ignorancia y se han aprovechado demasiado de ella. Es posible que esto sea un aspecto de la crisis actual, pero, en todo caso, es algo que mientras no se arregle -no sé si por un líder o entre todos-, va a mantenernos en el fondo de un océano sin agua.

viernes, 28 de mayo de 2010

Antiguo


¿Qué consideras que es lo antiguo, lo que tiene muchos años o lo que ya no sirve para la vida? ¿Qué crees que es lo viejo, lo que le valió a muchos o lo que ya no le vale a casi nadie? No mires tanto la edad. Todos somos más viejos cada día, tanto el que tiene 15 como el que tiene 35 o el que va por los 75. Cualquiera de ellos se puede morir mañana, habiendo vivido los años que haya vivido. Lo importante no son los años, sino lo que hayas aprendido, lo que hayas avanzado en el camino infinito de construirte como ser humano.


jueves, 14 de enero de 2010

La jaula


El afán del antiguo es el de hacer confortable el interior de su jaula invisible.

El interés del moderno es salir de ella y respirar el aire fresco y nuevo.