Tal día como hoy de 1990 recibió el premio Nobel Octavio Paz, autor de El laberinto de la soledad.
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El problema fundamental de la vida es un problema ético. ¿Cómo actuar hoy para crear un mundo más humano? ¿Cómo actuar de manera humana para crear un mundo mejor?
La controvertida pianista georgiana Kathia Buniatishvili nació en Batumi (Georgia) el 21 de junio de 1987. Esta intérprete de concierto se estableció en París, y se le concedió la nacionalidad francesa en 2017.
Si bien su virtuosismo es incuestionable, su personalidad y su forma de entender la imagen pública han hecho de esta mujer un icono controvertido en el mundo de la música clásica. Célebre por su increíble talento, Kathia llama la atención por su atuendo en el escenario, en el que suele aparecer sexy y llamativa...
Puedes leer completo el artículo de Marta Muñiz Rueda pulsando aquí.
Tal día como hoy de 1967 murió André Maurois, autor de La vida de Disraeli.
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En la terminología feminista ocupa un lugar importante la cultura de la violación. ¿Por qué cultura de la violación? La cultura es la manera de vivir de un ser humano entre el resto de seres humanos. Es la forma de cultivarse que tiene un ser humano para convivir con los demás. Es distinta de la instrucción, que consiste en saber cosas, como el teorema de Pitágoras, o la manera de construir un rascacielos. Se puede ser muy instruido, pero, a la vez, inculto, y, al revés, muy culto, pero poco instruido. Todos conocemos a personas que destacan en su profesión, pero que como seres humanos dejan mucho que desear, es decir, son incultos; y, también, a personas sin estudios, pero buenos ciudadanos con grandes valores humanos, o sea, cultos. El primer paso en el camino de la cultura es el de la educación que toda familia que decida tener hijos debe darles a estos en casa, ejercitando los valores humanos y enseñándoles comportamientos sanos y constructivos...
Puedes leer completo el artículo de Manuel Casal pulsando aquí.
Algo, y por algo, está cambiando en este país nuestro, y quiero sospechar que también más allá de sus fronteras lo está haciendo. Me refiero aquí a lo relacionado con la mujer y su respeto y consideración debidos. Que mucho queda todavía por andar nadie lo duda. O sí, porque aún queda algún machito o señoro que...
Puedes leer el artículo de Ángeles Fernangómez pulsando aquí.
Párate un poco. Intenta recordar esas veces en las que has preferido renunciar a tus deseos, a tus caprichos, a lo que tenías previsto, y has preferido dedicarte, con todo respeto, a lo que necesitaba la persona a la que amas, las personas a las que amas, incluso a las que no amas. Intenta traer a tu memoria esos momentos en los que consideraste al otro, a los otros, más importantes que tu yo. Si fuiste consciente de lo que hacías, seguramente sentirías algo de plenitud, de bondad y de justicia en tu mente, y te aparecería una vivencia que podrías entender como el sentido de la vida. Creo que eso que habías hecho era amor.
Recuerda también esos otros momentos en los que aceptaste la ayuda de la persona a la que amas, de las personas a las que amas, incluso de las que no amas o no conoces. Entonces fuiste capaz de vencer tu timidez, tu orgullo. tus deseos de privacidad o tu intención de no molestar, y dejaste que te ayudaran. No es tan fácil a veces dejarse ayudar, pero lo hiciste y sentiste que en tu mente nacía un lazo que te unía con esas personas que te ayudaban sin pedir nada a cambio. Creo que eso también era amor.
Considero que el amor es un dar a fondo perdido, sin pedir contrapartidas, sin que la idea tan habitual de negocio tenga nada que ver con él, sin segundas intenciones, sin utilizar a la otra persona para que te devuelva el amor dado.
Este amor es una forma de vivir que lo abarca todo.
Tal día como hoy de 1979 murió Elizabeth Bishop, autora de El arte de perder.
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Hace poco me encontré con otra historia increíble, y que no había visto hasta ahora: la de Kate Warne, la primera detective americana, pionera en el sector y por tanto, toda una adelantada a su tiempo.
Kate Warne nació en 1833 en Nueva York, en una época en que las mujeres apenas podían pasar de trabajar en la limpieza, la cocina o la secretaría, siendo optimistas...
Puedes leer el artículo entero de Mercedes Fisteus pulsando aquí.
La cultura de un pueblo es la forma que tienen sus habitantes de entender y vivir la vida, los valores que ponen en práctica y la forma que tienen de relacionarse entre sí. La cultura se manifiesta en muchos aspectos concretos. La gastronomía que se practica tanto en los hogares como en los establecimientos públicos es uno de ellos. Suelo buscar esos detalles allá por donde voy, y si encuentro algo digno de ser difundido, lo cuento. Es lo que me ha ocurrido con el bar restaurante La reunión, de Astorga. Esto es lo que he observado.
Ha aparecido en Astorga un nuevo lugar de vinos y comidas, en donde estaba el bien recordado bar De Blas, en la calle San José de Mayo. Se llama La reunión y está atendido por Gonzalo Mencía y Érica Barbosa. Su principal característica es que es un bar y restaurante bueno, muy bueno.
En La reunión nada se rige por ningún “todo vale”. Allí solo vale lo que está bien hecho, con cuidado y con calidad. Detrás de cada uno de los muchos vinos que se ofrecen hay una selección de lo más adecuado de cada zona vinícola, y detrás de cada plato, una búsqueda exhaustiva de los mejores ingredientes, una enorme sabiduría culinaria y un cuidado amoroso en su elaboración, que es lo propio de quienes no se conforman con hacer algo, sino que quieren hacerlo bien.
En la carta, los embutidos, particularmente las cecinas, son de una calidad extraordinaria, fruto de una exploración del mercado, que solo cesó cuando encontraron lo que querían, a veces, bastante lejos. Destaca la riquísima cecina de cebón, un manjar poco conocido y difícil de encontrar.
Hay unos cigarrines de pasta fina con diversos rellenos, bien pensados y bien fritos. Se acompañan con una rica mayonesa peculiar. Hay en la carta de La reunión dos o tres platos de fritos, pero siempre aparecen con el color adecuado, sin ese tono marrón oscuro de cuando se fríe a más de 120º y que revela la existencia de la peligrosa acrilamida. El aceite lo cambian con frecuencia, lo cual es siempre digno de reconocimiento.
Hacen también un guacamole, acompañado de totopos para degustarlo con ellos, que acumula elogios entre quienes lo prueban. Las empanadas, por ejemplo, de merluza, puerros y setas, o de atún con parrochas, llevan una finísima masa hecha a la manera gallega. Las ofrecen los fines de semana o por encargo. Hay que probarlas todas.
Pero quizás la estrella de la carta sean las croquetas de jamón. Hay grandes cocineros que tienen las croquetas como uno de los criterios para calificar la cocina de un bar. Estoy seguro de que las de La reunión superarían con nota la prueba más exigente. Se necesitan dos días para elaborarlas y aparecen en la mesa crujientes y con buen color por fuera, deliciosamente cremosas por dentro y plenas de sabor. Casi ruego a quienes las prueben que las coman despacio, con la mente concentrada en la textura y en el gusto, y dispuestos a no perderse nada de lo que encierra una simple croqueta.
Disponen de dos tartares, uno de carne y otro de atún. Probamos este último y estaba muy rico. Era un atún de calidad, con un aliño que no entorpecía, sino que favorecía el sabor del pescado. Un plato muy sano y gustoso.
De la cocina se encarga Érica, meticulosa y sabia cocinera y experimentada sumiller, y de la barra y de la sala Gonzalo. La atención es excelente, al ritmo que imponen los asistentes y con la atención que merecen en un lugar en donde prima la calidad. Hay vinos de casi todas las regiones, servidos a buena temperatura y en copas apropiadas. El local no es muy grande, pero una posible espera merece la pena con creces. Los precios no son altos, ni mucho menos. Sin duda, La reunión es un lugar para disfrutar.
Queremos centrarnos hoy en la primera mujer que se dedicó a la escritura de manera profesional...
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Tal día como hoy de 1582 murió Teresa de Cepeda, autora de Poesía.
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Alguien te está hablando y está poniendo su tiempo y su vida en ello. Quizá te esté contando algo sin excesiva importancia. Puede que se esté desahogando. Incluso es posible que sea algo importante para él. Quién sabe si te está intentando transmitir algún secreto. En lugar de estar haciendo otra cosa, te está hablando a ti. Un ser humano te está hablando.
Puedes hacer dos cosas.
Una, escuchar. Escuchar a ese ser humano que te está hablando a ti. Se sentirá respetado y es posible que le ayudes a desahogarse, a que se sienta mejor, bien considerado y bien tratado. Quizá quiera transmitirte algo y lo único que necesite es que lo escuches con atención. Puede que aprendas algo con ello y que eso te sea útil en tu vida.
Otra, interrumpirle según vaya pronunciando frases. Puedes también atender al estúpido teléfono móvil mientras la otra persona emplea su tiempo y su vida en hablarte. Quizá se te ocurra esa ordinariez de interrumpir su relato con otro tuyo que empiece por “Es que lo que pasa es que...” o insistir en tus interrupciones repitiendo varias veces lo mismo, como si quisieras remachar un clavo a martillazos en su discurso. Es posible que no soportes escuchar en silencio varias frases seguidas, lo cual sí sería grave y una fuente segura de soledad, o que necesites realizarte no dejando hablar al otro para hablar tú.
En cualquiera de los dos casos, cualquiera que esté presente, incluido el que habla o intenta hablar, obtendrá una imagen bastante certera de ti.
Donald Spoto, biógrafo de aclamadas celebridades de Hollywood, afirmaba que la forma de hablar de Audrey Hepburn era sui géneris. No podía confundirse con la de ninguna otra persona, pues contenía ciertas singularidades que la hacían fácilmente reconocible, como su entonación entrecortada, que la dotaba de elegancia, la ondulación casi musical en sus frases o la prolongación de las vocales internas. Y es que la articulación, el tono, el timbre y la intensidad son cuatro cualidades fundamentales en el dominio de la voz humana. Transmiten...
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Tal día como hoy de 1930 nació Antonio Gala, autor de Más allá del jardín.
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En este país se está blanqueando y normalizando la violencia por la acción de seres que rebajan su humanidad de manera alarmante y que solo pretenden en la vida dos cosas: imponerle a los demás sus creencias y que les dejen ganar dinero de cualquier manera.