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miércoles, 8 de abril de 2015

Buenas noches. Pequeños y pobres



Nos presentan a una persona. ¿En qué nos fijamos? Es evidente que esa persona no es un cuerpo, pero ¿nos quedamos en el cuerpo? Lo fácil es aplicarle algún tipo de generalización. Por ejemplo, pensamos que es andaluz, es inspector de Hacienda, es una monja o un cura, es un rojo o una roja, se dedica a la prostitución, es del PP, es del PSOE, es del Real Madrid, es feo o es fea, o nos quedamos en alguna de sus facetas más llamativas o aparentes. Muchas veces tenemos una batería de prejuicios que aplicamos automáticamente a quienes se nos ponen delante. 

Así es nuestra miserable vida. Creemos que sólo hay lo que conocemos, lo poco y pobre que conocemos, y se lo aplicamos con ligereza a los demás. Somos incapaces de aprender, porque no nos acercamos al otro con ganas de descubrir algo nuevo, algo distinto de lo que albergamos en nuestra propia conciencia. Así de pequeños y de pobres somos. 

Buenas noches.


jueves, 29 de mayo de 2014

Buenos días. Todos y todas




Yo desconfío de quienes suelen hablar de 'todos' o de 'todas'. Por ejemplo, 'todos los hombres son …', 'todas las mujeres son …', 'todos los gallegos son …', etc. No los conocen a todos y no pueden decir nada sensato de ellos. No suelen saber lo que dicen. Buenos días.

martes, 22 de enero de 2013

Lo que se ve. Generalizaciones




La derecha -y no digo los partidos de la derecha, sino la derecha- tiene el vicio de generalizar. Marx pregonaba hacer análisis concretos de casos concretos, pero la derecha hace justamente lo contrario: extienden lo que pasa en un par de ocasiones a todas las reales y las posibles. Creen que tiene la ventaja de que así sus problemas quedan difuminados en un un mundo fantasmal en el que todo es igual. En esto la derecha de los partidos de la derecha y la derecha que habita en los partidos de izquierda dicen lo mismo: todos los partidos son iguales, todos los políticos son iguales, esto pasa en todos sitios. Con ello, la democracia va adelgazando como si estuviera muy enferma y se pone a tiro de que un supuesto médico espabilado dicte medidas obligatorias para sacar el país adelante.

lunes, 26 de noviembre de 2012

No todas las violencias son iguales




Cuando un científico quiere saber lo que ocurre con un fenómeno, lo primero que hace es identificarlo bien, diferenciándolo de todo aquello con lo que pudiera confundirse. Después, intenta analizarlo, es decir, separar los elementos que lo integran, para ver así la influencia que, cada uno de ellos y las relaciones que establecen entre sí, tienen en el fenómeno. Luego, una vez vista la estructura que tiene aquello que se estudia, se trata de averiguar sus causas, las razones que explican por qué aparece ese fenómeno. Por fin, el conocimiento se centra en ver las consecuencias que tal fenómeno pueda tener en el contexto en el que se da. Seguir fielmente este proceso es intentar conocer bien la realidad.

Insisto en la importancia que en el conocimiento tiene el análisis de la realidad, la identificación clara de aquello que se estudia y de los elementos de todo tipo que lo constituyen. Lo contrario, esto es, no profundizar en lo que verdaderamente es algo y, aún peor, meterlo en un mismo saco con fenómenos aparentemente similares, pero que en el fondo no tienen nada que ver con él, es la mejor manera de no enterarse de nada y de cometer errores de consecuencias imprevisibles.

Digo esto porque he leído últimamente comentarios bastante cargados de emotividad, pero ausentes de razonamiento, que defienden que no se hable de violencia de género y sí, en cambio, que se generalice la situación considerando un cajón de sastre en el que entren todas las violencias.

Esto es justamente lo que quieren los machistas: que los ciudadanos no se enteren de cómo funciona la violencia de género -el machismo, si se quiere- para que así, sin saber nada, sin enterarse de en dónde están metidas, las víctimas sigan siendo víctimas y los maltratadores sigan siendo maltratadores. Supongo que a nadie le gustaría que los médicos tratasen igual todas las toses, todos los dolores o todas las enfermedades de los ojos, por ejemplo. Sin embargo, parece que hay quien no tiene inconveniente, no sólo en hablar de “la” violencia, sino en impedir que se analice cada uno de sus tipos.

Me parece que esta actitud generalizadora, simplificadora, es de un peligro extremo, porque supone una predisposición a no enterarse realmente de nada de lo que ocurre. Creer que la violencia de género -que es únicamente la que ejercen los hombres sobre las mujeres, en virtud de su interés en creer que son superiores a ellas- es lo mismo que la violencia que esporádicamente pueda ejercer una mujer contra un hombre es no enterarse de nada de lo que pasa, no entender lo que mueve a los machistas a practicar la violencia de género y exponerse a ser víctima del machismo que impregna lamentablemente tantas mentes y tantas estructuras sociales.

Deberíamos cuidar bastante la manera que tenemos de acercarnos a conocer la realidad. Estamos sometidos a un gobierno muy ideologizado, muy poco culto y con muy poco conocimiento de lo que pueda ser un humanismo, que lo que pretende es que los ciudadanos no sepan nada de nada, para así poder manejarlos mejor y que traguen sus mentiras, sus engaños y sus atentados. Lo quiere porque lo que busca es cambiar el tipo de sociedad en la que vivimos, reformar sus estructuras y hacerlas más favorables para sus intereses económicos, que es lo que en el fondo le preocupa. Y para evitar las críticas, para adormecer las conciencias y para neutralizar cualquier posible protesta, pretende que no pensemos, que no nos enteremos de lo que ocurre y que sigamos adelante como obedientes súbditos que no ofrecen resistencia a sus manejos.

Y estos gobernantes que nos han tocado en desgracia son, entre otras cosas, machistas, como han demostrado en tantas ocasiones. También son intoletantes, homófobos, intransigentes, retrógrados y muchas cosas más. Y por eso quitan todos estos temas de las asignaturas con las que los jóvenes podrían tomar conciencia de la situación en la que están y de las libertades que les quitan.

Hacerles el juego renunciando a conocer de verdad lo que pasa me parece realmente suicida.  

viernes, 12 de octubre de 2012

Buenos días. Generalizaciones



Por favor, no generalices. Si metes a todos en el mismo saco, corres el riego de no enterarte de lo que le pasa en realidad a cada uno. Las cosas no son nunca simples y generalizar es quitarle matices y riqueza a la realidad para empobrecerla y dejarla casi irreconocible. La simplificación y la generalización son maniobras que suelen usar los débiles, los incapaces de aceptar la realidad tal cual es y de intentar conocer su complejidad. Intenta ir a lo concreto. No llegarás a conocerlo todo, pero, al menos, no te engañarás a ti mismo.

domingo, 7 de octubre de 2012

Mirando por la ventana. Ideologías




A la derecha, cuando no está en el poder, le gusta decir que las ideologías han muerto, que son cosa del pasado y que la izquierda es igual que la derecha, que todo es lo mismo. (Una de las características de la derecha es lo fácilmente que generaliza en cualquier situación) Pero cuando llega al poder es como si las ideologías resucitaran, especialmente la suya, y se esfuerza muy pronto en organizar la sociedad de acuerdo con ella.

martes, 1 de febrero de 2011

Citas



No le veo mucha verdad a las generalizaciones. Más que un acercamiento a lo que puede ser la realidad, siempre compleja, me parecen muchas veces una expresión de los prejuicios latentes, de las simplezas y los tópicos que usamos cuando somos incapaces de adentrarnos en la riqueza variada de lo real sabiendo que no lo vamos a poder dominar ni conocer en su totalidad.

Es lo que pasa, por ejemplo, con "los españoles". Somos muchos y muy diferentes. ¿Se nos puede agrupar de alguna forma para poder afirmar algo realista de nosotros? Yo creo que no, pero, por si acaso, recojo aquí unas citas al respecto de la columna de Rosa Montero en El País del 25 de enero.

"Los españoles están atomizados en grupos tribales y son incapaces de concebir lo colectivo". Gerald Brenan en 1943.
"Entre ellos, los españoles se devoran". Bartolomé Joy en 1603.
"La propia persona es el centro de gravedad de todo español (...) Desde tiempos muy remotos a todos los observadores les ha sorprendido este localismo, considerándolo como uno de los rasgos característicos de la raza ibera, que nunca (...) consintió en sacrificar su interés particular en aras del bien general". Richard Ford a mediados del siglo XIX.
"¿En qué se puede decir, sin temor a equivocarnos, que estamos verdaderamente entre los más destacados del planeta? Pues en nuestra incivilidad, señoras y señores; en nuestra apasionada elección del propio ombligo como paisaje social; en el desdén del otro, de los derechos del otro y del espacio común". Rosa Montero, artículo citado.