Alonso de Castillo Solórzano fue una figura destacada del panorama literario barroco. Autor versátil, cultivó la novela, el teatro y la poesía. No obstante fue su narrativa la que más trascendió y más novedades aportó al corpus Barroco. Procedente de un entorno cercano a la nobleza, desarrolló buena parte de su carrera al servicio de distintos aristócratas, como el marqués de Villar o los marqueses de Vélez, lo que marcaría su producción, haciéndose evidente en sus obras la necesidad de ganarse el favor de sus mecenas. Su obra narrativa se mueve principalmente entre la novela corta y la picaresca, géneros en los que muestra una mirada aguda y en los que usa una gran ironía sobre la sociedad de su tiempo. Sus textos poseen una clara inclinación hacia el realismo satírico, con personajes que habitan los márgenes sociales y encarnan las contradicciones del mundo barroco. Uno de los rasgos más interesantes de su narrativa es el protagonismo de la figura femenina dentro del universo picaresco. Castillo Solórzano no se limita a reproducir el modelo tradicional, sino que introduce variaciones del arquetipo de la pícara, aportación propia y muy significativa para el Barroco español...
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