A finales del siglo XIX, cuando la arqueología era un mundo de hombres de actitud colonial y victoriana, las mujeres solo podían colarse en las excavaciones por una puerta muy concreta: la del matrimonio. Pero incluso dentro de ese marco estrecho, hubo quien no se conformó con acompañar. Ya hemos hablado de alguna de esas mujeres que rompieron moldes y abrieron camino, entre ellas destaca, tanto por sus habilidades como por sus logros reales, Hilda Petrie que trabajó, pensó, dibujó, excavó, dirigió equipos, publicó y dejó una huella importante que durante décadas pareció quedar ensombrecida e ignorada en reconocimientos...
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