Imagina un mundo en descomposición, lleno de ruido y escepticismo; un mundo en el que ves romperse el sueño común de generaciones: la democracia. Imagina un tiempo en el que ya no cuentan la voluntad ni la ética, solo el dinero y las apariencias. Un mundo en pleno naufragio. ¿Qué salvar por encima de todo en un mundo así?: la libertad. ¿Y quién puede ser feliz en un mundo así? Los perros. Al margen de cualquier vicisitud, de prejuicios, de roles sociales impuestos, de gustos y tendencias impuestos; de la necesidad de tener, ganar, gastar, fingir…; sin otras imposiciones que no sean las de la naturaleza… O eso pensaban los cínicos, una corriente filosófica y de vida que surgió en Grecia en la segunda mitad del siglo IV y que tomó su nombre de la palabra griega kyon, que significa perro...
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