martes, 4 de septiembre de 2012

Buenos días. Volar



Necesitaba volar y volé. Allá por las alturas disfruté del aire fresco de la mañana, de la brisa suave acariciándome el cuerpo, del aire limpio, de la visión a gran escala, de la libertad. Lamentablemente, cada poco tiempo tenía que volver a la tierra para descansar y entonces me volvía a abrumar el insoportable olor a podrido de siempre.

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