domingo, 3 de marzo de 2013

Buenas noches. Ministro




Tú eres un ser único. Tienes derecho a pensar, a hacer y a desear lo que quieras, pero no te olvides de que no estás solo en el mundo. En el mundo somos muchos y es posible que no todos pensemos como tú, ni que hagamos las mismas cosas, ni que deseemos lo mismo. Eres dueño de tu vida, pero nunca, nunca te olvides de que el mundo es de todos. Todos tenemos derecho a vivir como queramos. Y dentro de este mundo, que es de todos, tienes que ser especialmente respetuoso con la orientación sexual de las personas. La reproducción es importante, pero no es lo más importante. Tienes un grave error histórico por no saber pensar de forma autónoma y por tragarte las tradiciones como si fueran verdades eternas. El sexo no está orientado exclusivamente a la reproducción y, además, cada uno es dueño de tener la orientación sexual que le dé la gana. Yo puedo ser homosexual, heterosexual, bisexual o lo que me dé la gana y tú, ministro, no tienes por qué opinar sobre ello ni tienes por qué defender ninguna discriminación según lo que yo decida con mi sexo. No estamos en la Edad Media, ministro. La humanidad ha evolucionado mucho -no gracias a los que son como tú, claro- y tú aún no te has enterado. Crees que por tus venas corre agua bendita, en lugar de sangre, y eso te pierde. No deberías ponerte a gobernar una sociedad si no eres tolerante, ilustrado, prudente, justo ni tienes idea de lo que son los derechos humanos. No te pido que te calles, ministro, sino que tus palabras no sean un atentado contra la humanidad.

Y tú, amigo, amiga, no le hagas caso a este tío ni a los que piensan como él. Hoy no ha sido un día demasiado bueno en noticias, pero algún recuerdo agradable tendrás. Arrímate a él y carga bien la nube de cariño, que hoy la necesitamos.

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