Antes de convertirse en referente social, la protagonista debió sobrevivir a un cuerpo que parecía querer abandonarla. Su biografía registra una infancia y adolescencia marcadas por enfermedades respiratorias —bronquitis crónica, viruela, secuelas pulmonares de un cuasi ahogamiento y posteriores episodios tuberculosos— que la situaron en un límite constante entre la presencia y la ausencia. Incluso su nacimiento se dio bajo el signo de la fragilidad: fue bautizada el mismo día, como si el tiempo no estuviera del todo seguro de permitirle quedarse...
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