En lo personal, uno de los máximos bienes es la tranquilidad, no tener grandes preocupaciones, ni asuntos pesados de resolver, ni inconvenientes difíciles de superar.
En lo colectivo, el máximo bien es la paz, que nadie obligue a ningún pueblo por la fuerza a hacer lo que no desea, o que destruya lo que no es suyo, o que atente contra la vida de nadie.
En ambos casos, las mujeres, de hecho, lo tienen más difícil que los hombres, porque el mundo parece hecho por y para los hombres.
Hoy es buen día para reflexionar sobre esta situación y para ir construyendo, en donde estemos, un mundo más igualitario, más equitativo y más justo.
La acción, el voto y la palabra de cada uno es un ladrillo con el que se puede construir un edificio.

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