Qué pesada es la multitud que quiere, ante todo, tener razón en cualquier asunto, pero sin haberlo pensado bien antes ni tener ideas claras sobre ello. Parece que necesitan vencer en las discusiones y en cualquier situación, pero dando la paliza, en lugar de ofreciendo argumentos, y equivocándose si es preciso. No sé de qué metal creerán que es la medalla que quieren colgarse teniendo razón, pero sin tener razones.

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