Tal día como hoy de 1918 nació Louis Althusser.
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El problema fundamental de la vida es un problema ético. ¿Cómo actuar hoy para crear un mundo más humano? ¿Cómo actuar de manera humana para crear un mundo mejor?
Resulta que, por una parte, el “Vale todo” de los neoliberales parece que se ha instalado en la sociedad, y, por otra, la anestesia profunda de la que gozan amplias capas de la población y buena parte de sus dirigentes, que sólo tienen ojos y atención para el dinero, están muy presentes en el mundo.
Que hay que protestar por los yacimientos de residuos fósiles, atentando contra una obra de arte, se atenta, ¿por qué no?
Mis preguntas son:
¿Habrán convencido con esta acción a algún ciudadano o a algún dirigente de que hay que usar energías limpias?
¿Alguna mente tierna se habrá dado cuenta de que es posible tirarle un bote de tomate a cualquier cuadro, que incluso se sale por televisión y que luego la multa no es tan alta?
¿Qué entienden por “no violenta” quienes consideran como tal la acción de tirar salsa de tomate sobre una obra de arte?
¿Qué relación hay entre el petróleo y el arte, entre los yacimientos del Reino Unido y los girasoles de Van Gogh? ¿Ninguna? Pero si no hay ninguna relación, y para protestar por una cosa se atenta contra otra, y eso no se condena, ¿se podrá condenar que se atente contra personas con tiros o con bombas, si alguien lo considera necesario para protestar, aunque no tengan nada que ver con el asunto por el que se protesta?
Entre los brutos con muchos intereses, que se empeñan en negar el cambio climático porque les viene bien a sus finanzas, quienes pasan de toda esta problemática, como si no les afectara directamente a sus vidas concretas, y quienes protestan sin lograr crear conciencia entre los afectados, estamos creando un mundo curioso del que me entran muchas ganas de bajarme.
Un día más.
Otro regalo diario de la vida.
Un día con el regalo del sol,
con el regalo del fresco de la mañana,
con el regalo de la sonrisa de quien se despierta,
con el regalo de una salud aceptable,
con el regalo de una cierta tranquilidad,
con el regalo de una nube de amor alrededor,
con la desdicha de todo el mal que anida aquí, allá y más allá,
pero con el regalo de un proyecto de día,
con el regalo de una cierta esperanza.
En este artículo, publicado en MasticadoresFEM, se muestran algunos aspectos de la igualdad entre hombres y mujeres en España.
Puedes leerlo pulsando aquí.
Lo conocí en Círculo Internacional, un programa de Radio Nacional allá por los años sesenta y tantos. Ponía una música que a mí me parecía muy buena y comentaba los discos como si se fueran a quedar en nuestras vidas para siempre. Luego no supe nada de él hasta que lo descubrí de nuevo en El loco de la colina, en la SER. Era como el agua fresca, siempre fresca, relajante, invitando a pensar desde una sonrisa detrás de la que parecía que vibraba una tragedia, hablando sin imponer, escuchando, sin avasallar a nadie. “En el principio no era la palabra, el verbo, sino el silencio”, decía. Lo que me impactó fuertemente de él no fue su manera de hablar y de callar, sino el mundo que se vislumbraba detrás de sus palabras y de sus silencios. Se manifestaba desde la calma, desde el respeto a la palabra del otro, escuchando al interlocutor, permitiendo que pensara lo que decía y que lo pensaran quienes lo escuchaban. Estaba siempre lejos de esta estúpida velocidad que nos intentan meter en la vida. Tenía el arte de crear silencios llenos de lo que habíamos oído y de lo que quedaba por decir. Hablaba con la tranquilidad que da la madurez, y así se refería a los asuntos más centrales de la vida humana. Solo recuerdo una vez en la que subiera el tono de su voz, cuando Alsina lo puso en el brete de tener que pronunciarse sobre lo que entendía como periodismo. El resto de las veces parecía que estaba sentado en un banco del parque dialogando, conversando, aprendiendo, y no gritando para tener la razón o para ganar alguna imaginaria partida. Hasta sus carcajadas eran cadenciosas, armónicas.
Fue capaz de crear en mí un estilo de conversación que pocas veces he conseguido poner en práctica. Y lo echo de menos. Creo que se vive como se conversa, y pocas veces he encontrado personas que quieran vivir como me apetece hacerlo a mí.
Hoy se ha ido y no siento tanto que se haya ido el periodista, el comunicador, el inventor de programas y de personajes, sino, más bien, el portador de un estilo, el paciente descubridor de almas, el hombre que mejor ha sabido callarse para que hablaran los otros, un artista de la vida, un maestro.
Adiós, Jesús Quintero. Gracias.
El blog Masticadores, en su sección Los miércoles de Masticadores-FEM, reedita mi articulo En qué consiste la igualdad entre mujeres y hombres, lo cual les agradezco. Lo escribí porque me parecía útil para conocer el sentido de la humanidad que debería existir en el mundo, así como la idea de feminismo que deberíamos tener. Por las mismas razones lo incluyo aquí.
No te preocupes si nadie te pregunta cómo estás, si parece que a nadie le importa tu vida ni hay quien encuentre en ti algo que merezca la pena. Esa es una soledad que tenemos que asumir y aceptar, porque poco podemos hacer por evitarla.
Pero creo que esto no debe impedir que, si te es posible, te intereses por otras personas, que reconozcas la valía de quien creas que la tiene y que le digas lo que sientes por ella.
Hay otra soledad, distinta de la primera, que consiste en encerrarse en uno mismo y en no dar lo que uno no recibe. Esta soledad sí es evitable y está en ti hacerlo.
Vivir el presente es olvidarse en ese momento del pasado, del futuro, del móvil, de los dolores y de los miedos, y atender al paisaje, a quien habla, a lo que dice y a su estado de ánimo. No podemos vivir constantemente diluidos en varios asuntos.
Soy una mujer musulmana nacida en Irán. Crecí en un país musulmán donde la tradición tiene una fuerte influencia. Mi familia no era religiosa y nunca tuve que usar un hiyab en espacios privados y no sigo las reglas islámicas del hiyab en espacios públicos tanto como puedo. La policía de seguridad moral me arrestó una vez y me tomó una foto como delincuentes y me prometió que seguiría las reglas del hiyab de ahora en adelante, pero no las volví a seguir. No soy el único así y millones de mujeres tienen mis condiciones. Las mujeres iraníes que tenemos familias no religiosas tenemos una doble vida; En el espacio privado, tenemos nuestro propio estilo de vida deseado y en el espacio público, violamos las leyes islámicas (por supuesto, tanto como sea posible). Pero durante varios años, el tema del hiyab se ha convertido en el principal problema de muchas mujeres, y ya no queremos el hiyab obligatorio. Confío en que la tragedia de Mehsa Amini será un punto de inflexión en la lucha de las mujeres iraníes contra el hiyab obligatorio y mantendrá vivo su nombre.
El disfrute nos lleva a la vida. El sufrimiento, a la muerte. Procuremos disfrutar de todo, de las pequeñas y las grandes cosas. Así crecerán las ganas de vivir intensamente.