jueves, 21 de agosto de 2008

París no se acaba nunca. 3


Cuenta Vila-Matas las relaciones un tanto lamentables entre Ernest Hemingway y el caprichoso y conocido escritor Scott Fitzgerald, cuando éste había sucumbido a los efectos del alcohol. Como conclusión de un viaje que ambos hicieron, relata Vila-Matas:


“Ya de regreso en París, Hemingway confesaría a su mujer que no había aprendido nada del escritor famoso en aquel viaje. En todo caso, si algo había aprendido era que nunca hay que salir de viaje con una persona a la que no amamos.”

Lo cual parece evidente, pero no siempre lo ponemos en práctica. Y lo del viaje, creo que hay que tomárselo en sentido muy amplio.






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