lunes, 10 de abril de 2017

El cante del viento de Levante



El viento de Levante tiene poderío. No hay nada ni nadie que pueda con él cuando aparece. Ni con él ni con sus efectos. En cuanto hace acto de presencia, no caba más que el recurso a la resignación, a la espera y a una siempre incierta esperanza de que se vaya pronto.

Un día me di cuenta de que el viento de Levante no solo lo domina todo cuanto encuentra, sino que, además, oculta entre su fuerza un cierto arte que nunca antes había observado. Tengo en casa una ventana que no cierra del todo bien y que deja abierta una pequeña rendija. Por ella se cuela el viento de Levante, pero lo hace produciendo un sonido peculiar que recuerda al dolor, al sufrimiento, a la tragedia de la vida. Cualquier aficionado al cante flamenco diría que el viento de Levante se mete por las rendijas cantando seguiriyas.