Puede que creamos que esto de “hacerse viral” es un invento reciente. Que nació con TikTok, Instagram y la pulsión irresistible de opinar sobre cuerpos ajenos desde el sofá. Error. Lo viral ya existía en la Grecia del siglo IV a. C., aunque entonces no se compartía en redes, sino en tribunales. Déjenme que les presente a Friné, la mujer que demostró que, cuando la justicia es ciega, a veces solo recobra la vista ante un cuerpo que encaja en sus fantasías...
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